Mariano Germán García © Zenit

Mariano Germán García © Zenit

Joven argentino: "Francisco apuesta a los sueños de los jóvenes, y apuesta en grande"

Entrevista a Mariano Germán García, auditor en el Sínodo

Share this Entry

(ZENIT – 6 oct. 2018).- Mariano Germán García, joven argentino que participa en el Sínodo, ha observado que los problemas que tienen en común los jóvenes de diferentes países son las drogas, el narcotráfico y la trata de personas, ha declarado a Zenit.
El joven auditor del Sínodo de los Obispos, Mariano Germán García, operador de pastoral juvenil en la Conferencia Episcopal (Argentina), ha sido uno de los ponentes en el briefing ofrecido esta mañana, sábado, 6 de octubre de 2018, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
«El tema de las drogas nos atraviesa a todos –ha declarado a Zenit– y sobre todo también el narcotráfico y la trata de personas. Me parece que en todos los ámbitos y en todos los continentes se da se está dando.
«Se está dando el tratar al pobre como una mercancía –advierte Mariano– y mercancía no solo de una manera activa, para que ellos consuman, sino que para que sean precisamente exploradores en esto y cargueros. Llevando esa carga… También muchas veces el efecto de la inmigración, prometiéndoles un sueño mejor, pero caen en esta red de trata muy impresionante».
En cuanto a las preocupaciones que sufren los jóvenes argentinos, Mariano García indica que «la pobreza es un flagelo o es una situación en la cual siempre nos interpela».
Pobreza, primer problema en Argentina 
Como Iglesia –comenta el joven oyente–, en Argentina se está haciendo mucho, prácticamente con obras que las lleva y con la educación también. Siempre es muy importantes que las realidades eclesiales, parroquias, movimientos… también abracen eso y puedan no solamente atenderlos de una manera asistencial (como diciendo, bueno, yo te doy esto, y nada más), sino que también haciendo incorporar a esos chicos y chicas que están siendo atravesados por la pobreza, hacerles también protagonistas en nuestros espacios eclesiales y que eso sin duda me parece que también las inquietudes de muchos de nosotros, que venimos de Latinoamérica, traemos, para que realmente los jóvenes tengan un rol más protagónico dentro de nuestras estructuras».
«Eso conlleva que trae la dignidad –ha continuado Mariano– y porque muchas veces el pobre en sí hay que cuidarlo, hay que quererlo, hay que amarlo, lo que tenemos que batallar es la pobreza, que muchas veces se da por las situaciones injustas socioeconómicas que vivimos, y que hace caer a muchos jóvenes argentinos en el pensamiento del suicidio, en el pensamiento de adicción a las drogas, en el pensamiento también de autocastigarse, y llegando a ese punto más extremo, que es el suicidio.
«La verdad es que nosotros no queremos, como Iglesia Católica argentina no queremos sobrellevar eso, no queremos estar en velatorios o en funerales de jóvenes, no queremos eso sin duda, y por ello tenemos que hacer una toma en conciencia», ha revelado.
«Estamos esperanzados»
Mariano ha hablado con alegría y esperanza de este Sínodo: «Estamos realmente esperanzados, tenemos mucha esperanza. Aquellos y todos que venimos a lugares lejanos, en mi caso, de Argentina, porque venimos para compartir una vida de tantos jóvenes, de todo el mundo, y es realmente Jesús quien nos está convocando, y nos anima a repensar una Iglesia que sea hogar que abrace la vida de cada joven como viene y cual sea su condición. Los jóvenes son también los pobres de nuestro tiempo».
«Además –ha detallado el joven argentino– nos encontramos con Francisco que apuesta a los sueños de los jóvenes y él apuesta en grande, y son sueños de jóvenes de una gran magnitud, sueños de que otro mundo es posible, por el camino del testimonio, de la paz y del cuidado de la casa común, y también por ayudar y acompañar a los descartados de nuestra sociedad».
El padre Jorge, el padre de la cercanía
Para los jóvenes de Argentina –país natal del Papa–, el Papa Francisco es «el padre Jorge, es el Padre de la cercanía». Mariano ha confesado que ven a Francisco «como ese abuelo joven que nos recibe, que nos abraza y que con simple gestos, pero que son profundos, nos sana un montón y nos invita. También es alguien que nos desafía, claramente. Es alguien muy cercano y muy querido».
«Claramente nos atraviesa mucho cuando lo vemos porque nos tira la sangre y yo creo que él también lo siente así», ha bromeado.

Share this Entry

Rosa Die Alcolea

Profesional con 7 años de experiencia laboral en informar sobre la vida de la Iglesia y en comunicación institucional de la Iglesia en España, además de trabajar como crítica de cine y crítica musical como colaboradora en distintos medios de comunicación. Nació en Córdoba, el 22 de octubre de 1986. Doble licenciatura en Periodismo y Comunicación Audiovisual en Universidad CEU San Pablo, Madrid (2005-2011). Ha trabajado como periodista en el Arzobispado de Granada de 2010 a 2017, en diferentes ámbitos: redacción de noticias, atención a medios de comunicación, edición de fotografía y vídeo, producción y locución de 2 programas de radio semanales en COPE Granada, maquetación y edición de la revista digital ‘Fiesta’. Anteriormente, ha trabajado en COPE Córdoba y ABC Córdoba.

Apoye a ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación