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Píldoras de esperanza: “Yo soy la luz” del mundo

Miércoles de la IV Semana de Pascua

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Reflexión sobre los Evangelios diarios

Invocamos al Espíritu Santo

Ven Espíritu Santo y llena de alegría y paz mi corazón y da sabiduría a mi mente pues voy a leer el Evangelio y necesito entender la Palabra de Dios.

Amén.

Evangelio según San Juan 12, 44-50

Jesús exclamó: “El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió. Y el que me ve, ve al que me envió. Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.

Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.

Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar; y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó”.

Palabra del Señor

¿Qué dice el texto?

Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.

¿Qué nos dice hoy a nosotros Dios a través de este texto?

Seguimos leyendo el Evangelio de san Juan. Y aparece nuevamente el tema de creer. Es decir, la Fe, como la actitud principal y las consecuencias de creer o no creer.

Este texto del Evangelio es como una sinfonía que va creciendo hasta un punto fundamental. Primero creer en las palabras de Jesús, luego creer en Él, luego categóricamente dice justo en el día de la fiesta de la Luz donde se iluminaba el templo: Yo Soy la Luz y el que cree en Jesús no permanecerá en las tinieblas. Luego culmina con lo que sucede con quién no cree.

En estos días de reflexión, sobre todo lo que pasa en la humanidad, es bueno que cada uno se pregunte: ¿qué ha significado el hecho de creer en mi vida?, y ¿qué tanto ha influido mi fe en mi experiencia vital?. Pues para muchos la fe ha sido un adorno cultural, una situación externa que viven, pero que no alcanza a tocar la médula de la existencia personal.

Ante estas palabras de Jesús en el Evangelio de hoy, reaccionemos con la fe a lo que escuchamos, pero sobre todo a su persona. No quisiéramos que por las situaciones externas lleguemos a rechazarlo. Que hoy creamos contra toda esperanza, pues Él ha vencido las tinieblas de la muerte y toda oscuridad desaparece si Jesús nos acompaña.

Digámosle con fe y con esperanza:

¡Jesús, luz de este mundo, ilumina mi vida!

Te invito a conocer más de nuestro trabajo diario sobre la Lectura Orante de la Biblia

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Ricardo Grzona

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