Muerte de Pinochet: Presidente de la Conferencia Episcopal pide evitar provocaciones

SANTIAGO, lunes, 11 diciembre 2006 (ZENIT.org).-Monseñor Alejandro Goic, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, ha invitado a evitar provocaciones y a asumir con una actitud serena el fallecimiento del general Augusto Pinochet, que tuvo lugar este domingo.

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Monseñor Goic aclaró que, «más allá del juicio histórico sobre su figura, ante la majestad de la muerte inevitable para todo ser humano, la actitud que corresponde es de respeto. Y los que creemos, elevamos una oración por su descanso», explica un comunicado de prensa emitido por la Conferencia Episcopal.

Asimismo, el pastor hizo un llamado fraterno a la comunidad nacional a que «se eviten provocaciones, a favor y en contra del ex gobernante», añade la nota.

«El país necesita meditar este acontecimiento con paz y respeto. Tenemos que tener serenidad y cordura», manifestó monseñor Goic.

«Yo personalmente tengo mi propia opinión sobre la falta de respeto a la dignidad humana que hubo en su gobierno. Pero lo que corresponde es vivir estas horas con dignidad», añadió.

El presidente de la CECH llamó, además, a respetar las decisiones que tomará el Gobierno sobre los funerales. «Los gobernantes buscarán lo mejor para unir a los chilenos», expresó.

Finalmente, monseñor Goic recordó que «para los cristianos lo más importante es el encuentro con Dios, que tiene misericordia, aun de los más grandes pecadores».

Por su parte, el cardenal Francisco Javier Errázuriz, arzobispo de Santiago, llamó a la serenidad a todos los habitantes del país ante el fallecimiento de Pinochet.

El llamado lo formuló durante el responso fúnebre que presidió en la mañana de este lunes en la capilla ardiente, ubicada en la Escuela Militar, donde son velados los restos de quien fuera ex Gobernante y Comandante en Jefe del Ejército.

El Arzobispo de Santiago llegó hasta la Escuela Militar pasadas las nueve y media de esta mañana para expresar sus condolencias a los familiares del extinto General, y rezó un responso.

Al inicio, el cardenal Errázuriz dijo: «Nos convoca el dolor de innumerables chilenos por el fallecimiento de don Augusto Pinochet Ugarte. En circunstancias dramáticas para nuestra patria, sintió el deber de asumir el mando supremo de la Nación. Como todos nosotros, había recibido de Dios muchos dones y tenía debilidades y limitaciones. En esta hora le agradecemos a Dios todas las cualidades que le dio y todo el bien que hizo a nuestra Patria y a su propia Institución, y le pedimos que le perdone los pecados de omisión y comisión que realizó. Sabemos que mientras más alta es la autoridad, más brillan sus cualidades y también sus errores. Le pedimos al Señor, que es misericordioso, que es la fuente de todo bien, que Él lo perdone, tome en cuenta todo el bien que hizo, y lo acoja en su amor y su paz».

Durante el responso, el Cardenal Errázuriz hizo además la siguiente petición: «Oremos también por nuestra Patria, para que la serenidad con la cual la inmensa mayoría de los chilenos asume el hecho del fallecimiento de don Augusto Pinochet inunde cada vez más el corazón de quienes se manifiestan con pasión. Oremos al Señor».

«Escucha Padre –agregó el Arzobispo de Santiago- nuestra súplica y conforme a tu bondad concédele a los difuntos gozar eternamente de la paz de Cristo, y a nosotros mantennos fieles en tu servicio hasta que un día nos encontremos todos en tu Reino, Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén».

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ZENIT Staff

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