México, capital mundial de la movilización por la familia

Entrevista al coordinador del Encuentro Mundial, el padre José Guillermo Gutiérrez

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CIUDAD DE MÉXICO, jueves, 15 enero 2009 (ZENIT.org-El Observador).- México, capital mundial de las familias por unos días, depara todavía sorpresas para quienes siguen de cerca o de lejos el VI Encuentro Mundial, asegura el padre José Guillermo Gutiérrez Fernández, del Consejo Pontificio para la Familia, coordinador del acontecimiento.

En esta entrevista concedida a ZENIT, el colaborador del Papa revela cómo Benedicto XVI ha seguido la preparación del evento, el toque «mexicano» que tienen los diferentes actos –celebrados bajo la protección de la Virgen de Guadalupe–, y asegura que provocará una movilización por la familia dentro y fuera del país.

–¿Cuál es la magnitud del VI Encuentro Mundial de las Familias?

–Padre Gutiérrez: El Encuentro es desde luego un evento maravilloso. Yo digo que convierte a México en la capital de las familias: gente de más de 90 países de todo el mundo. Está participando en la organización un grupo maravilloso de matrimonios en diversos encargos: hay más de 400 voluntarios entre gente joven, gente adulta, familias que acogen a otras familias en fin, es toda una movilización de la sociedad mexicana para este encuentro mundial.

Hace ver cómo la familia reúne, pues ha permitido que los agentes sociales interesados en la familia, tanto civiles como desde luego pastorales, interactúen para que este Encuentro Mundial sea un éxito. Todos con un mismo objetivo: sostener, apoyar a la familia, porque nos damos cuenta de que del bien de la familia depende del bien de la sociedad en su conjunto.

Otra iniciativa significativa ha sido la preparación del vitral de las familias: más de siete mil fotografías llegadas de lugares remotos de todo el planeta se han unido en este mosaico que conforma la imagen del Santo Padre Benedicto XVI y que hace ver plásticamente cómo la familia reúne.

Otra iniciativa interesante es el bosque de las familias, con el que las familias se empeñan a reforestar algunas zonas, creando con este bosque una conciencia ecológica: un valor importantísimo que hay que formar hoy en día.

También está la campana de las familias, en la cual las personas dan un objeto de metal, como es una llave, por ejemplo, para fundir una campana, que nos recuerde a todos nuestra necesidad de construir y de empeñarnos juntos para hacer de nuestra familia una familia fuerte, una familia bella, una experiencia bella de esta solidaridad y de humanidad.

–El Papa Benedicto XVI está presente en este VI Encuentro Mundial de las Familias. ¿Podría revelarnos detalles de la participación del Santo Padre?

–Padre Gutiérrez: Yo he tenido la gracia de estar con el Santo Padre hace unos días acompañando al cardenal Ennio Antonelli, presidente del Consejo Pontificio para la Familia. He palpado en primera persona la involucración del Santo Padre en este encuentro mundial. Desde luego el Santo Padre está rezando por las familias, está rezando por México, está rezando por este sexto encuentro mundial y esto me parece que es la primera forma con la que el Santo Padre está presente en el encuentro.

En segundo lugar, hay que subrayar la delicadeza que ha tenido el Santo Padre al nombrar nada menos que al secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, a su más estrecho colaborador, como representante suyo en México, dado que no podía venir personalmente a México. Es otra manera con la que Papa quiere manifestar su presencia y su cercanía para el Encuentro Mundial de las Familias.

El Santo Padre nos dará dos videomensajes, con motivo del encuentro testimonial del sábado y la misa de clausura del mingo. El hecho de estar presente virtualmente desde Roma con nosotros, rezando en esta misa conclusiva, el hecho de que al final el Papa nos dirigirá la palabra, son modos en los que sentimos palpablemente cómo el encuentro ha sido convocado por el Santo Padre, él ha elegido el tema y sigue de cerca su desarrollo.

El Santo Padre está con nosotros, está con nosotros fundamentalmente porque está en los corazones de todos los católicos y en este momento está presente en el corazón de los mexicanos, que le amamos tanto.

–¿Podría comentarnos algunos aspectos específicos de este Encuentro Mundial de las Familias ?

–Padre Gutiérrez: En este encuentro mundial, como en todos los encuentros mundiales, hay aspectos particulares. En éste, en concreto, tenemos durante el Congreso Teológico Pastoral diferentes intervalos musicales, así como representaciones artísticas de México para dar la bienvenida a la gente que viene de tantas partes del mundo, para manifestar la alegría de estar juntos, de estar reunidos como familia de Dios, como familia humana.

Por otra parte durante la fiesta de los testimonios del sábado 17 de enero tendremos algunas manifestaciones artísticas de autores muy conocidos en el ámbito latinoamericano, se cantará el himno de las familias para este sexto Encuentro Mundial, y se celebrará la consagración de las familias católicas y de las no católicas, de las familias de todo el mundo, a la Virgen Santísima de Guadalupe.

Es algo muy significativo, porque como se sabe la Virgen, Madre de Dios, siempre ha estado ligada fuertemente a la familia. En especial, en el Santuario de Guadalupe, la imagen de Nuestra Madre Santísima de Guadalupe ha querido quedarse en la imagen del Tepeyac, en el manto de Juan Diego, representada como la Virgen que está esperando el nacimiento de Jesús.

La Virgen, que está encinta, está íntimamente ligada a la familia. Son famosas las familias peregrinas que acuden hasta ella. Se ha manifestado también como Madre, Madre de todos aquellos que sienten una fatiga, de esta humanidad fatigada, y de esta familia fatigada por las diversas circunstancias: la pobreza, la violencia, la guerra, y también las ideologías que la atacan y la bombardean. En este momento la familia acude a ella y a su intercesión.

También tendremos en la misa conclusiva del encuentro un momento particularmente evocador: la renovación de las promesas matrimoniales con el intercambio de los anillos y la bendición. Los matrimonios podrán hacer esta renovación de las promesas, aunque no puedan estar físicamente en la Basílica de Guadalupe, si siguen el evento a través de la televisión o de la radio. De este modo, podrán obtener también la gracia de la indulgencia plenaria.

–Última pregunta: ¿qué aporta México con sus valores familiares, el segundo país en número de católicos en el mundo, al resto de los países?

–Padre Gutiérrez: México, en este encuentro mundial, aporta su fe, aporta su jovialidad, aporta su alegría, aporta justamente el valor mismo de la familia que para los mexicanos es tan querido.

Aporta la solidaridad y el valor sobretodo de la acogida, porque seguramente la gente que nos acompaña podrá palpar este calor, esta alegría de recibir al que viene de fuera, que tiene una profunda raíz cristiana.

También México se verá muy grandemente beneficiado con este encuentro, ya lo está siendo, con toda la preparación que ha tenido, con este entusiasmo que se da en este momento para trabajar juntos, con esta reflexión que suscita en toda la sociedad para trabajar juntos y fortalecer a la familia.

Por Mercedes de la Torre

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ZENIT Staff

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