El "modelo de desarrollo" del Papa para pasar de la crisis a la esperanza

Basado en «justicia», «sobriedad» y «solidaridad»

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 7 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha presentado un nuevo «modelo de desarrollo» para pasar de la crisis económica y social a la esperanza, constata el portavoz vaticano.

Este modelo, según explica el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, se basa en tres palabras: «justicia», «sobriedad» y «solidaridad».

Y es que, según reflexionar el sacerdote en el último número de «Octava Dies», semanario del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director, a una crisis económica y social que tiene causas morales hay que ofrecer respuestas de carácter moral.

El portavoz vaticano presenta su análisis comentando las últimas intervenciones del Papa, en particular, su primera homilía del año nuevo en la que afirmó: «La actual crisis económica global debe ser vista como un campo prueba, como un desafío y no sólo como una emergencia a la cual dar respuestas de miras miopes».

De este modo, constata el sacerdote, el Papa propone un nuevo «modelo de desarrollo», exigido «no sólo por las dificultades financiarías inmediatas, sino por el estado de salud ecológica del planeta y –sobretodo– por la crisis cultural y moral, cuyos síntomas son evidentes en todas partes del mundo».

El obispo de Roma presenta, según la síntesis del portavoz, presenta un método para el compromiso común: «opciones de justicia y sobriedad, opciones de solidaridad, que frenen la avidez insaciable que suscita luchas y divisiones, que moderen la manía de poseer para poder estar dispuestos a compartir y a acogernos recíprocamente».


»La pobreza de Cristo mismo, la historia de la espiritualidad y del compromiso cristiano por los demás se nos presenta como ejemplo eficaz para caminar en esta dirección», explica el padre Lombardi.

«Porque el espíritu de pobreza, ser libres del egoísmo, es el instrumento eficaz que nos hace capaces de combatir la pobreza injusta, material y moral, que envilece la dignidad humana y es el origen de tensiones, odios y conflictos», asegura.



«Ciertamente –reconoce el director de la Oficina de Información–, los problemas del mundo de hoy son inmensamente complejos, pero algunos puntos de partida para buscar respuestas de largo alcance son más bien simples y claros. Ahora bien, es necesario querer aceptarlos».

Por eso concluye desean «un 2009 con más sabiduría para pasar de la crisis a la esperanza».

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ZENIT Staff

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