Iglesias cristianas condenan la violencia sexual contra mujeres en Congo

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Declaración del Consejo Mundial de las Iglesias

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GINEBRA, domingo, 13 septiembre 2009 (ZENIT.org).- El comité central de Consejo Mundial de Iglesias (CMI) instó a sus iglesias miembros «a condenar públicamente la violencia contra las mujeres» en la República Democrática del Congo y a declarar «que la violencia contra las mujeres es un pecado».
 
En ese país, «los brutales crímenes de violencia sexual contra las mujeres han aumentado de manera masiva y se han hecho omnipresentes en el país, especialmente desde el inicio de las operaciones militares en enero de 2009», señaló el comité en una «Declaración sobre la violencia sexual contra las mujeres en la República Democrática del Congo».
 
La declaración, adoptada al término de la reunión del comité llevada a cabo del 26 de agosto al 2 de septiembre en Ginebra, Suiza, insta a todas las partes del conflicto armado a que se comprometan inmediatamente a poner fin a los actos de violencia sexual contra las mujeres y las jóvenes.
 
Al gobierno de la República Democrática del Congo se le reclama «acabar con la impunidad de las violaciones y desarrollar estrategias eficaces para luchar contra la violencia sexual», llevando «ante la justicia a los responsables» y protegiendo a los civiles, en especial a mujeres y jovencitas, de todo tipo de violencia sexual.
 
«Miles de mujeres y chicas jóvenes han sufrido debido a las violaciones y la esclavitud sexual forzada, y muchas veces se han visto obligadas también a servir como soldados en las fronteras», señala la declaración.
 
La creciente violencia sexual contra las mujeres afecta especialmente a la región de Kivu del Sur, donde grupos armados no gubernamentales y milicias de países vecinos, «cometen atrocidades sexuales de una brutalidad inimaginable, que van más allá de la violación y tienen como objetivo la destrucción completa física y psicológica de las mujeres como esclavas sexuales con consecuencias para toda la sociedad».
 
En la declaración, el CMI insta a las iglesias a «condenar públicamente la violencia contra las mujeres y hacer esfuerzos constructivos para superar esta violencia declarando que la violencia contra las mujeres es un pecado y desarrollando políticas contra el acoso sexual que hablen claramente contra las consecuencias de este tipo de hostigamiento».
 
También alentó a las iglesias miembros del Consejo a «continuar ofreciendo su solidaridad a las mujeres de la R.D. del Congo para que sientan que no están solas en sus luchas».
 
Este acompañamiento puede incluir campañas públicas en el marco del Decenio para Superar la Violencia del Consejo Mundial de las Iglesias (2001-2010)
 
Texto completo de la «Declaración sobre la violencia sexual contra las mujeres en la República Democrática del Congo» .

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ZENIT Staff

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