presidente Gabriel Boric Foto: AFP

Presidente saliente de Chile pide la intervención del Papa ante el bloqueo estadounidense en Cuba

Al recurrir al Papa León XIV, Boric apuesta a que la autoridad moral puede ayudar a liberar espacio político. Es incierto si Roma irá más allá de los llamamientos generales y adoptará una participación más activa

Share this Entry

(ZENIT Noticias / Santiago de Chile, 20.02.2026).- Mientras la escasez de combustible afecta las ciudades cubanas y los hospitales tienen dificultades para operar, el presidente de Chile ha elegido una vía diplomática inesperada: el Vaticano.

El presidente Gabriel Boric ha hecho un llamamiento formal al Papa León XIV para que ayude a abordar lo que Santiago describe ahora como una emergencia humanitaria a gran escala en Cuba, una crisis exacerbada por la creciente presión estadounidense sobre el suministro de energía de la isla. La carta, entregada al nuncio apostólico en Chile, el arzobispo Kurian Mathew Vayalunkal, marca una medida calculada: elevar la difícil situación de Cuba al ámbito moral y diplomático de la Santa Sede.

Según la Secretaría General de la Presidencia de Chile, el mensaje de Boric expresó su «preocupación por las condiciones de vida de la población», advirtiendo que la situación en Cuba ha alcanzado «una dimensión humanitaria preocupante». Las consecuencias, según lo descrito por el gobierno chileno, van mucho más allá del malestar económico. Ahora afectan directamente la distribución de alimentos, la operación hospitalaria, el transporte público y la red eléctrica.

El llamamiento llega en un momento en que la crisis energética de Cuba, ya aguda desde mediados de 2024, se ha intensificado. Una reciente escalada en Washington, que incluye una orden presidencial del 29 de enero que impone aranceles a las entidades que suministran combustible a Cuba, ha agravado la escasez de combustible. El cambio de política se produjo tras las medidas de intervención de Estados Unidos en Venezuela y ha contribuido a lo que Santiago caracteriza como un asedio petrolero de facto.

Las consecuencias son visibles. Los apagones continuos han alcanzado niveles récord. Las conexiones aéreas se han deteriorado. Las aerolíneas de Canadá y Rusia, las dos principales fuentes de turistas de Cuba, suspendieron temporalmente sus vuelos a La Habana tras evacuar a sus ciudadanos varados debido a las restricciones de combustible. El turismo, una de las fuentes de ingresos esenciales de la isla, se enfrenta ahora a una renovada inestabilidad precisamente cuando más se necesitan divisas.

La carta de Boric intenta caminar por la cuerda floja, un tema habitual en la diplomacia latinoamericana. «Sin ignorar las diferencias ideológicas, el bienestar humanitario debe anteponerse a los conflictos entre Estados», escribió, según el comunicado oficial. La redacción refleja una postura dual que ha llegado a definir la política de su administración hacia Cuba: la condena de lo que él ha llamado el embargo estadounidense «criminal», sumada a una crítica explícita al sistema político cubano, al que ha descrito como una dictadura.

Este equilibrio tiene implicaciones internas. Boric gobierna con una amplia coalición que incluye a su propio partido, el Frente Amplio, el Partido Comunista, y facciones tradicionales de centroizquierda. Cuba ha sido durante mucho tiempo un referente simbólico en la política de izquierda chilena. Si bien Boric defendió el modelo cubano durante sus años como líder estudiantil y legislador, su tono ha cambiado desde que asumió la presidencia en marzo de 2022. Ahora combina las denuncias de las sanciones externas con llamados a reformas democráticas y respeto a los derechos humanos, una postura que ha generado malestar entre sus aliados comunistas.

La carta a Roma subraya esa tensión. Boric enfatizó que cualquier resolución sostenible debe incluir “avances en la democracia y los derechos humanos”, destacando la preocupación por las libertades fundamentales y la situación de los presos políticos. En efecto, pide al Vaticano no solo que promueva la ayuda humanitaria, sino también que fomente un cambio político estructural.

¿Por qué la Santa Sede? El Vaticano mantiene relaciones diplomáticas con La Habana y Washington y, históricamente, ha servido como intermediario discreto en asuntos geopolíticos delicados. Su papel en la facilitación del acercamiento entre Estados Unidos y Cuba durante la era Obama sigue siendo un referente en los círculos diplomáticos. Si bien no se ha anunciado ninguna mediación formal, la iniciativa de Chile demuestra confianza en la influencia moral y la capacidad de la diplomacia papal para canalizar las relaciones.

Chile no se ha limitado a la retórica. A principios de febrero de 2026, el gobierno prometió un millón de dólares en asistencia humanitaria a Cuba a través de UNICEF, en consonancia con los compromisos de ayuda de países como México y España. Aunque de escala modesta, la contribución sitúa a Santiago dentro de una coalición más amplia que busca amortiguar las consecuencias humanitarias. El Vaticano no ha comentado públicamente la petición de Boric. Sin embargo, la solicitud coloca a la Santa Sede en una posición familiar: se le insta a actuar donde el arte de gobernar se ha estancado, a hablar donde las alianzas se dividen. En la doctrina social católica, el principio de que la dignidad humana trasciende el antagonismo político es fundamental. La carta de Boric invoca precisamente esa lógica.

Sin embargo, la difícil situación de Cuba no es únicamente producto de las recientes medidas estadounidenses. Las debilidades económicas estructurales, las limitaciones de gobernanza y años de reformas limitadas han dejado a la isla vulnerable a las crisis externas. La escasez de energía agrava cualquier deficiencia. Cuando escasea el combustible, falla la refrigeración, se interrumpe el transporte y se sobrecargan los generadores de los hospitales: efectos en cascada que transforman la política económica en una emergencia humanitaria.

Al recurrir al Papa León XIV, Boric apuesta a que la autoridad moral puede ayudar a liberar espacio político. Es incierto si Roma irá más allá de los llamamientos generales y adoptará una participación más activa. Pero el gesto en sí es revelador: en un hemisferio marcado desde hace tiempo por la rivalidad ideológica, el presidente de Chile ha decidido presentar la crisis de Cuba menos como un campo de batalla de sistemas y más como una prueba de conciencia.

Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a través de este enlace.

 

Share this Entry

Redacción Zenit

Apoya ZENIT

Si este artículo le ha gustado puede apoyar a ZENIT con una donación

@media only screen and (max-width: 600px) { .printfriendly { display: none !important; } }