La Iglesia busca frenar otro impacto de «tsunami», ahora económico, en los pescadores

Drástica caída en la demanda de pescado en la India e Sri Lanka

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NUEVA DELHI/COLOMBO, miércoles, 19 enero 2005 (ZENIT.org).- El Apostolado del Mar en el sudeste asiático ha alzado su voz en nombre de las «traumatizadas comunidades pesqueras» del sur de la India y Sri Lanka golpeadas por el «tsunami» lanzando una campaña a favor del consumo de pescado.

La iniciativa responde a la caída registrada en el precio del pescado desde que el maremoto del pasado 26 de diciembre golpeó las costas de países del Océano Índico, acabando con la vida de más de 175 mil personas y con los medios de subsistencia de innumerables familias.

También está motivada en el temor que se ha atizado entre millones de consumidores a que el pescado esté contaminado.

La campaña –de la que ha hecho eco el servicio informativo (ICNS) de la Conferencia de los obispos católicos de la India– dirigida por el Apostolado del Mar –dependiente del Consejo Pontificio para los Emigrantes— en la región se orienta a disipar estos temores, pues carecen de fundamento, y a fomentar la compra de pescado como principal modo de ayuda a las poblaciones afectadas por el «tsunami».

En un correo electrónico por la campaña, el padre Xavier Pinto, coordinador del Apostolado del Mar del sudeste asiático, recalca: «Si has dejado de comer pescado estos días tal vez no necesitas contribuir a ningún Fondo por el tsunami».

«Si no comes pescado por miedo a la contaminación puede que estés en la categoría de aquellos que están levantando fuerzas encaminadas a un “tsunami” económico que llevará [a los afectados] a su condenación y muerte lenta», alerta.

Igualmente constata la existencia de una campaña que afirmaba que los peces habían devorado a quienes perdieron su vida y de otra que difundió temor entre los consumidores alertando de la existencia de peces muertos en las orillas de otros países.

Tales campañas «van en detrimento del sustento de la gente a la que queréis llegar», se lee en el mensaje del padre Pinto.

Subraya que los peces muertos en las costas de otros países no afectan al pescado que se está vendiendo en la India y Sri Lanka estos días. Igualmente afirma que el pescado que está llegando al mercado no proviene de las zonas golpeadas por el tsunami, pues no se ha podido realizar una actividad pesquera seria en estos dos países en las últimas dos semanas.

También las comunidades de pescadores en otras zonas, como Karnataka y Maharashtra se ven afectados por la caída de precios, aunque sus regiones no hayan padecido los efectos del «tsunami», advierte el texto.

No olvida el sacerdote criticar los argumentos relativos a que los peces devoraron cadáveres humanos, pues esto sólo lo hacen tres especies que no son comestibles. Estos peces «no se venden en los mercados y no llegan a vuestras mesas», recalca.

Para finales de este mes de enero, la Santa Sede ha convocado en Roma una reunión del Apostolado del Mar para asistir a los pescadores, que se encuentran entre los sectores más afectados de las zonas flageladas por la catástrofe, pues han perdido tanto su vivienda como su medio de trabajo.

Con esta inquietud, entre las iniciativas de organismos católicos los fondos enviados a través del VIS (Voluntariado Internacional para el Desarrollo – ONG salesiana) se están destinando a «reconstruir la normalidad».

En esta línea, el primer objetivo pensado por ejemplo en Sri Lanka es el «kit del pescador», que permite a una familia de pescadores, formada por 6 u 8 personas, tener un alojamiento y comenzar a ganarse la vida. El coste de este «kit» ronda los 10 mil euros y prevé una embarcación a motor, redes de pesca, una pequeña casa de ladrillo con techo de uralita, utensilios domésticos, laborales y escolares.

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ZENIT Staff

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