arzobispo Roberto Campisi, es observador permanente de la Santa Sede ante la UNESCO Foto: © Mission Permanente Du Saint-Siège À L'UNESCO

A pocos días del Papa en la UNESCO: entrevista de ZENIT al Observador Permanente de la Santa Sede ante esa institución de la ONU

El patrón de donaciones ha sido particularmente llamativo. La donación media ha rondado los 200 euros —aproximadamente el doble de la donación individual media en Francia en 2024— y algunas contribuciones han superado los 10.000 euros.

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(ZENIT Noticias / Paris, 08.09.2026).- El diplomático y canonista italiano, el arzobispo Roberto Campisi, es observador permanente de la Santa Sede ante la UNESCO, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, desde el pasado mes de septiembre. En esta calidad, recibirá al papa León XIV el 25 de septiembre en la sede de la institución en París.

El Observador Permanente ante la UNESCO tiene la función de representar de forma continua a la Santa Sede. Es la voz de la Iglesia y su misión es velar por la ética y el respeto a la dignidad de la persona humana. Su labor también busca promover la paz y el diálogo entre los pueblos, así como la preservación del patrimonio religioso universal.

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Zenit: El Papa León XIV estará en la sede de la UNESCO el viernes 25 de septiembre. ¿Por qué considera usted que esta visita es particularmente importante? 

Monseñor Roberto Campisi: Es importante, ante todo, por su dimensión histórica. Cuarenta y seis años después del discurso de San Juan Pablo II en 1980, León XIV será el segundo papa en visitar la sede de la UNESCO. Se dirigirá a una institución que une a los pueblos en torno a áreas esenciales para el futuro de la humanidad: la educación, la cultura, la ciencia, la comunicación y la protección del patrimonio.

Este paso coincide, además, con las prioridades que el Santo Padre ha defendido desde el inicio de su pontificado. La paz, la dignidad de la persona humana, la educación de los jóvenes y la responsabilidad humana ante las nuevas tecnologías son pilares fundamentales de su enseñanza. La UNESCO ofrece una plataforma privilegiada para difundir estas convicciones en la comunidad internacional, trascendiendo las diferencias políticas, culturales y religiosas.

Esta visita demuestra, en definitiva, la importancia que la Santa Sede otorga al diálogo multilateral. En un momento en que la confianza entre las naciones es frágil, la presencia del Papa nos recuerda que la cooperación internacional sigue siendo esencial. Los grandes desafíos de nuestro tiempo exigen una voluntad común y un diálogo constante entre los Estados, que ninguna entidad puede liderar por sí sola.

Zenit: ¿Podemos decir, entonces, que las prioridades del Papa coinciden estrechamente con las de la UNESCO en lo que respecta a la dignidad humana y la atención a los más vulnerables?

Monseñor R. Campisi: Desde sus primeras palabras el día de su elección, el Papa León XIV abogó por una paz «desarmada y que desarmante», humilde y perseverante. Esto implica renunciar a la lógica de la dominación, desarmar las palabras, los comportamientos y las conciencias, y reconstruir la confianza entre las personas y entre las naciones.

Desde esta perspectiva, existe, por lo tanto, una profunda convergencia con la misión de la UNESCO. La Santa Sede y la UNESCO comparten la convicción de que la verdadera paz se construye con el tiempo y depende de cómo eduquemos a los jóvenes, respetemos las culturas y defendamos la dignidad humana.

Esta convergencia también se evidencia en la atención prestada a las personas más vulnerables: niños privados de educación, poblaciones afectadas por conflictos, migrantes, personas que son víctimas de discriminación o de la brecha digital, así como comunidades cuyo patrimonio y memoria están amenazados.

Zenit: ¿Qué labor actual de la Misión Permanente le gustaría compartir con el Santo Padre durante su visita?

Monseñor R. Campisi: La Santa Sede sigue de cerca las actividades de la Misión Permanente. Nuestra función es supervisar el trabajo de la Organización y transmitir la contribución de la Santa Sede, recordando a todos que las decisiones que se tomen deben tener siempre en cuenta sus consecuencias concretas para la persona humana.

La inteligencia artificial desempeña ahora un papel fundamental en nuestro trabajo. Nos esforzamos por promover un enfoque que aproveche las oportunidades que ofrece la innovación, al tiempo que defiende la responsabilidad humana, la libertad, la justicia y la protección de las personas más vulnerables. Asimismo, seguimos de cerca los debates sobre bioética y ecología, siempre con la vista puesta en el desarrollo humano integral.

