"Yo creo que Medjugorje es una potente llamada a la conversión para el cristiano bautizado". Foto: Medjugorje la película.

‘Esto es una noticia, es algo que está sucediendo’, dice el director de “Medjugorje”

«Mis proyectos se basan en la oración y Dios te pone un proyecto en el corazón.»

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Por: Luis Javier Moxó (corresponsal en España)

(ZENIT Noticias / Madrid, 08.10.2021).- Publicamos una entrevista realizada a Jesús García, realizador de la película Medjugorje (https://www.medjugorjelapelicula.com/).

Pregunta: ¿Qué ocurre en Medjugorje que te cambia la vida y te hace volver allí? (a ti personalmente) ¿Qué es lo que allí más te llena? ¿Qué te ayuda a vivir intensamente la realidad o a afrontar el drama de la vida cotidiana, luego a la vuelta?

Respuesta: La gente va a Medjugorje básicamente porque hay una llamada, por así decirlo, que es en torno a las supuestas apariciones de la Virgen. Allí ocurre una intervención de Dios, una gracia particular, concreta, en lo temporal y en lo físico. Yo creo que Medjugorje es una potente llamada a la conversión para el cristiano bautizado que a lo largo de su vida ha dejado olvidada la fe, que la ha dejado de lado, porque se aburría, porque no le decía nada, porque los curas no le gustan o por lo que sea. Lo que ocurre en Medjugorje es una intervención de Dios en el corazón de las personas.

 Lo que allí más llena es una experiencia del conocimiento de Dios, por así decirlo. Y lo que más me ayuda es ese encuentro que se da con Dios. 

Pregunta: ¿Por qué elegiste el formato documental, testimonial, que tiene la película, qué tipo de obstáculos o dificultades has encontrado y cómo se han ido superando?

Respuesta: El formato documental es porque es eso, un documental, no es una ficción. Es un hecho actual, histórico como Fátima y Lourdes. Esto es una noticia, esto es algo que está sucediendo.

Testimonial, porque -y es mi visión- la nueva evangelización es testimonial. Y ya dijo Pablo VI en su momento que el hombre de hoy no necesita maestros, sino testigos. El testigo es el que da testimonio, es el que cuenta en primera persona “a mí me ha pasado esto”. Hay una parte del documental (dura dos horas), de crónica, en la que contextualizamos los acontecimientos, el momento, el lugar, los protagonistas, hacemos entrevistas a los propios videntes, al padre Jozo Zovko (que es el que era el párroco de Medjugorje en 1981) y que se ve ante este problema, y una segunda parte de testimonios.

Hemos encontrado muchos obstáculos y dificultades, pero yo no pondría el acento porque bueno pues se han superado y ya está. Se superan porque Dios te ayuda. Obviamente hay que tener en cuenta que hemos grabado el documental entero con toda la pandemia, con lo que eso dificulta para viajar, para reunirte, para hacer entrevistas… 

Pregunta: ¿En qué momento te convertiste de espectador a protagonista respecto al encuentro con Dios en Medjugorje y cómo has visto ese paso o cambio en los otros cercanos, amigos especialmente, de un mundo aparentemente alejado de él como el de famosos o celebrities?

Respuesta: Mi primer viaje a Medjugorje fue en marzo de 2006. Yo voy allí porque me envían a hacer un reportaje. Me apunto a una peregrinación organizada, de las muy pocas que había entonces, y en esa preparación de una semana había tres días de retiro espiritual con el padre Jozo Zovko quien, como he dicho, es párroco de Medjugorje (le metieron en la cárcel, le torturan… tiene toda una historia)… Y hay un momento de ese retiro, en una chala del P. Jozo, que yo me doy cuenta que dejo de ser periodista y empiezo a ser peregrino. Me doy cuenta de que hay algo que está en juego, mucho más allá de las apariciones, que es mi propia mi propia relación personal con Dios. 

