CIUDAD DEL VATICANO, viernes 7 de enero de 2011 (ZENIT.org).- Benedicto XVI nombró obispo de la diócesis mexicana de Netzahualcóyotl a monseñor Héctor Luis Morales Sánchez, hasta ahora obispo prelado de Huautla, comunicó este viernes la Oficina de Información de la Santa Sede.

Monseñor Morales Sánchez nació en Tamuín, en el Estado de San Luis Potosí en 1954. Fue ordenado sacerdote en 1979, incardinándose en la diócesis de Ciudad Valles, donde fue rector del seminario, canciller de la curia y vicario de pastoral.

En 2005, Juan Pablo II lo nombró obispo prelado de Huautla y actualmente es responsable de la Dimensión Pastoral para la adolescencia y la juventud en la Conferencia Episcopal Mexicana.

El Pontífice también aceptó hoy la renuncia del obispo de la diócesis italiana de San Marco Argentano-Scalea, presentada por monseñor Domenico Crusco por razones de edad.

Para sustituirle en el cargo, nombró a monseñor Leonardo Bonanno, hasta ahora vicario general y moderador de la curia de la archidiócesis de Cosenza-Bisignano, y juez del Tribunal Eclesiástico Regional.

Nacido en San Giovanni in Fiore, en la archidiócesis de Cosenza, en 1947, fue ordenado sacerdote en 1971. Ha desempeñado diversos cargos en su archidiócesis y es experto en Derecho Canónico.

Por otra parte, el 5 de enero, el Papa aceptó la renuncia del obispo auxiliar de la diócesis polaca de Warszawa-Praga, presentada por monseñor Stanisław Kędziora.

Ese día, también nombró obispo de la diócesis de Cape Palmas (Liberia) a monseñor Andrew Jagaye Karnley, que fue administrador apostólico sede vacante de la archidiócesis de Monrovia.

Para Brasil, Benedicto XVI nombró obispo de Paranavaí a monseñor Geremias Steinmetz, hasta ahora vicario general de la diócesis de Palmas-Francisco Beltrão.

También este miércoles, el Pontífice nombró obispo auxiliar de la archidiócesis francesa de Burdeos a monseñor Laurent Dognin, hasta ahora vicario general de la diócesis de Nanterre.

El martes 4 de enero, el Pontífice aceptó la renuncia del obispo auxiliar de Bombay (India) presentada por monseñor Joseph Fernandez.

El 3 de enero, el Papa nombró al sacerdote de la diócesis estadounidense de Cleveland Neal J. Buckon, hasta ahora capellán militar en Corea, obispo auxiliar del ordinariato militar para los Estados Unidos.

Nacido en 1953 en Columbus (Ohio), el obispo electo se licenció en Biología en la John Carroll University y entre los años 1975 y 1982 prestó servicio en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Estudió Historia, Filosofía y Teología y fue ordenado sacerdote en 1995 para Cleveland. Está al servicio del ordinariato militar de los Estados Unidos desde el año 1998. Conoce las lenguas española, alemana, portuguesa y coreana.

El pasado 28 de diciembre, Benedicto XVI aceptó la renuncia del obispo de Manga (Burkina Faso), presentada por monseñor Wenceslas Compaoré, por razones de edad, y nombró para sustituirle en el cargo al hasta entonces vicario general de la diócesis de Ouahigouya Gabriel Sayaogo.

El obispo electo nació en 1962 en Niességa, en la diócesis de Ouahigouya. Estudió Derecho Canónico en la Universidad Pontificia Urbaniana y fue ordenado sacerdote en 1991 para su diócesis natal, donde ha desempeñado diversos cargos.

Finalmente, el 27 de diciembre, el Pontífice nombró obispo auxiliar de la archidiócesis de Eger, en Hungría, al hasta entonces director espiritual del seminario propedéutico de la diócesis de Vác, Ferenc Palánki, asignándole la sede titular episcopal de Fidoloma.

Nacido en 1965 en Balassagyarmat, el obispo electo estudió telecomunicaciones y después Filosofía y Teología en el Instituto Superior de Teología de Esztergom.

Se licenció en la facultad de Derecho Canónico de la Universidad Católica Péter Pázmány de Budapest. Fue ordenado sacerdote en 1994 y se incardinó en la diócesis de Vác, donde actualmente es director espiritual del seminario propedéutico y defensor del vínculo en el tribunal diocesano.

Benedicto XVI condena las “absurdas violencias” contra los cristianos

CIUDAD DEL VATICANO, sábado 1 de enero de 2011 (ZENIT.org).- En su intervención con ocasión del Ángelus del 26 de diciembre, el Papa Benedicto XVI denunció las “absurdas violencias” contra los cristianos, que han ensangrentado estas fiestas navideñas en algunos lugares del mundo.

“Nuestro mundo sigue estando marcado por la violencia, especialmente contra los discípulos de Cristo”, afirmó, confesando haberse enterado ““con gran tristeza” del atentado en una iglesia católica en Filipinas, mientras se celebraban los ritos del día de Navidad, y del “ataque a iglesias cristianas en Nigeria”. 

“La tierra se ha manchado una vez más de sangre en otras partes del mundo como en Paquistán”, añadió. 

El Papa expresó sus “sentidas condolencias por las víctimas de estas absurdas violencias”, reiterando su llamamiento “a abandonar el camino del odio para encontrar soluciones pacíficas de los conflictos y dar a las queridas poblaciones seguridad y serenidad”.

En ese día de la Sagrada Familia, “que vivió la dramática experiencia de tener que huir a Egipto por la furia homicida de Herodes”, el Papa quiso recordar también a “todos aquellos – en particular a las familias – que son obligados a abandonar sus propias casas a causa de la guerra, de la violencia y de la intolerancia”. 

Por esto, invitó a los presentes a unirse a él en oración “para pedir con fuerza al Señor que toque el corazón de los hombres y traiga esperanza, reconciliación y paz”.

Importancia de la familia

El Papa centró su intervención en la fiesta del día, la Sagrada Familia, afirmando que a los primeros testigos oculares del nacimiento de Jesús, los pastores, se presentó “la escena de una familia: madre, padre e hijo recién nacido”.

“¡Qué importante es, entonces, que cada niño, al venir al mundo, sea acogido por el calor de una familia!”, exclamó.