(ZENIT Noticias / Roma, 17.02.2026).- Las calles de Malabo se han convertido en un campo de pruebas para la visita papal a Guinea Ecuatorial. El lunes 9 de febrero de 2026, las cámaras del Ministerio de Información, Prensa y Cultura captaron a una delegación del Vaticano recorriendo los lugares que pronto podrían albergar al Papa León XIV. La encabezaba Monseñor José Nahúm Jairo Salas Castañeda, el prelado mexicano ahora responsable de organizar los viajes internacionales del Papa.
La visita no fue una mera inspección técnica. Según las autoridades locales, el reconocimiento tuvo una carga espiritual y pastoral, reflejando la magnitud de un evento que se espera movilice a la comunidad católica del país. Acompañaron al equipo del Vaticano el Primer Ministro Manuel Osa Nsue y miembros de la Comisión Mixta Estado-Iglesia, organismo encargado de coordinar el protocolo, la logística y la seguridad para lo que se perfila como un evento de trascendencia nacional e internacional.
🇻🇦🇬🇶✔️Comprobado: Papa León XIV a Guinea: video capta a responsable de los viajes del Santo Padre visitando el país
El Ministerio de Información, Prensa y Cultura de Guinea Ecuatorial publicó un video correspondiente al al lunes 9 de febrero en la ciudad de Malabo. En él se ve a… pic.twitter.com/Z2f4AwzEf0
— P. Jorge Enrique Mújica, LC (@web_pastor) February 17, 2026
La presencia de Salas Castañeda en Malabo es emblemática de una transición generacional y estructural en la gestión de la movilidad papal por parte de la Santa Sede. Su nombramiento como Coordinador de Viajes Apostólicos fue anunciado el 21 de junio de 2025 por el Arzobispo Edgar Peña Parra, Sustituto para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Sucedió al Cardenal George Koovakad, quien había supervisado los viajes del Papa Francisco desde 2021 y, tras ser creado cardenal en diciembre de 2024, fue nombrado Prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso el 21 de enero de 2025.
Diplomático de formación, Salas Castañeda ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede el 1 de julio de 2013. Sus primeros destinos lo llevaron a Burundi (2013-2016), Irak (2016-2019) y Hungría (2019-2023). Fue en Budapest donde adquirió experiencia práctica en eventos papales complejos, contribuyendo a la organización de dos viajes apostólicos del Papa Francisco: en septiembre de 2021, con motivo del 52.º Congreso Eucarístico Internacional, y de nuevo en abril de 2023. Desde el 1 de julio de 2023, trabaja en la Sección de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, donde también supervisó la Oficina Central de Estadística de la Iglesia, responsable del Anuario Pontificio y su próxima transformación digital. Esta experiencia en gestión de datos puede resultar más relevante de lo que parece: los viajes papales modernos se basan tanto en una planificación precisa y un impacto medible como en una presencia simbólica.
Los preparativos para Guinea Ecuatorial se desarrollan dentro de una matriz más amplia de posibles destinos. La misma semana en que Salas inspeccionó Mongomo y evaluó la logística de los medios de comunicación en la nación centroafricana, la Oficina de Prensa de la Santa Sede confirmó que se está estudiando un posible viaje a Mónaco. Mientras tanto, se ha establecido en España un comité preparatorio para una posible visita papal, que cuenta con un sitio web específico. Aunque el Vaticano no ha confirmado oficialmente las fechas, el obispo de Tarragona, Mons. Joan Planellas, sugirió en declaraciones a la televisión pública española que el Papa podría viajar a Madrid, Barcelona y las Islas Canarias del 6 al 12 de junio, un período que lo convertiría en la visita papal más larga a España desde la era de San Juan Pablo II.

Más allá de Europa y África, Sudamérica ha entrado en la ecuación. El 11 de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores de Argentina entregó personalmente una carta invitando al Papa a visitar el país. La propuesta contempla una escala en Argentina como parte de una gira más amplia por Sudamérica en noviembre, que podría incluir Perú y Uruguay. Cabe destacar que el Papa Francisco nunca visitó Argentina ni Uruguay durante su pontificado, lo que confiere a cualquier futuro viaje a esas naciones una resonancia histórica adicional.
En esta emergente geografía de invitaciones, cada posible destino conlleva su propio cálculo eclesial y político. Guinea Ecuatorial representa una nación africana de mayoría católica donde la colaboración entre la Iglesia y el Estado es visible. España, históricamente entrelazada con la identidad católica pero marcada por la secularización, ofrecería un territorio pastoral diferente. Argentina y Uruguay evocan el itinerario inacabado de Francisco, mientras que Perú ha servido durante mucho tiempo como puente entre el catolicismo andino y las corrientes eclesiales latinoamericanas más amplias.
Lo sorprendente es la rapidez con la que está tomando forma la agenda de viajes de León XIV. A pocos meses del nombramiento de Salas Castañeda, se está considerando activamente la posibilidad de viajar a varios continentes. La coreografía que se está desarrollando —equipos de avanzada, comisiones conjuntas, audiencias diplomáticas, comités preparatorios— ilustra cómo se construye un viaje papal mucho antes de que se cierre la puerta del avión en Roma. Es un proceso que combina eclesiología, diplomacia, estrategia de seguridad y planificación mediática.
Si el recorrido por Malabo el 9 de febrero sirve de indicio, el nuevo pontificado pretende actuar con antelación y de forma visible. Para el Vaticano, los viajes apostólicos nunca han sido un simple desplazamiento; son un acto pastoral escenificado en el espacio público. La pregunta ya no es si León XIV viajará, sino cómo estos primeros destinos definirán el tono de su compromiso con una Iglesia que es a la vez local e inequívocamente global.
Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace.
