(ZENIT Noticias / Guatemala, 03.11.2026).- La curia de la Diócesis de Santa Rosa de Lima en Guatemala, informó el pasado 22 de agosto sobre una posible «manifestación eucarística» en la ciudad de Cuilapa: una Sagrada Hostia, tras ser colocada en agua, no se disolvió y presentó manchas de color rojo, que podrían ser sangre.
El jueves 30 de julio de 2026, durante la Semana Eucarística Misionera organizada por la parroquia, se celebró la Santa Misa en un colegio privado de Cuilapa, presidida por un sacerdote que colaboraba en dicha semana con el párroco. Durante la comunión, el sacerdote celebrante observó a un adolescente del colegio que, al regresar a su lugar tras recibir la comunión, sacaba la hostia de la boca. El religioso se acercó rápidamente y logró impedir que la arrojara al suelo.
El sacerdote depositó la Sagrada Hostia en un vaso de cristal con agua y la resguardó en la capilla de la casa parroquial con el propósito de que se disolviera conforme a la praxis habitual. El 6 de agosto se observó que no hubo disolución y aparecieron manchas de color rojo.
La diócesis guatemalteca de Santa Rosa de Lima, a cuya jurisdicción pertenece la parroquia de Cuilapa, dio un comunicado escrito el 22 de agosto, firmado por el P. José Alejandro García, párroco en la Catedral de Niño Dios que Mons. José Cayetano Parra, obispo de la diócesis, que informó sobre la formación de un equipo para investigar el caso con una bióloga, un médico con experiencia en casos similares, un psicólogo, una enfermera, un laico elegido entre los fieles que participan en la comunidad y un sacerdote que no pertenece al presbiterio del templo.
El propósito del equipo es determinar “si la mancha rojiza es sangre” y aclarar si “en un pedazo de pan se encuentra ciertas propiedades o características de un humano”. El P. García avisó que el proceso “va a llevar un tiempo de estudios, de reflexión”.
El equipo multidisciplinario ni el obispo pueden confirmar si se trata de un milagro eucarístico, pues corresponde a la Santa Sede la declaración. Y pidió “prudencia, oración, reflexión” para evitar conclusiones precipitadas que puedan “entorpecer la investigación”.
La hostia se encuentra bajo reserva desde que se hizo pública la noticia y el sacerdote nota “mayor participación de miles de personas” en el templo para participar en la Misa, confesarse y participar en la adoración eucarística. El aumento en la participación sacramental “para mi comunidad ha sido un renacer”, afirmó, con el fortalecimiento de “la fe en Jesús Eucaristía, que se nota en la mayor asistencia de los fieles en la Misa y en la adoración eucarística”.
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