Francisco abraza al cardenal Salazar

El Papa a los obispos colombianos: "No traigo recetas y pido paciencia"

El card. Salazar al Papa: Su visita es «una luz que nos trae el amor misericordioso del Padre”

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(ZENIT – Roma, 7 Sept. 2017).- El papa Francisco se reunió con los obispos de Colombia este jueves por la tarde en el Palacio Arzobispal de Bogotá, a quienes dirigió unas palabras muy articuladas sobre los desafíos que deben enfrentar.
El cardenal Mons. Rubén Salazar, tras señalar el problema de la secularización en el país, señaló que su patria está luchando “para dejar atrás una historia de violencia”, si bien reconoció que esto ha causado una negativa “polarización política”. Y afirmó que la visita del Papa es “una luz que nos trae el amor misericordioso del Padre” agradeciéndole su visita.
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, Mons. Oscar Urbino Ortega, señaló el deseo de una Iglesia en salida, y si bien reconoció que no todos podrán verlo durante el viaje, “cada discurso será dirigido a cada uno de quien hacen parte de esta nación”.
“Vengo para anunciar a Cristo y para cumplir en su nombre un itinerario de paz y reconciliación”, indicó el Santo Padre, y que “como peregrino me dirijo a su Iglesia”. Y añadió: «Soy vuestro hermano, deseoso de compartir a Cristo resucitado, para Quien ningún muro es eterno, ningún miedo es indestructible, ninguna llaga incurable».
El Papa pidió que sus palabras sean interpretadas en continuidad con lo que enseñaron en sus viajes a Colombia el beato Pablo VI y san Juan Pablo II, porque “sus palabras no son anticuadas”.
“Dar el primer paso” es el lema de mi visita, recordó, señalando que “Dios es el Señor del primer paso, Él siempre nos primerea”. Y su primer paso se llama Jesús y es irreversible. Libertad de poder cumplir ese primer paso. Les pidió también “Ser sacramentos vivientes de esa libertad divina que no tiene miedo de salir de si misma por amor”.
Francisco invitó a los obispos: “No se ilusionen con sus virtudes o los halagos de los poderosos de turno” y “mendiguen en la oración cuando no puedan dar o darse”, para que puedan ofrecer algo “a quienes se acercan a sus corazones de pastores”.
Asimismo, el Papa les exhortó: “Luchen con Dios, más aún en la noche de su ausencia”, así como a “acercarnos a Jesús dejando atrás lo que fuimos”, para que seamos, siendo “dóciles al Espíritu Santo”.
El Papa invitó a los prelados a no medirse “con el metro con aquellos que quisieran que sean una casta de funcionarios”, y a tener un “diálogo sincero”. Calificó además de “peste” las “agendas encubiertas”.
Citó también una frase del colombiano Nobel de la Literatura, Gabriel García Marquez: «No imaginaba que fuese más fácil comenzar una guerra que terminarla».
Otra de las invitaciones del Pontífice fue: “Preserven las raíces afro colombianas de su gente”, también la superación de las desigualdades. A no aceptar la corrupción, y les pidió la “consolidación de la res pública” que pide la “superación de la miseria y la desigualdad”.
El sucesor de Pedro recordó que “la paz exige de todos los hombres un coraje moral diverso” sabiendo “que se puede hacer de otra manera” por otros caminos, superando y evitando los mismos errores.
El Papa les confió: “Siento como un deber darles ánimo”, precisando que “ustedes no son técnicos ni políticos, sino pastores” que deben hablar más que en los periódicos, en el corazón de las personas.
Francisco indicó también que no sirven “las alianzas con una parte u otra”, sino la libertad de hablar con unos y otros. Y señaló que Colombia tiene “el derecho a ser interpelada por la verdad de Dios que repite: ¿Donde está tu hermano?”, a rechazar la equivocada consciencia de que el fin justifica los medios y ponerle rostro a las estadísticas.
Otro de los puntos fue “una Iglesia en misión”, recordando a la familia y la vida, los jóvenes, las vocaciones, los laicos, la formación. También a la defensa de la vida desde su concepción, sin olvidar llagas como el alcoholismo y la fragilidad del vínculo matrimonial, a los jóvenes que caen en la droga y la tentación subversiva.
“No traigo recetas ni una lista de tareas. Pero conserven la serenidad”, dijo, con “la paciencia del Señor del campo con la cizaña”. Les invitó también: “No tengan miedo de alzar serenamente la voz” para denunciar las miserias de “una sociedad que se deja seducir al narcotráfico”.
El Pontífice alertó a los obispos sobre el peligro de “una doble vida” o sobre “la ilusión miope de una carrera” y afirmó que los sacerdotes tienen que saber que en los obispos tienen un padre.
El Santo Padre concluyó invitándolos a no olvidarse de la Amazonia y del respeto a la vida y la naturaleza que sus habitantes tienen.

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ZENIT Staff

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