Se estima que desaparezca un cuarto del barrio armenio transformado en un hotel y aparcamiento Foto: Alfa y Omega

Barrio armenio de Jerusalén bajo riesgo de pérdida por acoso de judíos

El Patriarcado armenio de Jerusalén llama a la solidaridad de las Iglesias en la ciudad santa ante un peligro «inédito» y «un paso más» para disminuir la «presencia cristiana en Jerusalén y en Tierra Santa» tras 16 siglos de historia

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(ZENIT Noticias / Jerusalén, 29.11.2023).- Un grupo de colonos judíos, con un radical involucrado en un ataque pasado, presiona a los líderes cristianos y a su comunidad por una parcela que traería la desaparición de la cuarta parte del barrio armenio en la capital judía.

El terreno disputado es conocido como Goverou Bardez o Jardín de las Vacas, en la Ciudad Vieja. Unos representantes del Patriarcado armenio, ya apartados de la comunidad, alquilaron por 99 años el terreno a un promotor inmobiliario judío, llamado Danny Rothman. El empresario pretende edificar un estacionamiento y un hotel de lujo.

La situación se ha complicado porque el arrendatario ha iniciado las obras. Los cristianos armenios de la ciudad intentaron impedir el paso de las primeras excavadoras como protesta, organizados en un movimiento llamado “Salvar el barrio armenio”. Promueven acciones en la red y recabar fondos para pagar la defensa legal que suspenda el contrato.

Las obras comenzaron «sin la presentación de permisos por parte de la municipalidad, ni por parte del constructor ni por parte de la policía». El Patriarcado armenio de Jerusalén llama a la solidaridad de las Iglesias en la ciudad santa ante un peligro «inédito» y «un paso más» para disminuir la «presencia cristiana en Jerusalén y en Tierra Santa» tras 16 siglos de historia, según informa Asianews.

El Patriarcado armenio ha declarado nulo el acuerdo por originarse en «un contrato viciado por una falsa representación, una influencia indebida y unos beneficios ilegales”. Los constructores han iniciado la obra y, ante la denuncia el Patriarcado, la policía se ha limitado a echar de la zona a los manifestantes armenios.

 

 

En vez de responder por vías legales a la petición del Patriarcado sobre la cancelación del contrato, el promotor de la construcción ha ignorado la autoridad del Patriarcado y presiona con «la provocación y la agresión, la destrucción de propiedades, el uso de agitadores armados y otras formas de acoso».

Un grupo de colonos, con un elemento vinculado al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, muestra aprobación, connivencia o pleno apoyo del gobierno israelí a las reivindicaciones y ataques de los colonos judíos y de la facción ultraortodoxa, que ha escupido a los armenios fieles en procesión y ha vandalizado cementerios y lugares de culto de la comunidad.

Desde el 12 de noviembre de 2023, muchos creyentes han promovido una protesta con apoyo del Patriarcado. También han bloqueado el acceso a la zona con coches y vallas para evitar la construcción ilegal en propiedad armenia.

Un grupo de presión formado por colonos judíos entró al barrio Este de Jerusalén con automóviles y motocicletas para ocupar el área y expulsar a los armenios. La policía defendió a los colonos y arrestó a tres cristianos, uno menor de edad, y permitió a un pequeño número de invasores formar una guarnición. Los fieles armenios crearon una cadena humana.

A la cabeza del grupo de colonos operó el empresario Danny Rothman, quien reclama el control de la zona y es favorable al movimiento que promueve los asentamientos y la ocupación, donde actúa Saadia Hershkop, quien intervino en un ataque terrorista contra árabes palestinos en Shefa-Amr en 2005, organizado por el extremista judío Eden Natan-Zada.

Un sacerdote de la comunidad armenia en Tierra Santa medió y firmó el acta del contrato de arrendamiento por 99 años, una especie de expropiación de facto, con un empresario judío australiano que posee un imperio empresarial opaco, contrato que creó una profunda división interna. Baret Yeretzian, ex administrador de los bienes raíces del Patriarcado Armenio de Jerusalén, ahora establecido en el sur de California, se alió con el patriarca ortodoxo armenio Nourhan Manougian, ya dimitido, y el arzobispo Sevan Gharibian para negociar con el empresario judío.

El contrato se firmó en secreto durante julio de 2021 y prevé el arrendamiento del terreno por casi un siglo, ubicado en una zona estratégica, área administrada desde mayo de 2021 por el municipio como estacionamiento para quienes van a rezar al Muro de las Lamentaciones. Había un contrato del año anterior con vigencia de una década, aunque el uso del terreno por parte de los judíos ha provocado la ira de los cristianos armenios.

Las excavaciones arqueológicas en el pasado reciente han desenterrado mosaicos de una iglesia bizantina en el lugar.

El acuerdo es criticado por los cristianos como una venta de una parte de la ciudad santa a los israelíes: lo consideran inválido por carecer de la aprobación del Sínodo Armenio, compuesto por ocho eclesiásticos, así como del visto bueno de la Fraternidad de Santiago del Patriarcado Armenio. El contrato también incluye cuatro casas armenias en las afueras de la ciudad vieja, como el famoso restaurante Boulghourji, y otros negocios y edificios Tourianashen, en la calle Jaffa.

La polémica termina afectando incluso a los propios «Acuerdos de Abraham», pues hay una empresa implicada en la compra y construcción, One&Only, con sede en Dubái, Emiratos Árabes Unidos (EAU), participación que contradice las leyes israelíes.

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Rafael Llanes

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