Biden prometió “una respuesta rápida y significativa a los incidentes graves que amenazan los derechos humanos de las personas LGBTQI en el extranjero.” Foto: Archivo.

Lobbys que promueven ideología de género están a la caza de asociaciones que apoyan terapias “de conversión”

El presidente Joe Biden publicó un memorándum en febrero.

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Por: Alexis I. Fragosa, Esq

(C-FAM & Friday Fax – ZENIT News Agency /Washington, 30.08.2021).- Activistas internacionales LGBT están apuntando en la diana a ONGs y países, incluyendo Estados Unidos, insistiendo en que prohíban la llamada “terapia de conversión” en el desarrollo internacional.

“USAID no financia ni promueve la terapia de conversión anti-LGBTQI”, dijo Anthony Kujawa, portavoz de la embajada de EE.UU. en Kampala, Uganda, en respuesta a las afirmaciones de openDemocracy de que USAID y otros donantes importantes están financiando dichos programas en África.

A pesar de su negación, USAID se comprometió a investigar las corrientes de financiación y a tomar medidas en respuesta a las acusaciones de openDemocracy.

El financiamiento procedente de cualquier agencia de EE.UU. hacia la llamada “terapia de conversión anti-gay” contravendría las políticas de la actual administración.  El presidente Joe Biden publicó un memorándum en febrero proclamando que EE.UU. “perseguiría el fin de la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual . . . y liderar con el poder de nuestro ejemplo  la causa del avance de los derechos humanos de las personas LGBTQI en todo el mundo.”

El memorándum de Biden también ordenó que las agencias federales “involucradas con la ayuda extranjera, la asistencia y los programas de desarrollo deberían considerar el impacto de los programas . . . sobre los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas LGBTQI, a la hora de tomar decisiones de financiación, según proceda y de conformidad con la legislación aplicable.” Prometió “una respuesta rápida y significativa a los incidentes graves que amenazan los derechos humanos de las personas LGBTQI en el extranjero.”

En respuesta, USAID movilizó a su personal para crear e implementar programas LGBT para difundirlos a nivel mundial. USAID publicó rápidamente documentos que describen iniciativas pro-LGBT, algunas redactadas pero no ampliamente comercializadas durante la administración Trump. Informaron de éxitos en la financiación de programas de derechos humanos de las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, el apoyo a la investigación que mide el alcance en que los países protegen o persiguen a las personas identificadas como lesbianas, gays, bisexuales y transexuales, y la educación de funcionarios gubernamentales y educadores de países extranjeros, como Guatemala y Jamaica, con respecto a la reducción del estigma y la discriminación relacionados con el colectivo LGBT.

Su sitio web condena ampliamente todas las formas de “terapia de conversión”, afirmando que cualquier “esfuerzo por cambiar la orientación sexual . . somete a las personas LGBTQI a abusos psicológicos, físicos y verbales”, incluso terapia de conversación dirigida de acuerdo con las prioridades de los pacientes.

Aunque las investigaciones de openDemocracy no fueron concluyentes y solo demostraron lo que parece ser una relación tangencial entre los donantes de asistencia extranjera y la llamada “terapia de conversión”, los activistas LGBT condenaron inmediatamente a USAID, MSI Reproductive Choice y otros donantes aparentemente amigables con LGBT implicados en las investigaciones de openDemocracy.

En España, el partido político Ciudadanos preguntó al gobierno del país si alguna donaciòn podría haber apoyado proyectos que ofrecen “terapia de conversión” anti-gay en el extranjero – y qué se está haciendo para evitar el uso de la ayuda extranjera española para tales fines.

“¿Qué mecanismos tiene la cooperación española para garantizar que los recursos públicos no se utilicen para estas u otras prácticas contrarias a los derechos y libertades más fundamentales?” Preguntaron los representantes de Ciudadanos.

Los activistas no sólo están exigiendo preguntas sobre cómo el dinero de la ayuda podría haber apoyado tales programas de terapia, sino que también están presionando a las ONG y naciones donantes para que retiren fondos de agencias humanitarias locales y clínicas médicas, incluso si estas agencias sólo hacen referencia a organizaciones de terceros y no se dedican a la llamada “terapia de conversión” por sí mismas.

“Redirigir el financiamiento”, dijo Yvee Oduor de la Coalición de Gays y Lesbianas de Kenia. “Ya tenemos clínicas y centros de salud dirigidos por personas LGBTQI en todo el país. ¿Por qué no financiar estas iniciativas comunitarias?”

Kaajal Ramjathan-Keogh, director para África de la Comisión Internacional de Juristas, dijo que los responsables de ayuda financier deben asegurarse de que su dinero no apoye ninguna actividad de “terapia de conversión”, así como retirar el dinero si lo hace.

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Redacción Zenit

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