La doctrina no se opone a la caridad y la misericordia de Dios

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Briefing informativo de la primera jornada del Sí­nodo. El idioma oficial es el italiano. El Sí­nodo no es un debate parlamentario. Es necesario un discernimiento pastoral

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Importancia de la preparación al matrimonio, paso de la fe de una generación a otra, la mirada hacia adelante que el Sínodo debe tener. Son algunos de los temas que ya han sido abordados esta mañana en la primera sesión del Sínodo Extraordinario de los Obispos. Tras unas breves palabras del Santo Padre y las intervenciones del secretario general del sínodo, el cardenal Lorenzo Baldisseri, y del relator general, el cardenal Péter Erdö Relator General, ha habido tiempo para algunas intervenciones libres de los cardenales Maradiaga, Martínez Sistach, Takeo Okada, Napier y Marx.

El padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa del Vaticano, ha explicado en la sesión informativa de esta mañana con los periodistas que estas intervenciones libres han sido una primera reacción a las dos relaciones. No eran intervenciones de contenido preparado ampliamente, pero sí se han hecho observaciones de apreciación.

Por su parte, el cardenal Erdö ha precisado que ha habido algunos cambios respecto al método del Sínodo porque el Papa ha modificado un poco el reglamento. «No se habla más del latín como lengua oficial. Esto ha facilitado un poco el trabajo del relator general. Recordamos en los años pasados, cuando escuchar durante una hora una relación en latín no era fácil para todos. Esta vez, sin embargo, se podía y se debía hablar italiano», ha explicado. Otros cambios han sido sobre el contenido y el método de escribir la relatio ante disceptationem, los padres sinodales han sido invitados a enviar el escrito de sus intervenciones antes de finales de septiembre. Por tanto –ha precisado– muchas intervenciones ya han llegado y naturalmente sobres los textos  ya están trabajando para preparar la relatio disceptationem.

También ha participado en el encuentro con los periodistas monseñor Bruno Forte, secretario especial del Sínodo. Él se ha encargado de recordar la importancia de la sinodalidad y cómo el Papa ha subrayado este aspecto con su invitación a hablar con libertad durante el Sínodo.

El cardenal Vingt-Trois, presidente delegado del Sínodo, ha explicado que esta asamblea no se puede comparar con un debate parlamentario. «No estamos allí para conquistar mayorías sobre posturas presentadas: estamos allí para trabajar con el fin de hacer crecer una voluntad común en la Iglesia. Evidentemente, dado que se trata de que resulte una voluntad común, no de decidir prácticamente qué se hará en cada diócesis del mundo –sería completamente ilusorio– sino que la voluntad común será movilizarse sobre objetivos lo más precisos y los más claros posibles, y que dejen todo el espacio de acción y de puesta en práctica a las iglesias particulares».

Finalmente ha intervenido ante los periodistas monseñor Carlos Aguiar Retes, obispo de Tlalnepantla, presidente del Celam y uno de los padres sinodales. El prelado ha citado las palabras del Santo Padre en Evangelii Gaudium: «La necesidad de un constante discernimiento pastoral». Así, ha indicado que «una comunidad pone sus situaciones a la luz de su fe y desde allí descubre la razón y la conveniencia de sus decisiones». Por eso, ha subrayado que «el discernimiento es fundamental que tenga su pedagogía, que no sea de la noche a la mañana, que recoja realmente las situaciones que vive hoy el mundo, en este caso la familia». Este es el proceso que iniciamos hoy, ha afirmado el obispo, «recogiendo todo el aporte de las Conferencias Episcopales, de los cristianos de hoy, con sus situaciones y ponerlas en común para clarificar esas situaciones a la luz de la fe y poder así orientar hacia las decisiones que se tengan que realizar en este tema tan complejo pero tan importante, que es la familia».

En el tiempo dedicado a las preguntas de los periodistas, el portavoz, padre Federico Lombardi ha indicado que el papa emérito no tomará parte activa del Sínodo, «aunque todos esperamos verle en la beatificación de Pablo VI».

Asimismo, monseñor Bruno Forte, abordando una pregunta relacionada con las cuestiones doctrinales y pastorales que serán afrontadas en el Sínodo ha insistido en que el punto fundamental es que «la doctrina no tiene valor abstracto en sí», «la doctrina es un mensaje de salvación, al centro de la doctrina está la caridad de Dios, y la misericordia». Por eso, ha recordado la importancia de decir la verdad de la Iglesia mirando a las personas concretas, reales, para que no sea sentida como alguien que te juzga, sino con una mirada de amor y de misericordia que te alcanza». Por eso ha interpelado a la ternura como actitud para afrontar este Sínodo.   

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