CIUDAD DEL VATICANO, domingo 23 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI dio gracias a Dios, este domingo tras el rezo del Regina Caeli en el Vaticano, por el testimonio de la terciaria franciscana Teresa Manganiello, beatificada este sábado en la ciudad italiana de Benevento.

El Papa se refirió a esta “fiel laica” “nacida en Montefusco, undécima hija de una familia de campesinos", indicando que "tuvo una vida sencilla y humilde, entre las tareas de casa y el compromiso espiritual en la iglesia de los Capuchinos”.

“Como san Francisco de Asís, buscaba imitar a Jesucristo ofreciendo sufrimientos y penitencias para reparar los pecados, y estaba llena de amor al prójimo”, destacó.

Y añadió: “Se prodigaba por todos, especialmente por los pobres y los enfermos. Siempre sonriente y dulce, con solo 27 años partió al Cielo, donde ya habitaba su corazón”.

“¡Demos gracias a Dios por esta luminosa testigo del Evangelio!”, exclamó, tras recordar que su beatificación se celebró ayer en Benevento.

Miles de personas participaron en la beatificación de la llamada “sabia analfabeta”, celebrada este sábado por la tarde en la plaza del Resurgimiento de Benevento.

El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, monseñor Angelo Amato, presidió la ceremonia, y destacó la “sencillez y humildad” con las que vivió “la oración, la penitencia y la caridad”.

“Teresa, humilde campesina de Montefusco, fue modelada por el Espíritu Santo y su vida fue contemplación de la Trinidad Divina”, afirmó.

La nueva beata no sabía leer ni escribir, “pero conservaba todo lo que aprendía”, recuerda el postulador de su causa de beatificación, monseñor Luigi Porsi, para quien ella tenía una “sabiduría sobrenatural”.