La visita del Santo Padre brindará, por lo tanto, una oportunidad para dar especial visibilidad a esta labor diaria. Servirá como recordatorio de que el compromiso de la Santa Sede con la UNESCO forma parte de una presencia constante y de larga data centrada en el diálogo.

Zenit: El pasado abril, usted alertó sobre la destrucción de lugares de culto y patrimonio cultural en varios países. ¿Podrá la visita del Papa reforzar este llamamiento urgente para la protección del patrimonio religioso universal?

Monseñor R. Campisi: Sinceramente, así lo espero. La destrucción de un lugar de culto, un monumento, una biblioteca o un yacimiento arqueológico afecta a mucho más que un edificio: atenta contra la memoria de un pueblo, su libertad religiosa y, a menudo, contra las condiciones mismas de una futura reconciliación.

En varios conflictos contemporáneos, el patrimonio cultural y religioso se ha convertido en objetivo. Su destrucción puede utilizarse para borrar la presencia histórica de una comunidad, negar su identidad o dificultar su recuperación. Por lo tanto, su protección no debe considerarse un asunto secundario, ya que el patrimonio es parte integral de la vida comunitaria y de su derecho a transmitir su historia a las generaciones futuras.

Las palabras del Papa podrían otorgar mayor autoridad moral a este llamamiento y subrayar la naturaleza universal del patrimonio religioso. Una iglesia, una mezquita, una sinagoga, un monasterio o un cementerio pueden pertenecer a una comunidad específica, pero su valor cultural y espiritual atañe a toda la humanidad.

Espero también que esta visita fortalezca el compromiso de la comunidad internacional con el respeto de las convenciones vigentes, la prevención de la destrucción, la lucha contra el tráfico ilícito de bienes culturales y la documentación de los ataques contra el patrimonio. Asimismo, puede servir como recordatorio de que ninguna consideración militar, política o ideológica justifica borrar la memoria y la identidad de un pueblo.

Zenit: ¿Siente usted personalmente que los organismos internacionales le escuchan durante las reuniones? ¿Y de qué maneras concretas logra inculcar los valores del Evangelio en los Estados miembros? 

Monseñor R. Campisi: Sí, me siento escuchado, ¡y casi lo considero un pequeño milagro diplomático! La Santa Sede es, sin duda, la única delegación cuya voz tiene peso sin necesidad de votar ni defender ningún acuerdo. Nuestra presencia es valiosa porque busca fomentar el diálogo y ofrecer reflexiones libres de cualquier interés nacional, económico o estratégico, aunque a veces difiera de las posturas expresadas dentro de la Organización.

En términos concretos, participamos en debates, negociaciones y reuniones con representantes de los Estados Miembros y funcionarios de la UNESCO. Buscamos recordar a todos que, detrás de las formulaciones técnicas, las normas y los programas, siempre hay seres humanos.

 

La contribución de la Santa Sede consiste, por tanto, en plantear ciertas preguntas esenciales: ¿Está este progreso al servicio de la persona en su totalidad y de todos los pueblos? ¿Protege a los más vulnerables? ¿Respeta la libertad y la conciencia? ¿Promueve la justicia, la fraternidad y la paz? Los valores que defendemos tienen sus raíces en el Evangelio, pero también resuenan con lo que toda gran tradición humanista y espiritual reconoce: la dignidad de cada persona, el cuidado de los más vulnerables y la fraternidad. Se definen menos por palabras que por una forma de dialogar, escuchar y buscar el bien común, con énfasis en la construcción de relaciones y la convicción de que cada persona y cada pueblo tiene su lugar.

Zenit: Finalmente, ¿qué avances concretos podríamos esperar tras la visita del Papa a la sede de la UNESCO? 

Monseñor R. Campisi:  Este progreso podría resumirse en una palabra: ¡movilización! La visita del Papa no pretende sustituir la labor paciente de las propias instituciones, sino que la impulsa, permite reafirmar principios, ofrece orientación y abre nuevas vías de colaboración. Espero que esta visita fomente alianzas duraderas en los ámbitos de la educación, la cultura, la ética de la inteligencia artificial y la protección del patrimonio.

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annevanmerris

Anne van Merris, periodista francesa, se formó en el Instituto Europeo de Periodismo Robert Schuman, en Bruselas. Ha sido responsable de comunicación en el servicio de la Iglesia católica y responsable comercial en el sector privado. Está casada y es madre de cuatro hijos.

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