CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 7 enero 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI hizo este lunes un llamamiento al compromiso por la seguridad global que exige, entre otras cosas, avanzar en el desarme.

«Quisiera exhortar a la comunidad internacional a un compromiso global por la seguridad», dijo el pontífice en el discurso que dirigió a 176 embajadores y otros representantes diplomáticos acreditados ante la Santa Sede.

«Un esfuerzo conjunto por parte de los Estados para aplicar todas las obligaciones contraídas, y para impedir el acceso de los terroristas a las armas de destrucción masiva, reforzaría, sin ninguna duda, el régimen de no proliferación nuclear y lo haría más eficaz», aseguró.

El Papa celebró «el acuerdo alcanzado para el desmantelamiento del programa de armamento nuclear en Corea del Norte y animo a la adopción de medidas apropiadas para la reducción de armas de tipo convencional y para afrontar el problema humanitario planteado por las bombas de racimo».

Y es que para el obispo de Roma, «la paz no puede ser sólo una simple palabra o una aspiración ilusoria».

«La paz es un compromiso y un modo de vida que exige que se satisfagan las expectativas legítimas de todos como el acceso a la alimentación, al agua y a la energía, a la medicina y a la tecnología, o bien el control de los cambios climáticos».

«Solamente así se puede construir el futuro de la humanidad; solamente así se favorece el desarrollo integral para hoy y para mañana».

«El desarrollo es el nuevo nombre de la paz», dijo, citando la encíclica Populorum progressio escrita hace cuarenta años por el Papa Pablo VI.

Por eso, aseguró, «para consolidar la paz, es necesario que los positivos resultados macroeconómicos, obtenidos en 2007 por numerosos países en vías de desarrollo, sean sostenidos por políticas sociales eficaces y por la puesta en práctica de compromisos de asistencia por parte de los países ricos».

Homilía del Papa en el «Te Deum» de final de 2007

CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 6 enero 2008 (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció Benedicto XVI en la basílica de San Pedro del Vaticano, durante las vísperas en las que participó en la noche del 31 de diciembre, momento en que se entonó el «Te Deum» de acción de gracias por el año 2007.

Introducción y traducción al español por «L’Osservatore Romano».

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La tarde del lunes 31 de diciembre de 2007, Su Santidad Benedicto XVI presidió en la basílica de San Pedro el rezo de las primeras Vísperas de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios; la adoración y la bendición eucarística; y el canto del «Te Deum» en acción de gracias al Señor por los beneficios recibidos durante el año: un intenso momento de reflexión y oración en el que participaron miles de fieles. Estuvieron presentes dieciocho cardenales y numerosos arzobispos y obispos. La diócesis de Roma estaba representada por el cardenal vicario, Camillo Ruini, y los obispos auxiliares. Participaron numerosas autoridades civiles, entre las cuales el alcalde de Roma, Walter Veltroni. Dos tapices, con escenas de la infancia de Jesús, colgaban de los balcones de las tribunas de la Verónica y Santa Elena.