(ZENIT Noticias / Roma, 15.01.2026).- Emanuel Brünisholz fue condenado por «discurso de odio» al publicar en Facebook un comentario donde sugiere que las «personas trans» tienen enfermedades mentales, pues subraya la clara diferencia biológica entre esqueletos masculinos y femeninos.
Brünisholz es fabricante de instrumentos musicales de metal en Burgdorf y recibió la condena de pagar la multa de 500 francos suizos, unos 700 euros, por el tribunal regional de Emmental-Oberaargau, el pasado 25 de octubre de 2025.
La publicación en Facebook decía: «Si excavas a las personas LGBTQ después de 200 años, solo encontrarás hombres y mujeres entre los esqueletos. ¡Todo lo demás es una enfermedad mental fomentada por la ideología!». Su comentario respondió a la declaración de un parlamentario y fue considerado menosprecio público hacia la comunidad LGBT(Q), cuyos activistas le denunciaron. La reacción de las autoridades fue rápida y Brünisholz fue interrogado por la policía en agosto de 2023.
El tribunal dictaminó que «el acusado, a través de su comentario publicado en Facebook, denigró públicamente al grupo LGBT(Q), basándose en su orientación sexual, de una manera que viola la dignidad humana». Brünisholz se negó a pagar la multa y fue condenado a diez días de prisión, que inició el 2 de diciembre de 2025, según Telegraph. Declaró que se violó su derecho a la libertad de expresión y que las declaraciones sobre realidades biológicas no podían ser discurso de odio. No apeló la decisión, pues sus abogados le dijeron que sería inútil.
En Suiza, es ilegal «denigrar públicamente» a una persona por su identidad u orientación sexual según el artículo 261 bis del Código Penal, originalmente diseñado para combatir el odio racial y religioso, que se amplió en 2020 a la identidad sexual. Admitió ser autor de la publicación. Incrédulo ante las acusaciones, rio mientras respondía las preguntas de la policía: «Pienso afrontarlo con buen humor; No dejaré que me dobleguen o rompan quienes esperan silenciarme mediante presión o intimidación. Es al fin y al cabo su objetivo: desgastarme hasta que me quede callado. No tengo intención de hacerlo».
Opositores suizos a la legislación avisan que la ley se ha convertido en arma para silenciar a quienes defienden la biología y cuestionan la ideología de género. La discusión en el Parlamento suizo abre la posibilidad de ampliar más estas disposiciones, que podría institucionalizar la censura y limitar el debate público sobre temas de identidad de género.
El caso de Emanuel Brünisholz plantea preguntas cruciales sobre los límites de la libertad de expresión en la sociedad moderna, más allá de las fronteras suizas. ¿Hasta qué punto se puede expresar una opinión sin temor a represalias legales? ¿Es posible encontrar un equilibrio entre proteger a las minorías y garantizar la libertad de expresión? Esta libertad no puede ser un concepto selectivo, aplicable solo a las opiniones socialmente aceptables.
El humorista y escritor irlandés Graham Linehan, defensor de la libertad de expresión en el Reino Unido, publicó un mensaje de Brünisholz en su cuenta X: «Estoy totalmente preparado para ir a prisión, si eso es lo que hace falta para exponer el absurdo y el autoritarismo de la ideología trans que ahora ha echado raíces en Suiza.»
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