Una cola de funcionarios de la Autoridad Palestina haciendo cola frente a un cajero automático en Rafah, Franja de Gaza, el 8 de diciembre de 2023. (foto Abed Rahim Khatib/Flash90)

Análisis: la guerra de Gaza y el impacto económico en los palestinos

Con el desempleo disparado y el comercio y la actividad privada hundidos, el Banco Mundial advierte: sólo el fin de las hostilidades en Gaza, la transferencia (ahora congelada) de los impuestos recaudados por Israel y la ayuda internacional pueden salvar a los palestinos.

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Manuela Borraccino

(ZENIT Noticias – TerraSanta.net / Gaza, 23.01.2024).- Faysal Shawa, ingeniero civil que dirige una empresa de construcción en Gaza desde hace 30 años, vio cómo los edificios que había levantado se derrumbaban junto con su casa bajo las bombas israelíes y ahora se encuentra entre los refugiados de Jan Yunis.

Osama Amro, instalador de sistemas fotovoltaicos, no ha salido de Ramala desde el 7 de octubre por miedo a la violencia de los colonos y a no poder regresar a casa debido al aumento de los controles de carretera en los Territorios Ocupados. Shadha Musallam, bióloga de Nablus experta en tecnología agrícola, no ha podido salir desde el 7 de octubre para participar en un concurso en Marruecos para el que se había clasificado meses antes, y ha visto así desaparecer la posibilidad de recibir 500.000 dólares de financiación para su empresa de nueva creación. Estas son sólo algunas de las historias que se filtran desde la Franja de Gaza y Cisjordania sobre el impacto económico que el pogromo de Hamás y la reacción israelí están teniendo en millones de palestinos (e israelíes). A finales de 2023, según la Organización Internacional del Trabajo, ya se habían esfumado 468.000 puestos de trabajo entre la Franja de Gaza (192.000, el 66% de los ocupados) y Cisjordania (276.000, el 32% de los ocupados), frente a las primeras estimaciones de 390.000, lo que corresponde a una pérdida de al menos 20,5 millones de dólares en ingresos laborales.

Los palestinos vuelven a depender de la ayuda internacional

La pérdida de empleo de cientos de miles de trabajadores empobrecerá aún más a los palestinos, que volverán a depender de la ayuda internacional, de la que se habían desvinculado progresivamente en las dos últimas décadas, según indica un informe del Banco Mundial. La fuerte caída de los ingresos, el descenso del comercio y de la actividad privada, el aumento de las restricciones a la movilidad y los recortes salariales temporales golpearán duramente al consumo, actualmente el único motor del repunte económico palestino tras el shock de la pandemia del Covid-19. En resumen, la crisis actual está exacerbando debilidades estructurales preexistentes, sobre las que treinta años de intentos de la comunidad internacional por corregirlas han tenido escaso efecto.

«La ocupación y sus restricciones», reza el informe, «llevan mucho tiempo afectando al crecimiento potencial y actual y a la sostenibilidad fiscal, al igual que la falta de acceso a los recursos naturales y el control israelí sobre gran parte de los territorios de Cisjordania, incluida la zona C. Estas condiciones impusieron cuellos de botella a la actividad económica y al desarrollo mucho antes del conflicto actual. La incapacidad de la Autoridad Palestina para aplicar las reformas necesarias, empezando por las reformas fiscales, ha impedido que la economía palestina desarrolle su potencial. Los intentos de la comunidad internacional de abordar estas cuestiones estructurales también han resultado insuficientes».

Fiscalidad en crisis

En los frentes fiscal e institucional, la Autoridad Palestina se enfrenta a «retos monumentales» para garantizar las funciones básicas en ausencia de recursos fiscales. Si Israel prolongara la congelación de la transferencia de los impuestos que recauda en nombre de la Autoridad Palestina -o si redujera su flujo- «el contrato social que vincula a los palestinos se vería gravemente afectado: la Autoridad no podría garantizar ni los salarios de los funcionarios ni los servicios esenciales».

Según las estimaciones, los ingresos fiscales mensuales ascienden a unos 188 millones de dólares y representan, junto con la ayuda internacional, la principal fuente de financiación de la Autoridad Palestina: con estos fondos se pagan los sueldos de 140 mil empleados del sector público (incluidos los 19 mil trabajadores de seguridad de la Franja de Gaza a los que se cortó el grifo cuando Hamás ganó las elecciones en 2006) y de 53 mil pensionistas. El Banco Mundial calcula que, debido a la recesión y a los menores ingresos fiscales, se producirá una caída de al menos el 13% en los ingresos. Incluso si la Autoridad Palestina encontrara la forma de pagar el 80% de los salarios del cuarto trimestre de 2023 (impagados desde octubre), el déficit presupuestario seguiría siendo de 580 millones de dólares en 2023, alrededor del 3,2% del PIB. A falta de un cambio de paradigma, advierten los economistas, los Territorios Palestinos acabarán sufriendo crisis estructurales de liquidez, lo que dará lugar a una dependencia de la ayuda internacional como único paliativo a corto plazo.

