"África no necesita armas, necesita solidaridad'

El cardenal Fernando Filoni clausura el Congreso ‘África, continente en camino’

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África necesita aliento y solidaridad. No necesita migración, adquisición de armas o saqueos. Necesita solidaridad. Sí, África es una “nueva criatura” a la que se debe respeto, amor, apoyo y solidaridad, África será verdaderamente tierra de “paz y misericordia”. África no debe ser un “problema” como por ejemplo a veces piensan las sociedades opulentas occidentales, sino una tierra capaz de crecer y desarrollarse, y de participar en el bien y la vida internacional.

Así lo ha afirmado el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, durante la homilía de la eucaristía que ha presidido en la clausura del Congreso “África, continente en camino”.

Este congreso ha abordado durante tres días aspectos importantes relativos a la vida y a las problemáticas de este continente: “migración, cooperación, solidaridad, geopolítica, intereses económicos, pero también las contribuciones de la iglesia africana a la justicia, a la paz, a la reconciliación, al desarrollo tecnológico”, tal y como ha explicado el cardenal.

De este modo, ha recordado los Sínodos especiales después del Concilio que han profundizado en la situación de África, en 1994 con Juan Pablo II y en 2009 con Benedicto XVI. En esa ocasión el papa emérito dijo que “el compromiso de África por el Señor Jesús es un tesoro precioso” en la perspectiva de la “reconciliación entre las personas y las comunidades, y para promover para todos la paz y la justicia verdadera”.
Estas palabras –ha afirmado el purpurado– son más que nunca oportunas en el contexto de un continente golpeado por diversas guerras, violencias y odios. Y ha mencionado otras guerras como “el ébola, la malaria, el dengue, el sida y las numerosas enfermedades endémicas” que golpean a la población. Asimismo ha hecho alusión a las “divisiones tribales, los saqueos de las riquezas naturales y minerales, la pobreza de muchos que contrasta con la riqueza de pocos y la corrupción a distintos niveles”.

Por otro lado ha reconocido que este continente necesita “líderes políticos valientes y proféticos, que sepan inspirarse por el Evangelio; obispos y sacerdotes según el corazón de Cristo; laicos generosos y responsables, hijos devotos que miran a la propia tierra no como lugar problemático y avaro, sino rico en bien y esperaranza que se siembra y se construye».

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ZENIT Staff

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