El paso o cambio en los otros, cercanos, lo he visto en primera fila y con mucha alegría. Mi primer viaje fue en marzo de 2006, como te he dicho. En junio de 2006 fui yo solo, y dos meses después, en agosto, fue la primera vez que voy con tres amigos, en furgoneta, para ver si lo que me había pasado a mí le podría suceder a más gente o si era una locura. Y vi en primera persona y, ante el asombro de mis de mis ojos, como a mis amigos les pasaba una cosa muy parecida a la mía.

Pregunta: ¿Cómo puedes llegar a decir «Dios existe, Dios es verdad» y qué te empuja a transmitirlo? ¿Hay esperanza fuera de Él?

Respuesta: Digo eso porque Dios habla. Es cierto que no habla, a lo mejor, como estoy hablando yo ahora, pero Dios acontece.

Dios habla a través de los acontecimientos. Hay un acontecimiento personal, íntimo, interior, que es la llamada, una inquietud que se asienta en tu corazón y tú tienes que discernir si es una locura, si es una tontería o si realmente es de Dios.

Y una vez que tú te pones en marcha a responder esa llamada, vas viendo como Dios va abriendo camino, va poniéndote a las personas de una forma absolutamente inesperada, o va abriendo puertas, o resolviendo problemas imposibles de resolver, de la manera más misteriosa, irracional e inexplicable que te puedas imaginar.

¿Hay esperanza fuera de Él? Yo he vivido algún tiempo fuera de él y no, no hay esperanza, no la hay. Y, entonces, aquellos ateos o agnósticos que te digan que ellos sí tienen esperanza, en realidad no son ni ateos ni agnósticos, hay una fe que ellos no identifican en su corazón. 

Pregunta: Cuando alguna vez vemos que nuestro ímpetu por aprovechar oportunidades para evangelizar, como pensamos o deseamos, no prosperan o no tienen suficiente eco en los demás, ¿cuál es tu recomendación?

Respuesta: Todos mis proyectos, todos los libros y los documentales que he hecho vienen de la oración. Ha habido ratos de oración antes. Y vienen también de un discernimiento. Yo tengo una directora espiritual, que es una monja, ante la cual expongo, a la luz de su conocimiento, de su sabiduría y de su experiencia de oración. Planteó mis proyectos y vemos que no nos cuesta mucho realmente llegar a que ese es un proyecto al que Dios me llama.

Una vez que yo he cumplido o respondido a esa llamada y se ha cumplimentado ese proyecto, es decir, por ejemplo, ahora hemos acabado un documental, yo no me preocupo de que la gente lo vea o no lo vea, les guste o no les guste… Quiero decir, por supuesto que hay un sentimiento humano de querer gustar, pero no me preocupa.

Te lo voy a poner con un ejemplo, a mí muchas personas me dicen: “Oye, tu libro de Medjugorje lo ha comprado mucha gente”. Y es cierto, ha habido miles y miles de ventas, pero yo siempre digo: “Es verdad, mucha gente compra mi libro, pero es mucha más la que no lo hace, y hay que ir a por esos. Entonces con esto es igual, cuando alguna vez vemos que nuestro “ímpetu por aprovechar oportunidades”…

¿Sabes qué pasa? Que yo siempre luego he visto muchos frutos. Yo creo que todo viene de la oración. Yo no he tenido ímpetu por aprovechar oportunidades. Mis proyectos no se basan en mi ímpetu ni en oportunidades. Mis proyectos se basan en la oración y Dios te pone un proyecto en el corazón. Y si te ha puesto un proyecto en el corazón no es una idea tuya, no es que tú digas: “¡He tenido una idea, Dios mío ayúdame!”. Si Dios ha puesto un proyecto en tu corazón ya ha sido idea de Dios. Como tal como idea de Dios, Él lo único que necesita es que tú te pongas a desarrollarla. Entonces va a dar fruto, porque el árbol que es de Dios da fruto.

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Redacción Zenit

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