Se nos adelantó para celebrar su aniversario en el cielo

Pésame del papa por la muerte del cardenal Luis Aponte

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 16 abril 2012 (ZENIT.org).- El papa Benedicto XVI ha dirigido al arzobispo de San Juan de Puerto Rico un telegrama de pésame por la muerte del cardenal Luis Aponte Martínez. Por su parte, el obispo de Arecibo, Puerto Rico, dijo sobre el cardenal fallecido: “Se nos adelantó para celebrar su aniversario en el cielo”.

Este 10 de abril falleció el cardenal Luis Aponte Martínez, del título de Santa María Madre de la Providencia en Monte Verde, arzobispo emérito de San Juan de Puerto Rico.

Con este motivo, Benedicto XVI dirigió un telegrama de pésame al arzobispo de San Juan de Puerto Rico, monseñor Roberto Octavio González Nieves OFM.

En el telegrama, el papa afirma: “Profundamente entristecido por la muerte del querido cardenal Luis Aponte Martínez, arzobispo emérito de esa archidiócesis, después de una enfermedad vivida con gran serenidad, expreso mi más sentido pésame a usted, a los familiares del difunto y a todo ese querido pueblo puertorriqueño. Me uno a todos para encomendar a la misericordia del Padre Celestial a este celoso pastor que con tanta caridad y sencillez ha servido a su pueblo”.

El papa añade un elogio de la trayectoria vital del difunto cardenal: “Llevó a cabo un generoso e intenso ministerio episcopal en Ponce, y luego como arzobispo de San Juan. Participó en el Concilio Vaticano II implantando en esa Iglesia particular sus disposiciones, testimonió su gran amor a Dios y a la Iglesia, así como su gran dedicación a la causa del Evangelio”.

Y concluye: “En estos momentos de dolor, me es grato impartirles con afecto la confortadora bendición apostólica, como signo de fe y esperanza en el Señor Resucitado”.

Por su parte, el obispo de Arecibo, Puerto Rico, monseñor Daniel Fernández Torres, expresó también sus condolencias por la muerte del cardenal Luis Aponte Martínez.

“Mi primera reacción ha sido la de orar, encomendar su alma a Dios como sabemos hacer los cristianos ante la muerte de una persona, pero no sólo pedir, sino también darle gracias a Dios por la vida de alguien que le ha servido tan bien a Dios y a la Iglesia”, expresó monseñor Fernández Torres.

Para él, el cardenal fue un ser humano sencillo, alegre, pero sobre todo, “un padre”. “Lo conocí siendo yo seminarista y él solía visitar todos los años a los seminaristas que estábamos estudiando en España. Él no sólo acogía a los de la Archidiócesis, sino a todos”, recordó.

El obispo de Arecibo subrayó que “no deja de sorprender” que la fecha de su paso a la Vida Eterna haya sido el día en que cumplía 62 años como sacerdote.

“Precisamente ayer envié un comunicado pidiendo que nos uniéramos en oración ante la celebración de su 62 aniversario sacerdotal hoy. Ayer pedí que rezaran, para que su vida sirviera de inspiración para que surgieran muchas y santas vocaciones sacerdotales. Ahora sabemos que Él se nos adelantó para celebrar su aniversario sacerdotal junto a Jesús, a quien tanto amó y sirvió, mientras nosotros en la tierra celebramos el tiempo de Pascua. Ahora, confiamos que interceda desde el cielo por estas intenciones y por los valores de la familia que él tanto defendió. Que la cruz

que asumió durante sus últimos días en el hospital, nos lleve a todos a comprender el verdadero sentido del dolor, que, unido a la pasión de Cristo, culmina en Resurrección”, agregó Monseñor Fernández Torres.

“Sabemos que su vida marcará la historia de la Iglesia y damos gracias Dios por todo eso”, concluyó.

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ZENIT Staff

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