Los obispos de Estados Unidos urgen a la paz y la reconstrucción del Líbano

En una carta a la secretaria de Estado Condoleezza Rice

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WASHINGTON, lunes, 11 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Monseñor Thomas G. Wenski, obispo de Orlando y presidente de la Comisión de Política Internacional de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (USCCB), ha urgido a la secretaria de Estado Condoleezza Rice a incrementar los esfuerzos junto a la comunidad internacional para establecer la paz, estabilidad y reforma política en Líbano.

Denominando el asesinato del ministro de Líbano Pierre Gemayel «otro signo de la profundización de la crisis en Líbano», monseñor Wenski afirma en una carta dirigida a la secretaria Rice el pasado 6 de diciembre, que el asesinato y la reciente guerra con el norte de Israel ha debilitado la democracia y animado a los radicales del país.

«Estados Unidos, en coordinación con el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, debe trabajar con incluso mayor resolución para reforzar el actual cese al fuego y apoyar la ampliada fuerza de paz de Naciones Unidas trabajando con el ejército libanés para afirmar la exclusiva autoridad del gobierno libanés en el sur del Líbano», escribe monseñor Wenski.

«La resolución de la crisis requiere el desarme de las milicias, un cese al fuego permanente, un eventual acuerdo de paz con Israel, y ayuda para la reconstrucción del Líbano. Todos los países de la región necesitarán desempeñar papeles constructivos ayudando al pueblo libanés a resolver su propia crisis política interna y abstenerse de acciones que podrían desestabilizar más la situación», añade el prelado.

Monseñor Wenski indica que la agencia de ayuda y desarrollo de los obispos de Estados Unidos, «Catholic Relief Services», está proporcionando asistencia humanitaria y para el desarrollo en Líbano a través de Cáritas Líbano y colaboradores locales.

«Nuestra conferencia de obispos tiene fuertes relaciones de solidaridad con el pueblo de Líbano –afirma el obispo Wenski–. Líbano es un país en el que cristianos y musulmanes comparten una responsabilidad común para el buen gobierno y el futuro común».

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ZENIT Staff

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