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Doctor Justo Aznar Lucea © Observatorio de Bioética de la Univ. Católica de Valencia

Doctor Justo Aznar Lucea © Observatorio de Bioética de la Univ. Católica de Valencia

Justo Aznar: Difundiendo una “bioética acorde con el humanismo cristiano”

Ocupará el “Sillón” de Bioética de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana

Justo Aznar Lucea ocupará el nuevo “Sillón” de Bioética que ha creado la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana, cuya misión principal es contribuir al estudio y a la investigación de las Ciencias Médicas, de las Ciencias Afines, de la Bioética y Ética profesional.

Hasta la fecha, no existía en dicha Academia un “Sillón” especialmente dedicado a la Bioética. Ahora, por iniciativa de uno de sus académicos de número, con fecha de 19 de diciembre de 2017, se ha creado dicho “Sillón”, con el número 22, que naturalmente estará dedicado a esta área del pensamiento científico y que será ocupado por el Dr. Justo Aznar, miembro de número de la Academia, y correspondiente a su vez de la Real Academia Nacional de Medicina.

La Real Academia de la Medicina de la Comunidad Valenciana es una corporación de derecho público, una institución casi bicentenaria, creada por Real Cédula de S.M. el Rey Fernando VII en el año 1831.

Director del Instituto de Ciencias de la Vida

El valenciano es Doctor en Medicina, por la Universidad de Navarra, ex Jefe del Departamento de Biopatología Clínica y Coordinador de la Unidad de Investigación Bioquímica, del Hospital Universitario ‘La Fe’ de Valencia. Actualmente es Director del Instituto de Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia, creado en 2005.

El Instituto de Ciencias de la Vida tiene como fin principal promover un ambiente científico, investigador y docente de la defensa de la vida humana, basado en la filosofía personalista, a la vez que profundizar en los principios biológicos, sociológicos, antropológicos y jurídicos relacionados con este tema.

Además, Justo Aznar ha ganado diversos premios, en el área bioética, y ha publicado 508 trabajos de investigación, de ellos alrededor de 300 en revistas del más alto nivel científico, además ha escrito 30 capítulos en diversos libros y ha sido editor de cuatro, dos de ellos de carácter internacional.

Academia Pontificia para la Vida

El Dr. Justo Aznar es miembro de la Sub-Comisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española. En mayo de 2005 fue nombrado Miembro de la Pontificia Academia para la Vida, cargo que oficialmente ya no desarrolla, aunque sigue implicado personalmente.

El doctor valenciano desarrolló su actividad docente como profesor de Bioética en el Instituto Pontificio para la familia Juan Pablo II en los 90. Pertenece a la Asociación Española de Bioética desde el año 2001.

Desde su fundación hasta junio de 1998, Presidente de la Federación Española de Asociaciones Pro-Vida. El Dr. Aznar fundó y presidió la Asociación Valenciana para la Defensa de la Vida.

A continuación, ofrecemos la entrevista exclusiva de ZENIT al doctor Justo Aznar Lucea:

Es la primera vez que se crea un “sillón” de Bioética en la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana, ¿cuál cree que será la contribución, sobre todo en términos prácticos, de este nuevo nombramiento a la reflexión bioética actual?

Sí, es la primera vez que se crea un “sillón” específico para Bioética en la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana, aunque en los estatutos de esta casi bicentenaria institución se especifica el estudio de la Bioética como una finalidad específica de la misma.

Pienso que en términos prácticos, la contribución de la Academia al área de pensamiento bioético puede ser importante para la singular cualificación profesional de los miembros de la Academia y por la propia autoridad científica de la institución.

Como miembro de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana y ahora merecedor del “sillón” de Bioética ¿cuáles serán sus funciones en la institución?

Ciertamente, al ser un “sillón” de nueva creación, habrá que ir definiendo las funciones de su ocupante, pero en principio pienso que puede ser estimular la reflexión bioética, realizar informes si son solicitados o por iniciativa propia, y sobre todo, hacer presente la voz de la Academia en las redes sociales, que sin duda, hoy son parte fundamental en la difusión de cualquier corriente de pensamiento.

Usted dirige el Director del Instituto Ciencias de la Vida de la Universidad Católica de Valencia, del que depende el Observatorio de Bioética ¿qué objetivos se marcan para el nuevo año? 

Además de continuar y ampliar las acciones que habitualmente desarrollamos, como objetivo prioritario, poner en marcha un amplio proyecto que se ha elaborado para impartir online nuestro máster en Bioética, especialmente dirigido hacia el área hispanoamericana.

También implementar nuestra presencia en las redes sociales y mejorar nuestra página web. Actualmente, son cerca de 30.000 nuestros seguidores en Facebook y nuestra página web recibe cerca de 1.000 visitas diarias. Aumentar estas cifras es un objetivo fundamental, por supuesto intentando mantener, si no mejorar, la calidad científica de los contenidos que difundimos.

¿Qué retos tienen, según su punto de vista, los expertos y profesionales en Biomedicina, concretamente en Bioética, en la sociedad española? 

Conseguir eficazmente expandir las ideas bioéticas en el entramado social. Crear corrientes de opinión positivas con amplio influjo social no es fácil, pero hay que intentar conseguirlo, pues gran parte de los grandes problemas que en nuestra sociedad se debaten tienen un sustancial trasfondo bioético, por lo que tratar de participar en dichos debates nos parece una misión ineludible de las instituciones académicas que tratan temas bioéticos.

La Pontificia Academia para la Vida tiene como fin “honrar la ciencia pura dondequiera que se encuentre; asegurar su libertad y favorecer las investigaciones, que constituyen la base indispensable para el progreso de las ciencias”, ¿qué aporta su misión como miembro esta Academia al diálogo entre fe y ciencia?

En primer lugar, he de decirle que por mi edad, al cumplir los 80 años, tuve que cesar en mi actividad en la Pontificia Academia por la Vida, pero mi misión personal creo que continúa intacta, y como tantos, seguiré trabajando por difundir una bioética acorde con el humanismo cristiano, especialmente entre los medios de habla inglesa, pues en ese mundo es donde se inician las grandes corrientes bioéticas.

Ya hemos conseguido publicar diversos trabajos en revistas anglosajonas y tenemos un servicio de prensa y una página web en inglés sobre temas que afectan al diálogo entre ciencia y fe, pero en ello debemos continuar, y estamos continuando.

Creo que este es un reto no solamente de la Academia Pontificia para la Vida sino de todas las instituciones académicas, que como nuestro Observatorio de Bioética la Universidad Católica de Valencia, deben y quieren participar en el concierto bioético nacional e internacional. Estamos muy animados a seguir participando en esta área de pensamiento.

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