Francisco pide a los jóvenes no tener miedo al verdadero amor

En el Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud de este año indica que ‘solo Cristo puede satisfacer las expectativas’. Les pide que se rebelen contra la tendencia de banalizar el amor, reduciéndolo al aspecto sexual

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“Atrévanse a ser felices”. “No tengan miedo a lo que Dios les pida”. “No tengan miedo al verdadero amor”. “La voluntad de Dios es nuestra felicidad”. “El cristianismo no consiste en una serie de prohibiciones que apagan sus ansias de felicidad, sino en un proyecto de vida capaz de atraer nuestros corazones”. Así se dirige el santo padre Francisco a los jóvenes del mundo, en su mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de este año, que se celebra en todas las diócesis del mundo. El Santo Padre eligió el texto evangélico de las Bienaventuranzas. El año pasado se reflexionó sobre la bienaventuranza de los pobres de espíritu y este año sobre los limpios de corazón.

En julio de 2016 en cambio, será la próxima edición internacional de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia. Como guía en este camino, el Santo Padre eligió para este año el texto evangélico de las Bienaventuranzas. En el 2014 se reflexionó sobre la bienaventuranza de los pobres de espíritu y este año sobre los limpios de corazón.

En su mensaje para la JMJ que se celebra cada año el Domingo de Ramos, el Santo Padre habla en primer lugar del deseo de felicidad. Así, Francisco recuerda a los jóvenes que “todas las personas de todos los tiempos y de cualquier edad buscan la felicidad”, “Dios ha puesto en el corazón del hombre y de la mujer un profundo anhelo de felicidad, de plenitud”.

De este modo recuerda que en los primeros capítulos del libro del Génesis nos presentan la espléndida bienaventuranza a la que estamos llamados y que consiste en la comunión perfecta con Dios, con los otros, con la naturaleza, con nosotros mismos. Pero, cuando el hombre y la mujer ceden a la tentación y rompen la relación de comunión y confianza con Dios, el pecado entra en la historia humana y las consecuencias se hacen notar enseguida y son dramáticas. “La brújula interior que los guiaba en la búsqueda de la felicidad pierde su punto de orientación, y la tentación del poder, del tener, y el deseo del placer a toda costa los lleva al abismo de la tristeza y de la angustia”, advierte el Papa. Pero, el Padre envía a su Hijo y “con su encarnación, vida, muerte y resurrección, nos redime del pecado y nos descubre nuevos horizontes, impensables hasta entonces”.

Por eso, el Papa recuerda a los jóvenes que en Cristo “encontrarán el pleno cumplimiento de sus sueños de bondad y felicidad. Sólo Él puede satisfacer sus expectativas, muchas veces frustradas por las falsas promesas mundanas”.

Al reflexionar sobre la bienaventuranza que es lema del Mensaje, Francisco pregunta: “¿En qué consiste la felicidad que sale de un corazón puro?”. Y así explica que “cada uno tiene que aprender a descubrir lo que puede “contaminar” su corazón, formarse una conciencia recta y sensible, capaz de discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto”. El bien más precioso que podemos tener en la vida –asegura Francisco– es nuestra relación con Dios. Asimismo ha recordado a los jóvenes que “lo que da sentido a nuestra vida es sabernos amados incondicionalmente por Dios”. 

Por eso les advierte: “No permitan que este valor tan precioso sea falseado, destruido o menoscabado. Esto sucede cuando nuestras relaciones están marcadas por la instrumentalización del prójimo para los propios fines egoístas, en ocasiones como mero objeto de placer. El corazón queda herido y triste tras esas experiencias negativas”. Se lo ruego, insiste, “no tengan miedo al amor verdadero, aquel que nos enseña Jesús” y que san Pablo describe en su carta a los Corintios.

Al mismo tiempo, Francisco invita a los jóvenes a descubrir la belleza de la vocación humana al amor, “les pido que se rebelen contra esa tendencia tan extendida de banalizar el amor, sobre todo cuando se intenta reducirlo solamente al aspecto sexual, privándolo así de sus características esenciales de belleza, comunión, fidelidad y responsabilidad”. De este modo, el Pontífice recuerda que en la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es “disfrutar” el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas, “para siempre”, porque no se sabe lo que pasará mañana.

“Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, les pido que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, cree que ustedes no son capaces de amar verdaderamente. Yo tengo confianza en ustedes, jóvenes, y pido por ustedes”.

A propósito, el Papa indica que “el cristianismo no consiste en una serie de prohibiciones que apagan sus ansias de felicidad, sino en un proyecto de vida capaz de atraer nuestros corazones”.

En un tercer aspecto del mensaje, “porque verán a Dios”, Francisco recuerda que “en la Biblia y en la historia de cada uno de nosotros vemos que Dios siempre da el primer paso. Él es quien nos purifica para que seamos dignos de estar en su presencia”.

La invitación del Señor a encontrarse con Él –observa el Papa– se dirige a cada uno de ustedes, en cualquier lugar o situación en que se encuentre. Basta “tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él”.

Y si los jóvenes se preguntan “pero ¿cómo?”, Francisco les responde con otra pregunta: “¿rezan? ¿saben que pueden hablar con Jesús, con el Padre, con el Espíritu Santo, como se habla con un amigo?” También les invita a encontrarse con el Señor leyendo frecuentemente la Sagrada Escritura. Otro consejo que el Santo Padre da a los jóvenes: “para entrar en la lógica del Reino de Dios es necesario reconocerse pobre con los pobres. Un corazón puro es necesariamente también un corazón despojado, que sabe abajarse y compartir la vida con los más necesitados”.

Sobre las vocaciones, el Papa precisa: “algunos de ustedes sienten o sentirán la llamada del Señor al matrimonio, a formar una familia. Hoy muchos piensan que esta vocación está “pasada de moda”, pero no es verdad”. Precisamente por eso, “toda la Comunidad eclesial está viviendo un período especial de reflexión sobre la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. Además, invita a considerar “la llamada a la vida consagrada y al sacerdocio”. Por eso, el Pontífice señala “háganse la pregunta con corazón limpio y no tengan miedo a lo que Dios les pida”. No lo olviden: “La voluntad de Dios es nuestra felicidad”, afirma el Papa.

Para concluir el mensaje, el santo padre Francisco repite una vez más a los jóvenes “atrévanse a ser felices”.

Finalmente, el Santo Padre recuerda que este año comienza la última etapa del camino de preparación de la próxima gran cita mundial de los jóvenes en Cracovia, en 2016. Asimismo indica que se cumplen ahora 30 años desde que san Juan Pablo II instituyó en la Iglesia las Jornadas Mundiales de la Juventud. Por eso da “gracias al Señor por los abundantes frutos que ha dado en la vida de muchos jóvenes en todo el mundo”. Que el santo Pontífice, Patrono de la JMJ, — pide el Papa– interceda por nuestra peregrinación a su querida Cracovia.

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