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Luces en la fiesta de Diwali © Vatican Media

Cristianos e hindúes: “Creyentes: constructores de fraternidad y de convivencia pacífica”

Mensaje del Vaticano para la fiesta hindú de Diwali

(ZENIT – 21 oct. 2019).- La fiesta de Diwali es celebrada  por todos los hindúes y se denomina Deepavali o “fila de lámparas de aceite”. Basada en una antigua mitología, representa la victoria de la verdad sobre la mentira, de la luz sobre las tinieblas, de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal.

La celebración dura tres días, marcando el inicio de un nuevo año, la reconciliación familiar, especialmente entre hermanos y hermanas, y la adoración a Dios.

Este año la fiesta será celebrada por muchos hindúes el 27 de octubre.

Para la ocasión, el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso ha enviado  un mensaje con el tema: “Creyentes: constructores de fraternidad y de convivencia pacífica”.

El mensaje, firmado por el presidente del Pontificio Consejo, el cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, y el secretario, Mons. Indunil Kodithuwakku Janakaratne Kankanamalage, también se ha enviado en  hindi.

A continuación, sigue el mensaje completo.

***

Queridos amigos hindúes,

El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso os envía cordiales saludos y sinceros deseos con ocasión de la Deepavali que este año celebráis el 27 de octubre. Que esta fiesta de luces ilumine vuestros corazones y hogares y traiga alegría y felicidad, paz y prosperidad a vuestras familias y comunidades. Al mismo tiempo, que fortalezca el espíritu de hermandad entre vosotros.

Junto a un desarrollo sin precedentes en muchos ámbitos, vivimos en una época en la que, por una parte, se están realizando esfuerzos en favor del diálogo interreligioso e intercultural, la cooperación y la solidaridad fraterna. Por otro lado, hay apatía, indiferencia e incluso odio entre algunas personas religiosas hacia otras. Esto sucede a menudo por la falta de reconocimiento del “otro” como hermano o hermana. Semejante actitud  puede surgir de sentimientos engañosos, egoístas y de antipatía que perturban y desestabilizan el tejido mismo de la coexistencia armoniosa de la sociedad. Preocupados por esta situación, consideramos oportuno y útil compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la necesidad de que cada persona, especialmente cristianos e hindúes, sean constructores de fraternidad y de convivencia pacífica allí donde se encuentren.

La religión nos inspira fundamentalmente a “ver en el otro a un hermano que debe sostener y amar” (Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado conjuntamente por el Papa Francisco y el jeque Ahmaed el-Tayeb, Gran Imán de Al-Azhar en Abu Dhabi el 4 de febrero de 2019). La religión nos enseña, además,  a respetar la dignidad inviolable y los derechos inalienables de los demás sin cualquier prejuicio injustificado sobre sus creencias o cultura. Sólo cuando los seguidores de las religiones se exigen a sí mismos una vida coherente con su ética religiosa, pueden ser vistos como personas que desempeñan realmente su papel de constructores de paz y de testigos de nuestra humanidad compartida. Por eso, las religiones deben sostener los esfuerzos de sus fieles para llevar una vida auténtica par ” producir frutos de paz y fraternidad, pues es propio de la religión […] favorecer una relación cada vez más solidaria entre los hombres. ” (Juan Pablo II, Mensaje para la celebración de la XXV Jornada Mundial de la Paz, 1992). Por lo tanto, vivir en un espíritu de hermandad y amistad a través del diálogo constante es un corolario natural de ser una persona religiosa hindú o cristiana.

Aunque las noticias negativas dominan los titulares, esto no debe disminuir nuestra determinación de sembrar semillas de fraternidad, ya que hay un mar oculto de bien que está creciendo y nos lleva a esperar en la posibilidad de construir, junto con los seguidores de otras religiones, y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, un mundo de solidaridad y paz. La convicción de que la construcción de un mundo de fraternidad es posible es para nosotros razón suficiente para comprometernos aún más en los esfuerzos por construir el edificio de la fraternidad y la convivencia pacífica, preocupándonos por “el bien de todos” (Papa Francisco, Mensaje con ocasión de la apertura del Encuentro Interreligioso de Oración por la Paz “Puentes de Paz“, Bolonia, 14-16 octubre 2018).

Es una feliz coincidencia que el comienzo de este mes haya estado marcado por el 150 aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, “un testigo extraordinario y valiente de verdad, amor y no violencia” (Papa Juan Pablo II, Oración por la Paz al final de la visita al Raj Ghat, Delhi, 1 de febrero de 1986) y un valeroso protagonista de la fraternidad humana y de la convivencia pacífica. Haríamos bien en inspirarnos en su ejemplo para vivir una coexistencia pacífica.

Como creyentes arraigados en nuestras convicciones religiosas y con una preocupación compartida por el bienestar de la familia humana, ¡ojalá podamos unir nuestras manos con las de las diferentes tradiciones religiosas y todas las personas de buena voluntad y esforzarnos por hacer todo lo posible -con un sentido de responsabilidad compartida- para construir una sociedad más fraterna y pacífica!.

¡Os deseamos una feliz celebración de Deepavali!

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