Pablo Ruffini © Vatican Media

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Mensaje de Paolo Ruffini para la Semana de la Comunicación

“Llamada a contar nuestra experiencia”

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(zenit – 25 mayo 2020).- En el marco de la 54ª Jornada Mundial de la Comunicación, celebrada el 24 de mayo de 2020, Paolo Ruffini, prefecto del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, difundió un mensaje para la Semana de la Comunicación, promovida por la Familia Paulina a través de la página web, redes sociales y YouTube.

Para ello, el prefecto de Comunicación parte del mensaje del Santo Padre: “Para que puedas contar y grabar en la memoria (Ex 10,2). La vida se hace historia”, publicado el 24 de enero de 2020, día de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas.

Según el periodista italiano, la reflexión del Pontífice se desarrolla sobre la palabra clave “compartir” como “una llamada a contar nuestra experiencia”, a “escuchar la de aquellos con los que nos encontramos”, a “tejer, en el compartir, una historia nueva”, reporta Vatican News en español.

En este sentido, Ruffini subraya que Francisco en sus palabras para los comunicadores apunta hacia un “cambio de ritmo, una actitud diferente, una mirada pura que se deja sorprender por la verdad de Dios”.

Compartir primero con Dios

Asimismo, el prefecto indica que es compartiendo primero con Dios que nace un significado diferente, “una perspectiva de redención”, y recuerda la frase del Papa: “Es con Él que podemos volver a unir el tejido de la vida, cosiendo las rupturas y las lágrimas”, palabras que señalan una dirección especialmente “en estos días de tribulación por el coronavirus”.

Es este momento de crisis, “un momento en el que hemos sido llamados a repensar nuestras vidas, a hacer un balance, a bendecir ‘la civilización digital por el compartir que nos ha permitido, y por las distancias que ha anulado’, al mismo tiempo temiendo ‘que la dimensión remota termine sustituyendo definitivamente a la proximidad corporal’”, expresa Ruffini.

Papel antiviral de la comunicación

“Si el virus se vuelve endémico, dependerá de la comunicación asumir el papel de antiviral, permitiendo que el ‘nosotros’ sea imposible a distancia”, describe en su mensaje. De este modo, aclara que “comunicar” es “establecer relaciones, estar con” y asegura que “no hay comunicación sin la verdad de un encuentro”.

De lo contrario, será necesario entender “cómo habremos sido capaces de reconstruir nuestro ‘estar juntos’ de la manera en que nos encontraremos de nuevo”, explica el director del citado dicasterio.

Así, llega a la conclusión de que “es necesario” pensar en cómo utilizar la red manteniendo “la relación encarnada entre las personas”, construyendo “una economía de compartir” en la que se considere a las personas sobre la base de “su capacidad de dar” y en su colaboración para construir valores los unos a los otros. Por lo tanto, donar tiempo, habilidades, dinero o su propia oración, señala.

“La belleza del nosotros”

En este periodo de pandemia han surgido bellas y numerosas iniciativas que nos han unido a los demás, momento propicio para integrar “la belleza del nosotros”, de “comunicar con Dios con un rostro abierto”, expone Ruffini.

“Habiendo experimentado la separación, hemos entendido el significado de la comunión”, describe. “Sin la capacidad de devolver la experiencia a la unidad, no hay sabiduría, ni siquiera conocimiento; todo –enfatizó– se reduce a una lista de hechos sin historia”.

Ser testigos creativos

Es aquí, pues, “donde debemos entender el verso, elegir el bien o el mal también en la comunicación”, continúa el comunicador. “Confiar solo en la tecnología o darle un alma”, “sentir la responsabilidad de la verdad” o “convertirnos en instrumentos (conscientes o inconscientes) para la difusión de noticias falsas”, advierte.

“Todo depende –comenta el prefecto para la Comunicación– de dónde fundamentamos nuestra esperanza”, depende de elegir lo que importa, de estar en la realidad pero sin estar corrompido.

“Dar una nueva forma a las cosas”, recomienda, “responder a la unión enferma de la pandemia con la unión sana de la buena voluntad”, ser “testigos creativos”, para lo que necesitamos “inteligencia y fe”.

Finalmente, el profesional de la comunicación en el Vaticano, anima a reflexionar sobre “si la comunicación que teníamos antes era realmente tal”, si la “travesía en el desierto” que la pandemia nos impuso podía hacernos encontrar de nuevo el deseo de relaciones verdaderas con los demás.

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Rosa Die Alcolea

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