San Wenceslao, patrono de la República Checa

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El Papa Benedicto XVI celebrará su día en este país el próximo 28 de septiembre

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PRAGA, jueves, 24 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- El viaje de Benedicto XVI a la República Checa, que comienza el próximo sábado, coincidirá el día de san Wenceslao, patrono de esta nación.

El lunes 28 de septiembre, en el último día de su viaje, el pontífice visitará la catedral de dedicada a su memoria, que se encuentra en la población de Stará Boleslav, muy cerca de Praga.

Luego se dirigirá a la explanada de Via de Melnik, donde presidirá una misa en la que recordará la memoria de este santo y mártir.

Sus organizadores esperan la presencia de 30 mil personas, especialmente jóvenes y familias. Será la segunda celebración eucarística presidida por Benedicto XVI en el curso de su peregrinación.

Figura religiosa y nacional

Cada año llegan a la población de Stará Boleslav miles de peregrinos de todo el país y de Europa, especialmente de las naciones céntricas, para visitar el lugar de martirio de san Wenceslao, donde hoy se levanta una Iglesia que lleva su nombre.

Se trata de un único lugar, profundamente unido a las raíces cristianas y nacionales de este país.

Además, en Praga, capital de República Checa, hay una plaza que lleva el nombre de este santo y que tiene una escultura que recuerda su memoria.

Eventos como la Primavera de Praga o la Invasión comunista, ambos ocurridos en 1968 han sucedido justamente en la plaza de­ San Wenceslao.

Wenceslao, como duque de Bohemia trabajó por la evangelización de este territorio hasta el punto de dar la vida.

Lucha contra el paganismo desde la cuna

El patrono de los checos nació en el año 907 cerca de Praga. Era hijo del duque Vratislav de Bohemia, hombre profundamente creyente. Su madre en cambio era una pagana militante.

Creció en medio de las discusiones religiosas de sus padres, las cuales tuvo que enfrentar luego en su propia nación.

Fue educado por su abuela paterna, santa Ludmila, asesinada por su fe por orden de su nuera, la madre de Wenceslao.

Muy joven asumió el poder, tras la muerte de su padre. Su madre quiso subir al trono pero dimitió ante las protestas del pueblo por sus políticas anticristianas.

Llamó a misioneros alemanes porque en su línea general de gobierno quería acercar a Bohemia a la Europa Occidental y a su cultura.

En todo el país organizó una política más humanitaria, eliminando torturas y prohibiendo la horca y buscando resolver las controversias entre otros pueblos sin que murieran vidas inocentes.

De allí comenzó una confabulación para matarlo. Sus enemigos, liderados por su hermano menor Boleslao, lo esperaron al salir de la Iglesia, solo como siempre, para rezar la Liturgia de las Horas. A la salida de la Iglesia lo asesinaron

Dice la historia que antes de morir, Wenceslao le pidió a su hermano que soltara la espada y lo perdonó. Este fue su último gesto de grandeza.

Desde el siglo X san Wenceslao fue objeto de culto y en el siglo siguiente se convirtió en símbolo del estado bohemio. La Iglesia lo inscribió en el martirologio romano ya que murió por defender la fe de su pueblo.

Por Carmen Elena Villa

Vídeos de www.H2onews.org preparan el viaje del Papa a la República Checa y presentan el castillo donde se encuentra la tumba de san Wenceslao.

 

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ZENIT Staff

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