Universidad central del Ecuador

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Francisco pide a los jóvenes que no identifiquen la universidad con mayor estatus

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16.30. Quito. El Santo Padre en su encuentro con el mundo de la educación recuerda que Jesús no buscaba doctorear sino llegar al corazón del hombre 

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Maestros ¿Velan por sus alumnos, ayudándolos a desarrollar un espíritu crítico, un espíritu libre, capaz de cuidar el mundo de hoy? Alumnos, ¿saben que este tiempo de estudio, no es solo un derecho, sino un privilegio que tienen? 

El santo padre Francisco ha invitado a interrogarse de este modo, en el encuentro en la Universidad Pontificia Católica de Ecuador en Quito. Hasta allí se ha dirigido la tarde del martes, donde le esperaban más de 8 mil personas en representación del mundo de la escuela y la universidad. A su llegada fue acogido por el rector de la universidad. El encuentro se ha abierto con unas palabras de saludo y agradecimiento de monseñor Alfredo José Espinoza Mateus, S.D.B., obispo de Loja y presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y la Cultura.

Tras escuchar tres testimonios, de un rector, una profesora y una alumna, se ha leído el pasaje de Evangelio de la parábola del sembrador. Finalmente, el Santo Padre ha dirigido su discurso a los presentes. De este modo, Francisco ha recordado que Jesús, el Maestro, enseñaba a la muchedumbre acomodándose a su capacidad de comprensión y lo hacía con parábolas. Jesús no buscaba doctorear sino que “quiere llegar al corazón del hombre, a su inteligencia, a su vida, para que ésta dé fruto”.

Tal y como ha recordado, la parábola del sembrador habla de cultivar. Dios no solo da al hombre la vida, sino la tierra, la creación. Dios invita al hombre y a la mujer “a ser parte de su obra creadora y le dice: ¡cultiva!” Pero, el Papa también ha advertido que junto la palabra cultivar en el Génesis se dice otra palabra, “cuidar”. “Una se explica a partir de la otra. Una va de la mano de la otra. No cultiva quien no cuida y no cuida quien no cultiva”, ha añadido.

Y esta invitación a cuidar “se nos impone a la fuerza”, ha asegurado Francisco. Ya no como una mera recomendación, sino como una exigencia que nace “por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesta en la tierra”. Del mismo ha advertido que “no podemos seguir dándole la espalda a nuestra realidad, a nuestros hermanos, a nuestra madre la tierra”. Y ha advertido que “no nos es lícito ignorar lo que está sucediendo a nuestro alrededor como si determinadas situaciones no existiesen o no tuvieran nada que ver con nuestra realidad”.

Y en este contexto universitario el Papa ha invitado a preguntarse sobre la educación de frente a esta tierra que clama al cielo; “¿Velan por sus alumnos, ayudándolos a desarrollar un espíritu crítico, un espíritu libre, capaz de cuidar el mundo de hoy?” “Nuestros centros educativos son un semillero, una posibilidad, tierra fértil que debemos cuidar, estimular y proteger. Tierra fértil sedienta de vida”, ha asegurado.

Asimismo ha invitado a todos –familias, centros educativos, docentes– a reflexionar “cómo ayudamos a nuestros jóvenes a no identificar un grado universitario como sinónimo de mayor estatus, dinero, prestigio social”. Y a los jóvenes ha preguntado “¿saben que este tiempo de estudio, no es solo un derecho, sino un privilegio que tienen?”

Como Universidad, como centros educativos, como docentes y estudiantes, “la vida los desafía a responder a estas dos preguntas: ¿Para qué nos necesita esta tierra? ¿Dónde está tu hermano?”, ha subrayado.

Finalmente ha pedido que el Espíritu Santo inspire y acompañe, “pues Él nos ha convocado, nos ha invitado, nos ha dado la oportunidad y, a su vez, la responsabilidad de dar lo mejor de nosotros. Nos ofrece la fuerza y la luz que necesitamos”.           

Por su parte, monseñor Alfredo José ha destacado en su saludo inicial que “no nos resulta fácil educar hoy”. De este modo, ha explicado que atraviesan diferentes problemas “que buscamos ir solucionándolos a través del diálogo con las autoridades educativas”. Por eso ha pedido que se les tome en cuenta “al momento de emitir las políticas educativas nacionales”. Del mismo modo ha querido recordar que “la Constitución de la República garantiza a los padres de familia la libertad de educar a sus hijos en el modelo pedagógico y religioso que ellos escojan”.

Asimismo, el prelado ha asegurado que no les resulta fácil financiar la tarea educativa en medio de los más pobres de Ecuador y “en esto el Estado no puede desconocer su compromiso de financiar y apoyar nuestra labor”. De manera especial el obispo, ha subrayado también “el derecho de que la Enseñanza Religiosa Escolar sea parte del currículo básico de nuestras escuelas”.

Por otro lado, monseñor Alfredo José ha asegurado que en “nuestras escuelas debemos ofrecer respuestas integrales para los problemas actuales como el respeto a la vida, la promoción de valores humano-cristianos, la violencia al interior de las escuelas, el tráfico y consumo de drogas, la educación para el amor y la afectividad, entre otros”.

Leer el discurso completo

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Rocío Lancho García

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