BENI, 31 enero 2003 (ZENIT.org - Fides ).- La Iglesia católica en la República Democrática del Congo ha condenado los actos de canibalismo recientemente confirmados por la ONU en el nordeste del país, una atrocidad que el obispo de Butembu-Beni no ha dudado en calificar de «acto inhumano que despierta horror en todo hombre».

Precisamente monseñor Melchisedec Sikuli Paluku fue el primero en denunciar la violencia y los episodios de canibalismo cometidos contra los pigmeos por los hombres del Movimiento de la Liberación del Congo (MLC) de Jean-Pierre Bemba.

«Todos en el Congo condenamos los actos de canibalismo --afirmó el prelado--. Rechazamos con fuerza las atrocidades cometidas por estos criminales. Estamos espantados porque episodios de este tipo no se habían visto en la historia de nuestro país, no se trata de casos rituales».

En opinión de monseñor Melchisedec Sikuli Paluku, lo más grave de estos sucesos es la imagen que proyectan de los africanos como «seres primitivos».

Recordando que «es en el corazón del hombre donde anida la maldad» y que en el mundo se han dado otras crueldades –citó los «Gulag» y el Holocausto--, el obispo constató que en el Congo «sólo se adoptaron medios más toscos».

Por su parte, el padre Silvio, misionero javeriano con una larga experiencia en el Gongo, subrayó que «el canibalismo no pertenece a la cultura del Congo y este hecho hay que decirlo claramente. Todos los congoleños con los que he hablado están de acuerdo en rechazar estos actos inhumanos»

«Ciertamente, los más ancianos recuerdan que existía una práctica tribal de comer un fragmento del hígado del enemigo, porque se pensaba que así se asumía la fuerza del adversario», explicó.

«Pero en el caso presente estamos ante la voluntad de destruir al enemigo, de hacerlo desaparecer de la faz de la tierra», constató.

El país padece desde hace años una sangrienta guerra civil que se ha cobrado la vida de al menos dos millones de personas. Este es el contexto en el que hay que situar los actos de canibalismo denunciados, un marco «donde el hombre pierde la razón y el sentido moral», continuó el padre Silvio.

«Diría que este género de noticias tendría que hacernos reflexionar sobre la profunda bestialidad de la guerra, que lleva al hombre a cometer tales atrocidades», planteó.

«Los actos de canibalismo cometidos por algunos africanos hay que condenarlos sin excepción», añadió Teresina Caffi, de la Fraternidad de los Javerianos de Parma, que desde hace años promueve programas de ayuda para el Congo.

En cambio, reconoció Caffi, «pocos hablan del “canibalismo” de Occidente, que alimenta la guerra para explotar las riquezas del país. Desde el 2001 hasta hoy, la ONU ha redactado varios informes que denuncian esta situación, dando nombres de individuos y compañías que depredan el Congo».

«Los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, no toman medidas, diciendo que necesitan más informaciones», subrayó.

Mientras tanto, la guerra continúa: «Según testimonios recientes regidos en el lugar, han llegado hace poco nuevos cargamentos de armas –afirmó el padre Silvio--. Los intereses de quien alimenta esta guerra son todavía demasiado fuertes».

«Esperemos que el mundo tome conciencia de lo que está sucediendo aquí, donde cada día que pasa se descubren otros crímenes, como las fosas comunes encontradas recientemente cerca de Mambasa, la ciudad atacada por los guerrilleros de Bemba», concluyó monseñor Melchisedec Sikuli Paluku.