ROMA, lunes, 20 marzo 2006 (ZENIT.org).- Directores de cine, escritores y premios Nobel han aceptado confesar públicamente en un libro sus convicciones sobre Dios y la fe.

El volumen, que acaba de publicarse en Italia con el título «¿Crees? Conversaciones sobre Dios la religión» («Tu credi? Conversazioni su Dio e la religione», editorial Fazi), ha sido escrito por Antonio Monda, profesor de dirección de cine en la Universidad de Nueva York, crítico de cine y organizador del festival de eventos cinematográficos para el MoMa (Museo de Arte Moderno) y Museo Guggenheim.

Han participado Paul Auster, Saul Bellow, Michael Cunningham, Nathan Englander, Jane Fonda, Richard Ford, Paul Fox, Jonathan Franzen, Spike Lee, Daniel Liberskind, Daniel Lynch, Toni Morrison, Grace Paley, Salman Rushdie, Arthur Schlesinger jr., Martin Scorzese, Derek Walcott y Elie Wiesel.

Tras esta obra, Monda explica a Zenit: «Estoy convencido de que "¿Crees?" es la gran pregunta. Lo que me desconcierta es que ya no se habla de ello. Me parece que fue el filósofo católico Jean Guitton quien observó que la fe es un tema del que no se habla pero que, en realidad, está detrás de cada argumento y en el fundamento de cualquier conversación».

Teniendo en cuenta que cualquier opción existencial, artística o política, deriva directamente y de modo imprescindible de la respuesta que se da a la «gran pregunta», Monda ha pedido a sus interlocutores que respondan con toda honestidad si consideran que Dios existe y cuál es su consecuente opción de vida.

En estas conversaciones, los entrevistados han revelado enfoques muy diversos, que van del coloquio cotidiano con Dios, pasando por la perplejidad respecto a su existencia real, hasta la convicción de su total y heladora ausencia.

Monda reconoce que «ninguna respuesta me ha parecido banal. Interesantes e inesperadas son las reflexiones de Saul Bellow, Nathan Englander, Elie Wiesel, Martin Scorzese y Grace Paley, una judía que se dice atea pero que afrontó con gran pasión el tema y que mientras hacíamos el libro empezó a interrogarme, con curiosidad, por la fe. Me ha contado también que participa y admira el Catholic Worker Movement (Movimiento de Trabajadores Católicos)».

«El escritor judío Nathan Englander --sigue revelando el autor del libro-- me dijo que besa la Biblia cada vez que la ve, que vive su dedicación a escribir casi como una religión y que, a su juicio, quienquiera que haya escrito la Biblia es Dios. Añade que entre judíos y cristianos hay una especie de íntima coalición y cuando se le pregunta si existe la vida tras la muerte, responde: “Me inclinaría a pensar que no, pero si me preguntas dónde está mi abuelo, sé que está en el Paraíso”».

El autor cuenta también que «el escritor Saul Bellow dice creer pero que no quiere molestar a Dios. Por ello confiesa que reza pero que considera la oración como una acción de gracias por la existencia».

«El poeta, dramaturgo, pintor y premio Nobel, Derek Walcott, admite creer y rezar sólo cuando está necesitado», añade Monda.

Las respuestas más sólidas, según el entrevistador, las dio el premio Nobel Elie Wiesel, quien, como creyente judío, afirma que «la ausencia programada de un Dios, o por lo menos la ilusión de combatir su presencia, lleva sistemáticamente al horror».

«En este sentido --dice Monda-- Wiesel asegura que “los horrores del siglo apenas acabado han sido perpetrados por una dictadura pagana como el nazismo, o atea como el comunismo”».

Wiesel confiesa que él, que es judío, debe a un católico ferviente, que se declaraba enamorado de Cristo, Francois Mauriac, «el haberse convertido en escritor».