Perú: El presidente de la Conferencia Episcopal condecorado por el gobierno

Monseñor Luis Bambarén recibió la Orden del Sol en el grado de Gran Cruz

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LIMA, 21 enero 2003 (ZENIT.org).- El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, monseñor Luis Bambarén Gastelumendi, fue condecorado este viernes por el gobierno peruano con la Orden del Sol en el grado de Gran Cruz, por su labor desarrollada en la lucha contra la pobreza.

En el salón dorado de Palacio de Gobierno el Presidente peruano Alejandro Toledo hizo entrega del simbólico galardón al también Obispo de Chimbote. Al acto asistieron ministros de Estado, la Primera Dama, congresistas y representantes de la Iglesia Católica.

Al imponer la distinción, el presidente Toledo calificó a monseñor Luis Bambarén como el «verdadero hermano del prójimo», que tiene muy bien merecido el apelativo de «obispo de los pobres». El mandatario peruano también manifestó que era un privilegio para él imponer la condecoración a una persona que trabaja por los peruanos más pobres.

Durante su discurso, monseñor Luis Bambarén indicó que recibía la distinción a nombre de la Iglesia y de los pobres a quienes a servido durante los últimos años. Asimismo destacó la importancia de la solidaridad con los que menos tienen.

El prelado manifestó su satisfacción, porque considera que se le reconoce a la Iglesia en su persona por su condición de Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana.

El obispo de Chimbote invocó a los peruanos a «afrontar los problema de hoy con visión optimista, con seriedad y sinceridad». «No nos olvidemos que vivimos en un tiempo histórico de transición, que exige fortaleza y libertad de espíritu; deponer egoísmos personales o de grupos, para buscar el bien común. La lucha y el empeño por lograr la regeneración Moral y recuperar los valores es un reto permanente», expresó.

Antes de finalizar su discurso el prelado expresó su disconformidad con el fallo de la corte suprema al archivar el caso de falsificación de firmas durante el período fujimorista.

«Me uno, señor presidente, a su indignación –que también es de nuestro pueblo– ante el fallo de la Corte en el caso de la falsificación de más de un millón de firmas –dijo–. Es un escándalo frustrante, que empaña el buen nombre del Poder Judicial. La Corte Suprema –por salud de la Patria– está exigida de enmendar –dentro de la ley– este atentado contra la fe pública», sentenció Monseñor Luis Bambarén.

«Mi compromiso con el hombre, su dignidad y sus derechos, de permanente amor a los pobres, de lucha por la justicia, la verdad, la solidaridad, son permanentes, porque se fundamentan en Jesucristo y el Evangelio. Mientras el Señor me dé vida, trabajaré para que Dios sea Dios en la vida personal y familiar de todos los peruanos», dijo.

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ZENIT Staff

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