Otras dos víctimas mortales en los Estados Unidos por la píldora abortiva RU-486

Un especialista confirma la peligrosidad del fármaco

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ROMA/MARYLAND, jueves, 23 marzo 2006 (ZENIT.org).- El ente estadounidense de control público de los fármacos («Food and Drug Administration») alertó el viernes pasado –en un aviso público (www.fda.gov/cder/drug/advisory/mifeprex200603.htm)– de la muerte de otras dos mujeres del país después de que hicieran uso de la píldora abortiva RU-486.

Están en marcha en los Estados Unidos investigaciones para establecer la causa de las muertes, una de las cuales, según un portavoz de la agencia gubernamental, habría ocurrido días después del aborto farmacológico, mientras que en el caso de la otra mujer el deceso se produjo pasada alguna semana.

Por otro lado, de un informe presentado al Senado australiano se desprende que otra mujer ha muerto en Gran Bretaña después de utilizar la píldora abortiva RU-486.

El doctor Renzo Puccetti, especialista en Medicina Interna y miembro del Comité «Scienza & Vita» de Italia, no ha ocultado a Zenit su estupor.

«Ya el pasado diciembre el profesor Green había publicado un editorial en la prestigiosa revista científica «New England Journal of Medicine» en el que, datos en mano, se demostraba que la mortalidad de las mujeres sometidas a aborto farmacológico es diez veces mayor que la de aquellas que, en el mismo momento gestacional, se someten a un aborto quirúrgico», recordó.

«Pero se sigue administrando la RU-486, y mientras tanto las mujeres mueren», lamentó.

«Y pensar que en Italia hay asesores de Sanidad que han hecho de la introducción de la píldora abortiva una bandera, justificándola con la obligación de observar el artículo 15 de la ley 194/78, el que habla de técnicas más respetuosas con la mujer y más seguras», exclamó.

«La RU-486 es peligrosa, y no consigo convencerme de afirmaciones como las del doctor Baulieu, considerado el padre de la píldora abortiva, según el cual la RU-486 sería «un producto milagroso»», añade el doctor Puccetti.

«Guardo aún el recorte de prensa en el que el médico francés declaró textualmente que el fármaco abortivo «ha sido utilizado por más de un millón de mujeres y jamás se han registrado incidentes, nunca se ha descubierto un efecto secundario negativo»», añadió citando «La Nazione» del 17 de noviembre de 2005.

«Desgraciadamente estas afirmaciones son trágicamente desmentidas por los hechos –denunció–. Llegados a este punto, creo que la máxima autoridad sanitaria de nuestro país [Italia], el ministro de Sanidad, tiene el deber de imponer una suspensión cautelar a la práctica abortiva farmacológica, respecto a la cual los hechos muestran su intrínseca peligrosidad».

«Hasta ahora se ha evitado a las mujeres italianas tal peligro, pero temo que la ideología pueda tener pronto ventaja sobre la prudencia y la razón», concluyó el especialista.

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ZENIT Staff

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