Inaugurado el Año de la Merced en Barcelona

BARCELONA, 30 enero 2003 (ZENIT.org).- La Basílica de la Merced, en Barcelona, acogió este miércoles el acto de inauguración del Año de la Merced, con motivo del 800 aniversario de la redención de los primeros trescientos cautivos por parte de san Pedro Nolasco, con una Eucaristía presidida por el arzobispo de Barcelona, el cardenal Carles.

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En la homilía, el cardenal Carles afirmó que en este año es necesario profundizar «en dos grandes objetivos: en la necesidad de testimoniar y vivir la fe –la espiritualidad–, y en la urgencia de ayudar de manera eficaz a todos aquellos que pueden caer por la pendiente de la marginación –el compromiso social–».

El arzobispo de Barcelona se refirió también a la necesidad de impulsar la devoción a la Virgen de la Merced, que es también patrona de la ciudad y de la archidiócesis de Barcelona, promoviendo la Basílica de la Mercè como santuario mariano barcelonés: «nosotros, los católicos de la ciudad y la diócesis de Barcelona, no podemos encontrar mejor advocación que ésta, con la que la Madre de Dios manifiesta un especial amor a nuestra ciudad, ella que –como escribió Verdaguer en «Los Gozos de la Madre de Dios de la Merced»– es la princesa de Barcelona».

«Ochocientos años haciendo Merced»
En 1203 el laico barcelonés San Pedro Nolasco iniciaba en Valencia la redención de cautivos, redimiendo con su propio patrimonio a 300 cautivos, tarea evangelizadora que al cabo de 15 años culminó con la fundación de la Orden de la Meced, el 10 de agosto de 1218 en la Catedral de Barcelona. Esta misión redentora la continúa hoy la familia mercedaria a través de sus institutos religiosos y asociaciones de laicos.

Con el fin de desarrollar estos objetivos, la Fundación Mare de Dèu de la Mercè ha programado diversos actos que se desarrollarán desde el mes de enero de 2003 a enero de 2004.

Entre estos figuran una «Diada» solidaria, actos culturales, certámenes literarios, conciertos, jornadas solidarias y conmemoraciones sociales y religiosas. Actividades, todas ellas, señalan las mismas fuentes, con las que pretenden promover «la implicación ciudadana en proyectos de acción social, en situaciones de marginación respecto a las drogas, enfermedades, soledad, indigencia y la ausencia de formación y afecto».

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ZENIT Staff

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