Siria: Cardenal Zenari

Desplazados de Siria (C) Vatican Media

Siria: El cardenal Zenari habla sobre la situación en el país

“Duele el corazón” ver tanto sufrimiento

Share this Entry

(zenit – 17 sept. 2020)-. El nuncio apostólico de Damasco, cardenal Mario Zenari, tras reunirse con el Papa, habla sobre la situación en Siria y recuerda que la destrucción, la recuperación y reconstrucción en el país “son enormes” en una entrevista publicada en L’Osservatore Romano.

“Es difícil narrar esta profunda experiencia humana y espiritual” que se vive en Siria, “duele el corazón ver el sufrimiento de tantos niños y tantas mujeres, muchas de las cuales son viudas y a veces tienen que ocuparse de una familia numerosa, ocho, diez hijos… En realidad, es un sufrimiento que se siente muy fuertemente…”, describe.

Cercanía del Papa

Un sufrimiento y un dolor que el Santo Padre sigue muy de cerca. De su encuentro con el Pontífice, el nuncio destaca: “Mientras yo hablaba de esta situación, tomó un papel y comenzó a escribir notas para tenerlas aún más presentes y para mantener estos programas humanitarios en marcha”.

Y que se llevará de vuelta “la solidaridad del Papa Francisco, la solidaridad de la Iglesia, la solidaridad de muchos cristianos para tratar de reavivar esta esperanza que, por desgracia, está muriendo en Siria”.

Por esta razón, “debemos tratar de encender, al final del túnel, alguna pequeña esperanza: al menos la solidaridad, para decir ‘no están solos’, ‘tratamos de ayudarlos’ también con ayuda material, y tratar de hacer brillar un poco de luz al final del túnel…”.

Antecedentes

De acuerdo al medio vaticano, más de medio millón de muertos y unos 12 millones de desplazados internos y externos. El conflicto en Siria dura ya diez años y hoy en día también experimenta el flagelo de la pobreza extrema y el hambre.

El 15 de marzo de 2011, en medio de los levantamientos que han afectado al mundo árabe conocidos como la Primavera Árabe, comenzaron las manifestaciones contra el Gobierno central, un año después de que la guerra civil irrumpiera en todo el país.

Los llamados “rebeldes de la primera hora”, una realidad de mayoría sunita, se oponen al presidente alauita que sigue en el poder, Bashar Hafiz al-Asad. La revuelta se degradó rápidamente y se convirtió en un conflicto que incluye la aparición de milicias locales, Al Qaeda, Daesh, mercenarios, grupos terroristas autocéfalos, así como intervenciones militares o de apoyo de muchas otras naciones, una guerra por poderes.

Tercera Guerra Mundial

El Papa Francisco, conmocionado por los conflictos en el mundo y, en particular, por la violencia en Siria, habla muchas veces de “la tercera guerra mundial a pedazos”. Los años pasan y Siria, se convierte en un “agujero negro” que devora los intentos de acuerdos de paz y estabilidad.

Actualmente se trabaja en una nueva Constitución que, según muchos, podría aumentar la confianza entre las partes, pero los misiles y las bombas siguen cayendo en una tierra reducida a un “montón de escombros”, describe el cardenal Zenari.

Conflicto olvidado

El purpurado señala que, como todos los conflictos que se prolongan el tiempo, “en un momento dado se olvidan”, “estamos en un punto muy, muy crítico”. La situación en Oriente Medio se ha complicado y, por lo tanto, “cada vez se habla menos de Siria en un momento en que este país está sufriendo mucho” sin que se hable de ello.

La guerra es ahora menos violenta, las bombas han cesado en gran parte de Siria, pero actualmente existe “lo que yo llamo la bomba de la pobreza: según las cifras de las Naciones Unidas, esta bomba está afectando a más del 80% de las personas, y eso es muy grave. Podemos ver los efectos del hambre, la desnutrición de los niños, sobre todo, y otras enfermedades”.

Reconstrucción y recuperación económica

A nivel nacional el nuncio apostólico de Damasco considera que es necesario lograr un reconstrucción y recuperación económica y que se habla incluso de la necesidad de unos 400 mil millones de dólares para “reiniciar Siria”.

Asimismo, menciona “la incansable labor” del enviado especial de las Naciones Unidas, Geir Pedersen, “que está tratando por todos los medios de reanudar el diálogo; pero, lamentablemente, todavía estamos muy lejos de ver una reanudación del diálogo, una reanudación de la reconstrucción de Siria y una recuperación económica”.

“Aquí no es ningún misterio, pero hay quienes se llevan el petróleo, quienes se llevan el gas, quienes aprovechan la guerra para enriquecerse, quienes aspiran a tomar algunas franjas de tierra… realmente da pena ver que mucha gente quiere ‘cortar madera de este roble’ y llevárselo…”, denuncia el cardenal.

Buena voluntad

E indica que para evitar esto último, se precisa “buena voluntad por parte de todas las facciones, necesitamos mostrar algo de buena voluntad, con la mediación de la comunidad internacional, y necesitamos desbloquear esta situación, empezando sobre todo por el aspecto humanitario, como la grave situación de los detenidos, los desaparecidos”.

El prelado agradece todas las donaciones destinadas a Siria, admitiendo que “la magnitud de la necesidad y grave”. Y que esta ayuda es comparable a un grifo de agua, “cuando se necesitarían canales, grandes canales que traigan agua porque la destrucción es enorme y la recuperación y reconstrucción son enormes”.

El país requiere que  la comunidad internacional ofrezca estos “canales” y que reconozca “la labor de muchas ONG, además de las Iglesias, y también de las Naciones Unidas, que deben mantener a unos 11 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria”.

En este sentido, explica que la guerra ha destruido casi la mitad de los hospitales bajo la amenaza de la pandemia de la COVID-19 y lo mismo ocurre con escuelas, barrios, fábricas… A lo que hay que añadir las sanciones internacionales impuestas a Siria.

La Iglesia, en primera línea

A Siria también le ha afectado la crisis libanesa: “la crisis de los bancos libaneses desde donde pasaban las ayudas humanitarias: los proyectos humanitarios, incluso los de las Iglesias, generalmente pasaban por el Líbano”.

En medio de todo este contexto, subraya que “la Iglesia está en primera línea”, junto con muchas personas de buena voluntad y los hermanos ortodoxos.

“Queremos ser la voz de los que no tienen voz. Una de las muchas iniciativas – ¡de las tantas! – es también la de los ‘hospitales abiertos’: tres hospitales católicos presentes en Siria desde hace unos 120 años, una iniciativa abierta a los enfermos pobres”, cuenta.

Share this Entry

Larissa I. López

Larissa I. López es licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Sevilla, Máster en Artes de la Comunicación Corporativa y Doctora en Comunicación por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Su trayectoria profesional ha transcurrido entre el ámbito de la comunicación y el de la docencia. Como redactora, ha colaborado con medios como Aceprensa, Pantalla 90 o CinemaNet. Como profesora, por su parte, ha impartido clases en la universidad y en centros de FP y bachillerato. En estos últimos realizaba también tareas relacionadas con la comunicación (redes sociales y edición de contenidos). Cordobesa de nacimiento también ha vivido en Sevilla, Madrid y Roma.

Apoya ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación

console.log("Prueba")