Informe McCarrick: Viganò

Theodore McCarrick (C) Vatican Media

Informe McCarrick: La investigación encargada a monseñor Viganò

No se realizó o no se informó sobre ella

Share this Entry

(zenit – 9 nov. 2020).- El Informe McCarrick publicado en inglés e italiano el martes 10 de noviembre de 2020 por la Santa Sede a petición del Papa Francisco, informa en particular sobre una investigación solicitada por el Vaticano al nuncio apostólico Carlo Maria Viganò sobre los actos de Theodor McCarrick. Una investigación que, según el documento, nunca se ha llevado a cabo, o al menos no se ha informado sobre ella.

Por lo tanto, la Santa Sede publica este Informe, que abarca los años 1930-2017 y trata de “el conocimiento institucional y el proceso de toma de decisiones de la Santa Sede” en relación con el ex cardenal Theodore Edgar McCarrick. Fue redactado por la Secretaría de Estado a petición del Papa Francisco.

Dos veces habla este informe del arzobispo Viganò, y esto es importante ya que el ex nuncio mismo hizo acusaciones contra el Papa Francisco y la Santa Sede.

Recordemos que ya el 7 de octubre de 2018, una carta del cardenal Marc Ouellet, prefecto de la Congregación de Obispos, había desmantelado las acusaciones del ex nuncio en Washington Carlo Maria Viganò.

Dos pasajes del informe sobre el Mons. Viganò

Por su parte, Andrea Tornielli menciona el papel de Mons. Viganò dos veces en el Informe y en su análisis del mismo.

Tornielli es un historiador. Ya se ha ocupado del caso McCarrick en su libro co-escrito con Gianni Valente titulado: El día del juicio. Conflictos, guerras de poder, abusos y escándalos (Michel Lafon).

En primer lugar, aunque los rumores no fueron probados, Tornielli escribe en su artículo sobre el Informe McCarrick: “Del Informe se desprende que durante ese período Viganò, en cuanto delegado de las Representaciones Pontificias, había comunicado a sus superiores de la Secretaría de Estado las informaciones recibidas de la nunciatura, subrayando su gravedad. Pero mientras encendía las alarmas, incluso él comprendía que no estaba frente a acusaciones probadas”.

Contrariamente a lo que dijo el obispo Viganò en sus acusaciones contra la Santa Sede, no hubo “sanciones” contra McCarrick durante el pontificado de Benedicto XVI. Tornielli dijo: “De los documentos y testimonios que ahora se publican en el Informe se desprende claramente que nunca se trató de ‘sanciones’. Se trató más bien de recomendaciones, dadas oralmente en 2006 y por escrito en 2008, sin mencionar explícitamente el imprimatur de la voluntad del Papa. Fueron, pues, recomendaciones que, para ser puestas en práctica, presuponían la buena voluntad del interesado. Se toleró de hecho que el cardenal permaneciese activo y siguiera viajando y que llevase a cabo, aunque sin ningún mandato de la Santa Sede, varias misiones en diversos países, de las que a menudo se extraen informaciones útiles”.

Entonces entra en juego un nuevo elemento: “Ante una nueva denuncia contra McCarrick que le fue comunicada en 2012, Viganò, que a la sazón había sido nombrado nuncio en los Estados Unidos, recibió instrucciones de investigar de parte del prefecto de la Congregación para los Obispos. Por lo que se desprende del Informe, sin embargo, el nuncio no realizó todas las investigaciones que se le habían solicitado. Además, siguiendo el mismo enfoque utilizado hasta entonces, no dio pasos significativos para limitar las actividades y los viajes nacionales e internacionales de McCarrick”.

La misión de 2012

Para mayor claridad, traducimos el pasaje en cuestión del Informe: en la página 12, el Informe McCarrick menciona esta misión de investigación solicitada por el cardenal Ouellet, bajo el pontificado de Benedicto XVI, al nuncio Viganò, en relación con la conducta de McCarrick: “Hacia el final del pontificado de Benedicto XVI el ‘Sacerdote 3’, otro sacerdote de Metuchen, informó al nuncio Viganò de la introducción de su propia causa legal, alegando que en 1991 hubo relaciones sexuales explícitas entre él y McCarrick. Mons. Vigano escribió al cardenal Ouellet, el nuevo prefecto de la Congregación de Obispos, en 2012, y Ouellet le dio instrucciones específicas de dar ciertos pasos, incluyendo hacer una investigación con oficiales diocesanos específicos y con el ‘sacerdote 3’, para determinar si las acusaciones eran creíbles”.

