Descubrir tu rostro – Fiesta de Cristo Rey

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Ezequiel 34, 11-12. 15-17: “Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos”.
Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me faltará”.
I Corintios 15, 20-26. 28: “Cristo le entregará el Reino a su Padre para que Dios sea todo en todas las cosas”.
San Mateo 25, 31-46: “Se sentará en su trono de gloria y apartará a los unos de los otros”.

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“En la lucha por el poder no hay tregua: o friegas o te friegan”. Con rasgos de niño pero el rostro endurecido por una larga trayectoria de cuatro años metido en “la organización”, así se expresa el joven, con palabras agresivas e insultantes, como si quisiera ocultar sus miedos y frustraciones. “Empecé desde abajo y desde el inicio me dijeron que aquí no hay lugar ni para los débiles ni para los rajones. Y ya les he demostrado que tengo los tamaños para llegar hasta mero arriba”. Crímenes, drogas, estafas, secuestros, presiones, todo es pequeño para sentirse el “rey del mundo”. “Con dinero, poder y buenas armas, nadie me detiene y hago lo que quiero…” Son los sueños y ambiciones de un joven que apenas rebasa los 20 años pero se siente dueño del universo y no se detiene en los medios para lograr sus objetivos. ¿Será feliz?

¿Qué es lo más importante en la vida? ¿El poder, el dinero, la fuerza, la fama? Cristo nos conduce por otros caminos. Fuerte y cuestionador el Evangelio que este día parece ponernos en estado de alerta sobre nuestro objetivo final. Es el último domingo del año litúrgico, por tanto se le ha querido dar el sentido de plenitud, coronarlo con lo más importante y central de toda la enseñanza de Jesús, como si quisiera lanzarnos a una meta bien clara. La fiesta de Cristo Rey precisa y destaca qué es lo más importante del Evangelio y de la vida. Varias veces se le preguntó a Jesús cuál era el más importante de los mandamientos y ahora, en una descripción de juicio final, viene a señalar que todos los demás mandamientos no tienen ningún fundamento si no se descubre el amor a los más pequeños e insignificantes. Tan grandes e importantes son, que Jesús no duda en identificarse y señalar que el amor o el desprecio que se ha tenido con ellos, con Él mismo se ha tenido. La extrañeza y desconcierto de quienes han sido juzgados favorablemente o de quienes han sido condenados, puede darnos una idea de lo difícil que puede llegar a ser cumplir este mandamiento en aquel tiempo pero sobre todo en nuestro mundo actual.

¿Jesús asume la posición de juez y rey que condena? Curioso que en la visión final que nos presenta el mismo Jesús, la imagen de Juez se confunde continuamente con la de Pastor. Imponente la figura del Hijo del Hombre que separa y coloca en distintos sitios a las ovejas de los cabritos. Lo primero que nos enseña es que es un juez y un rey muy diferente a todos los reyes, jefes, actuales y pasados. Nos trae a la memoria las graves acusaciones que hacía Ezequiel en contra de los malos pastores que trasquilaban las ovejas, que las tragaban y maltrataban cuando estaban puestos para cuidarlas. Acusación grave y actual, donde se asume el poder para el propio beneficio y, amparado en las estructuras económicas, se olvida del bienestar de las mayorías. Por eso en la primera lectura, contrapone Ezequiel a esos malos pastores, el amor inconmensurable de un pastor que entrega su vida y sus cuidados a la oveja herida y débil. Pero también es muy claro su papel de acusación porque “yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos”.

Al final no importa el poder sino el servicio y el amor que se convierten en la clave decisiva para saber si somos fieles al Evangelio de Jesús. Son muy claros los parámetros sobre los cuales se nos juzgará. Si hemos contemplado y escuchado a Cristo, tenemos que saberlo descubrir sobre todo en el rostro de aquellos con los que Él mismo ha querido identificarse. La página de este día no es una simple invitación a la caridad, ni siquiera un reconocimiento de las obras de misericordia; es el elemento fundamental con el cual comprueba la Iglesia su fidelidad como Esposa de Cristo. Si nos atenemos a las indiscutibles palabras del Evangelio, en la persona de los pobres hay una presencia especial de Jesús, que impone a la Iglesia una opción preferencial por ellos. ¿Cómo la estamos cumpliendo?

A veces nos hacemos ilusiones que con una misa o un rezo estaremos cumpliendo fielmente el Evangelio, pero es que la Eucaristía es señal del Banquete Celestial y si no se tiene el compromiso con los hermanos quedará hueca y vana, no hará hermandad, no tendrá su sentido pleno. El Papa Francisco constantemente nos sacude con expresiones que exigen una coherencia entre nuestra fe y nuestro compromiso cristiano: De nuestra fe en Cristo hecho pobre, y siempre cercano a los pobres y excluidos, brota la preocupación por el desarrollo integral de los más abandonados de la sociedad…El corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que hasta Él mismo «se hizo pobre» . Todo el camino de nuestra redención está signado por los pobres…Sin la opción preferencial por los más pobres, el anuncio del Evangelio, aun siendo la primera caridad, corre el riesgo de ser incomprendido o de ahogarse en el mar de palabras”.

Concluye el año litúrgico. Miremos hacia atrás y reconozcamos si hemos descubierto el rostro de Jesús en los necesitados. Sus palabras también nos hablan del momento final: urge revisar muy bien nuestras vidas y examinar si tienen el sentido que Jesús nos pide para ser verdaderamente sus discípulos. ¿Hemos reconocido a Jesús? ¿Miramos su rostro en el rostro cansado y sin ilusión de los pobres? ¿Lo atendemos en las interminables filas de menesterosos que se mueven a nuestro lado? ¿Somos capaces de reconocer el rostro de Jesús en los más pequeños? Si no, estaremos errando nuestro discipulado y seguimiento de Jesús. No basta gritar ¡Viva, Cristo Rey! Tenemos que reconocerlo en donde Él nos dice que está más presente: en el pobre.

Señor Jesús que te has hecho herida, pobreza y necesidad en cada uno de los pequeños, ayúdanos a descubrir tu rostro, a amarlo y a cuidarlo. Amén

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Enrique Díaz Díaz

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