La canonización de Juan Diego debería ser el 30 de julio

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Revelaciones del cardenal Norberto Rivera Carrera

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MÉXICO, 28 enero 2002 (ZENIT.org).- El cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo de México, reveló este domingo que, según un primer programa, Juan Pablo II debería canonizar a Juan Diego el 30 de julio.

El primado de México aclaró que se está pensando en que la celebración tenga lugar en un espacio amplio, de modo que la celebración con toda probabilidad no será en la Basílica de Guadalupe.

Según la primera agenda elaborada tras la visita a México de monseñor Renato Boccardo, jefe de Protocolo de la Santa Sede y encargado de la preparación de los viajes pontificios, el Santo Padre debería visitar el país del 29 al 31 de julio.

Al terminar la misa de este domingo, el cardenal Rivera reveló a la prensa que el pontífice debería aterrizar en México el 29 de julio por la tarde, tras haber participado en la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Toronto.

Al siguiente día, el 30 de julio, martes, Juan Pablo II canonizaría a Juan Diego, el indígena testigo de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

Se había pensado en tres lugares para acoger este evento, señaló, el Estadio Azteca, la Basílica de Guadalupe y la plaza de la Constitución. Sin embargo, no tienen la suficiente superficie para congregar al número de personas que se espera asistan al acontecimiento.

De este modo, se está programando una visita del Papa a la Basílica de Guadalupe para el día siguiente, 31 de julio.

Ese mismo miércoles, al mediodía, Juan Pablo II debería reunirse con los obispos mexicanos para más tarde regresar a Roma, con lo que concluiría su visita.

El cardenal aclaró que, si bien ya se ha elaborado una agenda tentativa para la visita papal a México, todavía no se puede hacer pública de manera oficial, pues tiene que ser anunciada antes por la Santa Sede.

El cardenal respondió también a quienes dudan de la existencia de Juan Diego, explicando que el proceso de canonización sirvió para demostrar no sólo de su existencia sino también su santidad. Diversos estudios y al menos 40 documentos que se han presentado como prueba coinciden en que no hay la menor duda de su historicidad.

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ZENIT Staff

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