Bernarda Llorente hace la entrevista al Papa Francisco Foto: Vatican Media

En nueva entrevista Papa aborda crisis, los mesianismos y revela un posible viaje a Nueva Guinea… y Argentina

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Entre las principales revelaciones están los viajes importantes que le quedan en su pontificado

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(ZENIT Noticias / Ciudad del Vaticano, 19.10.2023).-A dos meses de concluir el año 2023 el Papa Francisco lo va cerrando con una nueva entrevista, ahora con la agencia estatal argentina Tesla.
Entre las principales revelaciones están los viajes importantes que le quedan en su pontificado. Interpelado por eso, el Papa no duda en decir en primer lugar que Argentina… “Me gustaría ir… Hablando de los más lejos, me queda Papúa Nueva Guinea. Pero alguno me decía que ya que voy a Argentina, haga escala en Río Gallegos, después el Polo Sur, aterrizar en Melbourne y visite Nueva Zelanda y Australia. Sería un poco largo”.
Uno de los temas de la entrevista es el binomio crisis y mesianismo. La entrevistadora habla de movimientos de ultraderecha (omitiendo lo de ultra izquierda) y dispara: “¿cree que estas crisis son momentáneas o perdurables? ¿Qué se puede hacer para revertirlas?”. El Pontífice contesta:
La palabra crisis me gusta porque tiene movimiento interno. Pero de una crisis se sale para arriba, no se sale con enjuagues. Se sale para arriba y no se sale solo. Los que quieren salir solos convierten ese camino de salida en un laberinto, que siempre da vueltas y vueltas. La crisis es laberíntica. Además, las crisis hacen crecer: cuando está en crisis una persona, una familia, un país o una civilización. Porque si la resuelven bien, se creció.

Me preocupa cuando los problemas se encierran hacia adentro y no pueden salir. Una de las cosas que tenemos que enseñarles a los chicos y a las chicas es a manejar las crisis.  A resolver las crisis. Porque eso da madurez. Todos fuimos jóvenes sin experiencia y a veces los chicos y las chicas se aferran a milagros, a mesías, a que las cosas se resuelven de manera mesiánica. El Mesías es uno solo que nos salvó a todos. Los demás son todos payasos de mesianismo. Ninguno puede prometer la resolución de conflictos, si no es a través de las crisis saliendo hacia arriba. Y no solo. Pensemos cualquier tipo de crisis política, en un país que no sabe qué hacer, en Europa hay varios… ¿qué se hace? ¿Buscamos un mesías que venga a salvarnos de afuera? No. Busquemos dónde está el conflicto, agarrémoslo y resolvámoslo. Manejar los conflictos es una sabiduría. Pero sin conflictos no se va para adelante. 