La conclusión del informe es abrumadora para Viganò: “S.E. Mons. Viganò no tomó estas medidas y, como resultado, nunca se puso en posición de verificar la credibilidad de ‘el sacerdote 3’. McCarrick siguió activo, viajando a nivel nacional e internacional”.

Aquí está nuestra traducción del pasaje del Informe McCarrick relativo a esta misión solicitada a Mons. Viganò (p. 13): “Por primera vez en 2018, el nuncio Viganó afirmó haber mencionado la cuestión McCarrick en reuniones con el Santo Padre en junio y octubre de 2013, pero no hay ningún documento que confirme el relato de Viganò y las pruebas de lo que dijo son objeto de mucha discusión. El Papa Francisco recordó una breve conversación sobre McCarrick con el sustituto Becciu y no excluyó la posibilidad de un intercambio igualmente breve con el cardenal Parolin. Antes de 2018, el Santo Padre nunca discutió sobre McCarrick con el cardenal Ouellet, que era el prefecto del dicasterio competente en la materia, o con el papa emérito Benedicto XVI”.

En cuanto a Francisco, el mismo pasaje del Informe añade: “Hasta 2017, nadie – ni el cardenal Parolin, ni el cardenal Ouellet, ni el arzobispo Becciu o el arzobispo Viganò – ha proporcionado al Papa Francisco ninguna documentación relativa a los cargos contra McCarrick, ni siquiera cartas anónimas que daten de principios de los años 90 o documentos relacionados con ‘Sacerdote 1’ o ‘Sacerdote 3’. El Papa Francisco solo había oído hablar de cargos o rumores de conducta inmoral con adultos que ocurrieron antes del nombramiento de McCarrick en Washington. Considerando que los cargos ya habían sido examinados y rechazados por Juan Pablo II, aunque consciente de que McCarrick había estado activo durante el pontificado de Benedicto XVI, Francisco no vio la necesidad de cambiar la línea adoptada en años anteriores”.

Denuncia de un menor y sanciones inmediatas

Un nuevo giro en el caso ocurrió cuando la denuncia provino de un menor: “En junio de 2017, la arquidiócesis de Nueva York se enteró de la primera acusación conocida de abuso sexual de una víctima menor de 18 años, (pág. 14) cometida por McCarrick a principios del decenio de 1970. Poco después de que la acusación se considerara creíble, el Papa Francisco pidió la renuncia de McCarrick al Colegio de Cardenales. Tras un procedimiento penal administrativo llevado a cabo por la Congregación para la Doctrina de la Fe, McCarrick fue declarado culpable de actos contrarios al  6º Mandamiento del Decálogo que implicaban a menores y adultos y sobre esta base fue dimitido del estado clerical”.

Más específicamente, acusado de abuso sexual a menores y adultos seminaristas, McCarrick fue expulsado del Colegio Cardenalicio el 18 de julio de 2018, y luego de la Orden de Obispos, y fue dimitido del estado clerical por el Papa Francisco el 15 de febrero de 2019.

Por lo tanto, el Papa le prohíbe formalmente realizar cualquier acto sacerdotal – que sería ipso facto nulo – excepto en el caso de la absolución sacramental de una persona en inminente peligro de muerte.

Según el Informe McCarrick, si hubo alguna negligencia, esta está más bien del lado del ex nuncio, cuyo informe habría sido útil cuando fue solicitado, y no del lado del Papa Francisco, que por el contrario actuó de manera decisiva y radical.

Share this Entry

Anita Bourdin

Journaliste française accréditée près le Saint-Siège depuis 1995. Rédactrice en chef de fr.zenit.org. Elle a lancé le service français Zenit en janvier 1999. Master en journalisme (Bruxelles). Maîtrise en lettres classiques (Paris). Habilitation au doctorat en théologie biblique (Rome). Correspondante à Rome de Radio Espérance.

Apoya ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación

console.log("Prueba")