Orden sacerdotal © Archidiócesis de Zaragoza

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El Sacramento del Orden Sacerdotal durante la pandemia de COVID-19

Según autoridad eclesiástica en cada lugar

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(zenit – 5 mayo 2020).- Hace relativamente poco celebrábamos la institución del sacramento del Orden rememorando la Última Cena –junto con el sacramento de la Eucaristía–. Era el Jueves Santo.

Según dispone el can. 1.008 “Mediante el sacramento del Orden, por institución divina, algunos de entre los fieles quedan constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un carácter indeleble, y así son consagrados y destinados a apacentar el pueblo de Dios (…)”.

Auténtica vocación –llamada de Dios– a servir al prójimo, en plena identificación con Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote. Llamada que será verificada por la idoneidad del candidato, confluyendo tres voluntades para su Ordenación: la de Dios, la del ordinario de quien dependa y la del propio ordenando.

Aplazamiento de las Ordenaciones

En alguna diócesis o circunscripción, antes de la explosión de la pandemia, habría previstas celebraciones de Ordenaciones diaconales o presbiterales y quizá se estuviera barajando donde correspondiera la posibilidad de unas episcopales –los tres grados del sacramento al que nos referimos–.

Esas celebraciones son acontecimientos muy especiales y naturalmente requieren previsión y una esmerada preparación previa.

La Ordenación consiste en un rito celebrado en el seno de una Misa solemne. En esencia comprende la imposición de las manos por parte del obispo celebrante y la oración consecratoria que los libros litúrgicos prescriben para cada grado.

Tendrá lugar en una iglesia u oratorio y serán invitados clérigos y otros fieles, de forma que asistan a la celebración el mayor número posible (can. 1.011). En esta disposición encontramos una razón clara que a fecha de hoy aconsejaría aplazar la celebración en muchos lugares, habida cuenta la prohibición de aglomeraciones y el prudente distanciamiento social que habrá que observar.

Siempre según señale la autoridad

En todo caso se atenderá a lo señalado por la autoridad eclesiástica en cada lugar y en cada momento. Hay obispos que han dispuesto la no celebración de estas ceremonias hasta que cesen las medidas de confinamiento. Aunque también hay quienes han optado por tenerlas, a puerta cerrada y con número limitado de asistentes, transmitiéndolas vía streaming para el gran público.

El sentido común, la prudencia y ponderación de oportunidad habrán regido esas decisiones. Y siempre con sumo respeto y acatamiento a lo dispuesto por la autoridad civil.

Hasta aquí la serie de breves consideraciones sobre los sacramentos y la COVID-19 que hemos ido haciendo durante las últimas semanas. Este de hoy, el del Orden, gracias a Dios está muy presente en muchas almas, que rezan porque haya más vocaciones y las apoyan de mil modos.

No en vano, desde muchas instancias periódicamente se convocan jornadas de oración por las vocaciones, para que el Señor envíe obreros a su mies y la Iglesia pueda ser servida como merece. Y así cuente sobradamente con quienes dispensen los misterios insondables del amor de Dios.

Alejandro Vázquez-Dodero Rodríguez
Doctor en Derecho Canónico y capellán del Colegio Tajamar de Madrid

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Alejandro Vázquez-Dodero

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