Uno de los temas actuales de interés general que aborda la entrevista es el de la Inteligencia Artificial. A esto el Papa dedicará dos mensajes ampliando así su magisterio a este campo: a través del Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2024 y del Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2024.
“¿Cómo observa este acelerado desarrollo tecnológico, incluida la Inteligencia Artificial, y cómo cree que puede manejarse desde un punto de vista más humano?”, le pregunta la entrevistadora. Y a eso responde Francisco:
Me gusta el adjetivo “acelerado”. Cuando algo es acelerado me causa preocupación, porque no tiene tiempo de asentarse. Cuando miramos desde la revolución industrial hasta el año 50 del siglo pasado, vemos un desarrollo no acelerado donde hubo mecanismos de control y ayuda. Cuando los cambios vienen acelerados, no tienen tiempo suficiente los mecanismos de asimilación, terminamos siendo esclavos. Y es tan peligroso ser esclavo de una persona o un trabajo, como ser esclavo de una cultura.
La pauta de un progreso cultural, entre ellos la inteligencia artificial, es la capacidad que tenga el hombre y la mujer de manejarlo, asimilarlo y regirlo. O sea, el hombre y la mujer son señores de la Creación, y en eso no hay que claudicar. El señorío de la persona sobre cualquier cosa. El cambio científico serio es progreso. Hay que estar abierto a eso.
Abordando el campo de la guerra, se le pide al Papa desarrollar un concepto acuñado por él mismo: el de “seguridad integral”. Y a eso dice Francisco: “Uno no puede lograr una seguridad parcial, de un país, si no es una seguridad integral, de todos. Uno no puede hablar de una seguridad social si no hay una seguridad universal, o que esté en proceso de universalizarse. Creo que el diálogo no puede ser solo nacionalista, es universal, sobre todo hoy día con todas las facilidades que hay para comunicarse. Por eso hablo de diálogo universal, de armonía universal, de encuentro universal. Y claro, el enemigo de esto es la guerra. Desde que terminó la Segunda Guerra Mundial hasta ahora, hubo guerras en todos lados. Fue lo que me llevó a decir que estamos viviendo una guerra mundial a pedacitos. Ahora nos damos cuenta porque se acercó esta guerra mundial”.
Otro tema de interés coyuntural tratado en la entrevista es la situación de la Iglesia. Tras recordar que está en curso el Sínodo sobre la sinodalidad, le cuestionan al Papa “¿Qué Iglesia se necesita para estos tiempos?”. Y la respuesta del pontífice argentino es:
Desde los inicios del Concilio Vaticano II, Juan XXIII tuvo una percepción muy clara: la Iglesia tenía que cambiar. Pablo VI coincidió y continuó, al igual que los Papas que los sucedieron. No se trata solamente de cambiar de moda, se trata de un cambio de crecimiento y en favor de la dignidad de las personas. Y ahí está la progresión teológica, de la teología moral y todas las ciencias eclesiásticas, incluso la interpretación de las escrituras, que han ido progresando de acuerdo al sentir de la Iglesia. Siempre en armonía. Las rupturas no son buenas. O se progresa por desarrollo o terminamos mal. Las rupturas te dejan fuera de la savia de un desarrollo. Me gusta usar esa imagen del árbol y sus raíces. La raíz recibe toda la humedad de la tierra y la tira para arriba a través del tronco. Cuando uno se separa de eso, termina seco y sin tradición. Tradición en el buen sentido de la palabra. Todos tenemos una tradición, todos tenemos una familia, todos nacimos con la cultura de un país, una cultura política. Todos tenemos una tradición de la cual debemos hacernos cargo.

Avanzada la entrevista se le plantea al Papa una de las preguntas más interesantes: “¿Cómo se resuelve la tensión entre cambiar y no perder parte de su esencia?”:
La Iglesia, a través del diálogo y la consideración de los nuevos desafíos, ha cambiado muchas cosas. Incluso, en cuestiones culturales. O por ejemplo, en lo referido a la vida de un Papa. Que un Papa dieta entrevistas como esta no eta muy común al final del Concilio Vaticano I. En un siglo y medio ha cambiado una barbaridad, pero siempre en una línea. Hay un teólogo del siglo IV que decía que los cambios en la Iglesia tienen que tener tres condiciones para que sean verdaderos: que se consoliden, que crezcan y que se sublimen con los años. Es una definición de Vicente de Lerins, muy inspiradora. La Iglesia tiene que cambiar, pensamos cómo cambió desde el Concilio hasta ahora y cómo tiene que seguir cambiando en la modalidad, en el modo de proponer una verdad que no cambia. O sea, la revelación de Jesucristo no cambia, el dogma de la Iglesia no cambia, pero crece, se desarrolla y se sublima como la savia de un árbol. El que no está en esta vía es uno que da un paso atrás y se encierra en sí mismo. Los cambios en la Iglesia se dan en este flujo de identidad de la Iglesia. Y tiene que ir cambiando a medida que los desafíos le vayan presentando cosas. De ahí que el núcleo de su cambio sea esencialmente pastoral, sin renegar de lo esencial de la Iglesia.
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Redacción Zenit

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