Sábana Santa De Turín Foto: World History Archive/picture alliance

El ADN de la Sábana Santa: las sorprendentes revelaciones del lienzo de Jesús publicadas en revista científica

Publicado en Scientific Reports, perteneciente al grupo editorial Nature, el estudio es el resultado de un proyecto de investigación realizado entre septiembre de 2022 y diciembre de 2025 por las Universidades de Padua y Pavía, junto con instituciones nacionales e internacionales

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(ZENIT Noticias / Roma, 23.07.2026).- El último estudio genético de la Sábana Santa de Turín no ofrece el veredicto definitivo que algunos titulares prometían. Ofrece algo de mayor valor científico: un registro detallado de las huellas biológicas acumuladas por uno de los objetos religiosos más controvertidos del mundo a lo largo de siglos de contacto humano, exposición ambiental y conservación.

Publicado en Scientific Reports, perteneciente al grupo editorial Nature, el estudio es el resultado de un proyecto de investigación realizado entre septiembre de 2022 y diciembre de 2025 por las Universidades de Padua y Pavía, junto con instituciones nacionales e internacionales. Los investigadores utilizaron el análisis metagenómico para examinar el ADN recuperado de residuos orgánicos de diferentes orígenes hallados en fragmentos asociados a la Sábana Santa.

La metagenómica es un método potente porque no busca un único organismo predeterminado. Analiza el material genético presente en una muestra y puede identificar huellas de origen humano, animal, vegetal, bacteriano, fúngico y moho.

Sin embargo, también tiene una limitación fundamental: por sí sola no puede determinar la antigüedad del objeto del que se extrajo el ADN. Los autores del estudio reconocen explícitamente que sus hallazgos no permiten determinar si la Sábana Santa tiene aproximadamente 700 o 2000 años. El material genético representa una acumulación biológica formada a lo largo del tiempo. Registra el contacto y la contaminación, no una simple marca de tiempo molecular. Esta distinción es fundamental.

La edad de la Sábana Santa ha sido objeto de debate durante mucho tiempo. Las pruebas de radiocarbono realizadas en Oxford, Tucson y Zúrich en 1988 situaron su origen entre 1260 y 1390. Estos resultados han sido posteriormente cuestionados, en particular en estudios publicados en 2010 y 2019. Sin embargo, la nueva investigación metagenómica no se diseñó para resolver esta controversia. Su valor reside en otro aspecto.

Los investigadores encontraron rastros genéticos asociados a humanos, animales, plantas, bacterias y hongos, revelando una compleja historia de exposición ambiental e interacción humana. La gran heterogeneidad del material dificulta, y en muchos casos imposibilita, aislar lo que podría considerarse la huella biológica original del lino.

En lugar de ofrecer una única respuesta, el ADN crea un mapa biológico de la larga historia de la Sábana Santa. Entre los hallazgos, el profesor Alessandro Achilli identificó una línea genética mitocondrial predominante, característica de las poblaciones judías asquenazíes. También observó que esta misma línea coincide exactamente con la del profesor Baima Bollone, quien recolectó muestras en 1978. Según Achilli, la identificación de queratinas y otras proteínas de la piel mediante análisis proteómico sugiere que los procedimientos de muestreo no fueron estériles; por ejemplo, que posiblemente no se utilizaron guantes.

Esta observación ilustra la principal dificultad de interpretar el ADN de la Sábana Santa. Parte del material genético podría provenir de personas que la manipularon durante investigaciones, conservación o veneración religiosa. Otros rastros podrían haberse depositado tras siglos de exposición al medio ambiente.

El estudio también identificó variantes asociadas con poblaciones de Eurasia occidental y Oriente Medio, incluyendo linajes genéticos presentes entre los drusos. Un estudio anterior, realizado en 2015 por el profesor Gianni Barcaccia y otro equipo de investigación, ya había informado que más del 55 % de las secuencias de ADN mitocondrial humano analizadas pertenecían a linajes del Cercano Oriente. Menos del 6 % eran características de Europa occidental, mientras que el 39 % podían vincularse a linajes indios, lo que posiblemente refleje la importación histórica de lino de la región del Indo.

En conjunto, estos hallazgos son compatibles con la posibilidad de una larga historia de contacto con Oriente Medio y el mundo mediterráneo en general. También son ampliamente consistentes con las tradiciones históricas que sitúan la historia temprana de la Sábana Santa en Tierra Santa y el Mediterráneo oriental antes de su aparición en Europa occidental tras la Cuarta Cruzada y la conquista de Constantinopla en 1204. Pero la compatibilidad no es prueba concluyente.

El propio estudio advierte sobre el peligro de atribuir un origen geográfico preciso o un evento histórico a un rastro genético aislado. Como subraya Barcaccia, la evidencia genética complementa la investigación forense, histórica y radiométrica; no la reemplaza. El ADN recuperado de las muestras es una superposición de señales biológicas acumuladas a lo largo del tiempo.

Esta cautela es particularmente importante al considerar la posibilidad de un origen oriental. La nueva investigación considera plausible dicho origen, pero no lo establece de forma definitiva.

Otros hallazgos aportan detalles interesantes. Las muestras contenían bacterias asociadas a ambientes altamente salinos, así como rastros relacionados con coral rojo, ganado y animales domésticos. Esta evidencia podría ser compatible con la exposición a ambientes mediterráneos o del Cercano Oriente, aunque los rastros biológicos individuales no pueden reconstruir de forma independiente todo el recorrido del lienzo.

El estudio también arroja luz sobre la historia de la conservación de la Sábana Santa. Se realizó una datación por radiocarbono de dos hilos distintos utilizados en las reparaciones llevadas a cabo tras el incendio documentado de 1532, durante los trabajos de restauración de 1534 y 1694. Estos resultados contribuyen a comprender cómo se conservó el lino dañado a lo largo del tiempo. En ese sentido, la investigación podría resultar más útil para el futuro que para resolver la controversia más famosa sobre el pasado.

El material biológico recuperado de la Sábana Santa no es una muestra arqueológica pura conservada de forma aislada. Es el producto de siglos de contacto entre un tejido, seres humanos, animales, plantas y entornos cambiantes. Esto complica la interpretación, pero también confiere un gran valor científico a las huellas acumuladas.

Las nuevas técnicas de biología molecular podrían, por lo tanto, abrir el camino a futuras investigaciones utilizando cantidades extremadamente pequeñas de material. Investigaciones futuras, si se realizan directamente y bajo condiciones cuidadosamente controladas, podrían proporcionar información adicional sobre la historia, la composición, la conservación y los posibles orígenes de la Sábana Santa.

Para los creyentes, ningún análisis genético puede establecer el significado teológico de la imagen en la tela. Para los escépticos, ninguna secuencia de ADN por sí sola puede zanjar el debate histórico. El estudio no prueba que la Sábana Santa sea el sudario de Jesucristo, ni tampoco que sea un artefacto medieval.

Lo que sí demuestra es que la Sábana Santa conlleva una compleja historia biológica, forjada a lo largo de siglos de devoción humana, investigación científica, exposición ambiental y conservación física.

Por lo tanto, las investigaciones más recientes dejan sin resolver el misterio central. Pero también demuestran que el tema de la Sábana Santa está lejos de haberse agotado científicamente.

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Redacción Zenit

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