(ZENIT Noticias / Barcelona, 03.06.2026).- A pocos días de la llegada del papa León XIV a España, una cuestión aparentemente litúrgica ha terminado convirtiéndose en asunto político. La decisión de que la bendición de la Torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona se realice en español ha provocado una intensa controversia en algunos sectores del nacionalismo catalán, que reclaman una presencia más destacada del catalán durante los actos del viaje apostólico.
La polémica se ha concentrado especialmente en la ceremonia prevista para el 10 de junio, uno de los momentos más simbólicos de la visita papal. Ese día, León XIV presidirá una celebración solemne en la Sagrada Familia que incluirá la bendición de la Torre de Jesucristo, el elemento arquitectónico más emblemático del templo diseñado por Antonio Gaudí y culminado coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto catalán.
La difusión previa del misal que se utilizará en la celebración desencadenó las críticas. Aunque dos de las tres lecturas previstas serán proclamadas en catalán, el hecho de que la bendición de la torre se realice íntegramente en español ha sido interpretado por algunos dirigentes nacionalistas como un gesto insuficiente hacia la lengua catalana.
Si el govern «de tothom» diu que no pot negociar per fer valer els drets dels catalanoparlants, tampoc no té cap obligació de contribuir amb diners públics a una institució que ens vexa per satisfer el deliri nacionalcatòlic de l’Omella. https://t.co/ZUbghYOuMB
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) June 2, 2026
Entre las reacciones más visibles se encuentra la de la alcaldesa de Ripoll y líder de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, quien anunció públicamente que renunciaba a asistir a la ceremonia pese a haber solicitado previamente participar en ella. La dirigente justificó su decisión alegando motivos de defensa de la lengua y la identidad catalanas.
También desde otras formaciones nacionalistas se han multiplicado las peticiones para que el catalán tenga un protagonismo mayor durante la estancia del Pontífice. La presidenta del grupo parlamentario de Junts, Mònica Sales, solicitó al Gobierno autonómico que realizara gestiones ante las instancias eclesiales competentes. La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, expresó igualmente su desacuerdo con la configuración lingüística conocida hasta ahora de los actos.
La controversia alcanzó una dimensión institucional cuando el presidente del Parlamento catalán, Josep Rull, mantuvo contactos con miembros de la jerarquía eclesiástica catalana para trasladar el deseo de que el catalán tenga una presencia predominante durante la visita, especialmente en la ceremonia de la Sagrada Familia.
En paralelo, el expresidente catalán Carles Puigdemont aprovechó el debate para criticar tanto a la organización eclesial como a las autoridades autonómicas. En sus declaraciones llegó a cuestionar la actuación del arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, y planteó que las administraciones públicas no deberían colaborar económicamente con instituciones que, a su juicio, no respeten suficientemente los derechos lingüísticos de los catalanohablantes.
Sin embargo, desde la propia Generalitat se ha intentado rebajar la tensión. El director general de Asuntos Religiosos, Ramon Bassas, ha insistido en que todavía no se conoce el conjunto completo de los actos ni todos los textos que utilizará el Papa durante su estancia en Cataluña. Según explicó, las conversaciones con el Arzobispado de Barcelona continúan y el objetivo del Gobierno catalán es lograr una “presencia significativa” del catalán en el conjunto de la visita, sin pretender intervenir en decisiones estrictamente litúrgicas que corresponden a la Iglesia.
Com a diputada, havia sol•licitat assistir a la Benedicció de la Torre de Jesucrist de la Sagrada Família, però després de saber que s’oficiarà en castellà, hi renuncio.
Per respecte a en Gaudí i a Catalunya. pic.twitter.com/TJYYKHKXNu
— Sílvia Orriols (@orriolsderipoll) June 2, 2026
Bassas recordó además que la visita de León XIV no se limita a la ceremonia de la Sagrada Familia. El programa incluye otros momentos relevantes, como su paso por el monasterio de Montserrat, una visita al centro penitenciario de Brians I y un encuentro multitudinario con jóvenes en el Estadio Olímpico de Barcelona. A su juicio, la valoración del uso de las lenguas debe hacerse considerando el conjunto del viaje y no únicamente un acto concreto.
La discusión refleja, además, una realidad histórica poco conocida fuera de España. La Iglesia católica en Cataluña ha desempeñado durante décadas un papel importante en la conservación y promoción de la lengua catalana, especialmente durante períodos en los que su uso público encontró mayores dificultades. Precisamente por ello, las cuestiones lingüísticas vinculadas a celebraciones religiosas suelen adquirir una dimensión que trasciende el ámbito estrictamente eclesial.
Mientras continúan las discusiones políticas, en el Vaticano y en la archidiócesis de Barcelona el foco permanece centrado en el significado pastoral de la visita. La presencia de León XIV estará marcada por la conmemoración del centenario de la muerte de Gaudí, cuya causa de beatificación sigue avanzando, y por la culminación simbólica de la Torre de Jesucristo, considerada el elemento más representativo de un templo que se ha convertido en uno de los iconos religiosos y culturales más reconocibles del mundo.
Así, cuando faltan apenas unos días para que el primer Papa estadounidense visite Cataluña, la expectativa por los mensajes que pronunciará León XIV convive con un debate que demuestra hasta qué punto la lengua, la identidad y la religión continúan siendo cuestiones profundamente entrelazadas en la vida pública catalana.
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