Simposio contra la trata: Francisco animó a los jóvenes participantes

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El Santo Padre les recordó que todos tienen que colaborar y los cristianos comprometerse

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El Papa visitó la Pontificia Academia de las Ciencias este domingo por la tarde, para saludar a los jóvenes que participaron en el simposio en contra de la prostitución y la trata de personas que se celebró este fin de semana en el Vaticano.

Por su parte, el Pontífice agradeció a los presentes el trabajo que están haciendo.  «Es una lucha que todos estamos llamados a realizar. Una lucha contra ese movimiento que lleva a la humanidad a que piense que una persona es un objeto que se usa y se tira, un objeto de uso», advirtió. Asimismo animó a «rescatar la dignidad de la persona».

El Santo Padre observó que «estamos ciertamente en una época donde la persona humana es usada como objeto y termina siendo material de descarte. A los ojos de Dios no hay material de descarte, hay solo dignidad». Entonces, -aseguró el Papa- el trabajo que ustedes hacen, la inquietud que ustedes llevan es volver a rescatar lo que quiere ser descartado para volver a ungirlo con dignidad.

De este modo, Francisco renovó su agradecimiento: «Gracias por el trabajo -que no es fácil- y gracias por comprometerse. Comprometerse es dar la vida, gastar la vida».

A continuación, habló de un humorista argentino, Landrecina, que «hacía ver la diferencia que hay entre colaborar y comprometerse». Y añadió «todos tienen que colaborar pero los cristianos tenemos que comprometernos». Francisco explicó que Landrecina decía: «la vaca cuando nos da la leche colabora para nuestra alimentación, se da la leche y se hace el queso, entonces hacemos un sándwich, el sándwich de queso es un poco soso, entonces hay que ponerle jamón, entonces vamos a ver al chancho y, el chancho para hacer el jamón, no colabora, se compromete y da la vida y nos da el jamón». De este modo, el Pontífice subrayó que «comprometerse es dar la vida, es jugarse la vida y la vida tiene sentido solamente si uno está dispuesto a jugarla, a hacerla correr para el bien de los demás».

Al finalizar su intervención, Francisco afirmó que le gusta ver a tantos jóvenes que estén con esas ganas de comprometerse. Y así, les invitó a acordarse del sándwich de jamón y queso, «colaborar sí, ¡pero comprometerse!» Y esto ciertamente, -concluyó- esta lucha por recuperar la dignidad de las personas, pide compromiso.

Los días 15 y 16 de noviembre se ha celebrado el «Simposio de jóvenes contra la prostitución y la trata de personas. Máxima violencia contra las mujeres» en la Casina Pío IV de la Ciudad del Vaticano. En él, han participado jóvenes de todo el mundo para  abordarán y discutir la problemática desde su propia realidad, perspectiva y formas de comunicarse. Las jornadas -promovidas por monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontifica de Ciencias Sociales, y Alicia Peresutti, titular de la ONG Vínculos en Red y asesora del Vaticano en temas de trata-, han abordado lo que el papa Francisco denomina la «globalización de la indiferencia».

Los jóvenes escribieron una declaración final  -publicada hoy por Radio Vaticano- sobre las conclusiones del encuentro. De este modo, piden que el Estado implemente programas de capacitación con funcionarios públicos y sensibilizar al personal que trabaja en instituciones de procuración de justicia y las fuerzas de seguridad. Igualmente, piden que el Estado proteja los derechos humanos y brinde la asistencia necesaria a las víctimas de la prostitución y la trata. Resulta fundamental -aseguran- que los Estados asignen de manera concreta y efectiva, recursos económicos y partidas presupuestarias para la prevención y lucha contra la prostitución y la trata de personas. También indican que es necesaria la creación de un observatorio para evidenciar la normalización de la violencia contra las mujeres a partir de la sobre-erotización y la feminización de la violencia en los medios de comunicación.

Asimismo, consideran fundamental la creación de campañas de formación de profesores para que tengan herramientas para brindar conocimientos adecuados a los jóvenes sobre sexualidad. A través de la educación, un objetivo fundamental es lograr que los varones no compren sexo, «ya que los mismos se vuelven parte de la cosificación de los seres humanos y de la mercantilización de los cuerpos», aseguran.

Además, consideran de vital importancia que la sociedad conozca el fenómeno de la explotación sexual, buscar estrategias para sensibilizar y lograr que la ciudadanía se comprometa. Del mismo modo, es elemental  la creación de espacios de seguridad para las mujeres que se encuentran en situación de riesgo y espacios de acompañamiento adecuados.

En la declaración, también se considera indispensable la penalización del cliente de prostitución y de trata de personas. Finalmente, instan a los Estados, instituciones, sociedad civil y ciudadanía a comprometerse a continuar el trabajo de investigación y lucha contra la trata de personas.

«Los jóvenes mantenemos la premisa, que todos los hombres y mujeres del mundo somos personas iguales y libres, y que debemos aunar esfuerzos para rescatar, empoderar y restituir los derechos fundamentales de las personas que han sido víctima de la trata de personas y cualquier otro tipo de esclavitud», concluye el comunicado.  

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ZENIT Staff

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