El PIB per cápita de Gaza se redujo un 27% entre 2006 y 2022

Antes del conflicto, la economía palestina ya se estaba ralentizando: en el primer semestre de 2023, la contracción fue del 3% en los Territorios Palestinos y del 4,4% en Gaza, debido al fuerte descenso de la agricultura y la pesca después de que Israel introdujera nuevas restricciones a la venta de productos de Gaza a Cisjordania en agosto de 2022. Hoy, tras más de cien días de bombardeos, la magnitud de los daños no tiene precedentes: más del 60% de la infraestructura de telecomunicaciones y de las instalaciones sanitarias y educativas han quedado destruidas, así como el 70% de los locales comerciales, junto con más de la mitad de las carreteras. Desde finales de octubre, se ha producido un colapso del 90% de la capacidad de producción en la Franja: las bombas israelíes ni siquiera han perdonado a los panaderos. El único molino activo que queda en la Franja, señalan los economistas del Banco Mundial, no funciona por falta de electricidad, lo que ha empujado al hambre a más de 1,5 millones de personas. La pobreza ya era endémica en Gaza antes del 7 de octubre, con una tasa de desempleo del 45%, y de paro juvenil superior al 60%. Entre 2006 y 2022, el PIB per cápita de Gaza ya se había desplomado un 27%, hasta los 1.257 dólares anuales, uno de los más bajos del mundo: en 2023, según estimaciones no oficiales, el 60% de la población vivía en la pobreza y el 80% dependía de la ayuda internacional (especialmente los menores, que constituyen un tercio de los gazatíes).

210.000 empleos en Cisjordania se esfuman

Mientras la pobreza multidimensional crece en Gaza, con el 85% de los trabajadores ahora en paro, los efectos adversos sobre todos los servicios sociales básicos también se dejan sentir en Cisjordania, donde la tasa de desempleo se ha disparado del 13% al 25%, con la pérdida de unos 210.000 puestos de trabajo de palestinos, que trabajaban en Israel o en los asentamientos, aniquilados por el colapso del turismo, el comercio y la cosecha de aceitunas. Estos aproximadamente 210 mil constituían el 20% de la Cisjordania ocupada. La represión israelí, con nuevas restricciones a la movilidad, junto con el aumento de la violencia de los colonos, con 300 palestinos muertos en los Territorios Ocupados desde el 7 de octubre, afectan al menos a 67.000 trabajadores que no han podido ir a trabajar.

El Banco Mundial predice una pérdida del 3,7% del PIB para la economía palestina en 2023: esto corresponde a una caída de más de 1.500 millones de dólares en pérdida de ingresos para los trabajadores, pérdida de beneficios para las empresas y pérdida de impuestos. Según los economistas, este descenso supondrá la anulación de los beneficios logrados en Cisjordania desde el final de la pandemia con los programas de protección social, ahora puestos de rodillas por la crisis fiscal: la pobreza en los Territorios superará la tasa del 26,5% alcanzada en 2020, en el punto álgido de las restricciones de la pandemia.

Para mitigar esta tragedia y los efectos sin precedentes sobre el tejido económico, los economistas piden el cese de las hostilidades para salvar vidas e iniciar la reconstrucción, el pago inmediato de los impuestos atrasados a las arcas de la Autoridad Palestina, la eliminación de los obstáculos a la actividad privada en Cisjordania y Gaza, una ayuda internacional masiva durante y después de la actual crisis humanitaria para hacer frente al agujero presupuestario de 580 millones de dólares, y para apoyar a la Autoridad Palestina.

Blinken: los países del Golfo no reconstruirán Gaza sin un Estado palestino

Al margen del Foro Económico Mundial celebrado estos días en Davos, el Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, reiteró que las monarquías del Golfo no asumirán la reconstrucción de Gaza sin un plan para la creación de un Estado palestino y con el riesgo de volver a ver la Franja de Gaza destruida por los bombardeos israelíes pocos años después de su reconstrucción.

 

Traducción del original en lengua italiana realizada por el director editorial de ZENIT.

 

 

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Redacción Zenit

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