En Irak urge una intervención para detener la catástrofe humanitaria

El patriarca caldeo Louis Raphael I Sako expresa su «profunda preocupación» por los civiles inocentes en las zonas afectadas por el conflicto

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Las fuerzas peshmerga kurdas, respaldadas por los ataques aéreos de Estados Unidos, han lanzado una nueva ofensiva contra la milicia del autodenominado Estado Islámico en Kirkuk, una ciudad del norte de Irak, rica en petróleo y de importancia estratégica. “Los peshmerga están avanzando desde el sur-oeste hacia el centro, para aplastar a las milicias yihadistas que, en las últimas semanas, habían llevado a cabo numerosos ataques en la zona y en toda la provincia” asegura hoy la agencia AsiaNews.

Asimismo señalan que “los islamistas también han enviado nuevos combatientes a la ciudad de Tikrit, en un intento de detener el avance del ejército y las milicias chiíes iraquíes, desde hace días dedicados a la ofensiva para la reconquista de la ciudad natal del ex dictador Saddam Hussein. Por esto varios yihadistas han dejado Mosul, la fortaleza del Estado Islámico, en dirección a Tikrit”.

En una situación de continua violencia y terror, “empeoran las condiciones de la población civil iraquí, rehén de un conflicto sangriento y de resultado cada vez más incierto”. Por eso, el llamamiento del patriarca caldeo al gobierno iraquí y la comunidad internacional denuncia una «catástrofe humanitaria» que «no puede permanecer en silencio». Sako pide “una reunión urgente del Gobierno y el Parlamento, para discutir la situación actual e implementar las acciones necesarias para hacer frente a una realidad que es probable que vaya de mal en peor».

De este modo, el patriarcado caldeo ha enviado a AsiaNews un comunicado en el que expresa su más profunda preocupación por la situación de la población y de los civiles inocentes, que se encuentran dentro de las diferentes áreas del conflicto en la región. El llamado ‘cuerpo del Estado Islámico’ está a punto de prender fuego a todo: los seres humanos, las piedras y la civilización, denuncia el patriarca.

Por otro lado, prosigue el comunicado, “el ejército iraquí ha movilizado a las masas a través de la creación de una fuerza armada de forma voluntaria (Alhashed Alsha’bi) y está a punto de liberar las zonas ocupadas. Todo esto implica, como consecuencia, el desarraigo de miles de familias y su migración hacia lo desconocido, hacia un futuro incierto, sin haberse establecido un plan claro para traerles alivio”.

Por ello, lanzan “un fuerte llamado al gobierno central del país y la comunidad internacional a tomar medidas tan pronto como sea posible con el fin de proteger a los civiles inocentes y ofrecerles la ayuda necesaria en términos de alojamiento, alimentos, agua y medicina; al mismo tiempo que se necesita cuidar de los miles de estudiantes de universidades y escuelas”.

Como cristianos, “nosotros mismos hemos experimentado esta tragedia durante la deportación de nuestro pueblo desde Mosul y las ciudades de la llanura de Nínive; el nuestro es un sufrimiento que sigue, porque hoy estamos lejos de nuestros hogares y de nuestra tierra”, añade el comunicado.

Una catástrofe humanitaria que ciertamente no puede ser silenciada. “Esta situación, continuando perdurando en el tiempo, cada vez será más difícil de manejar y tendrá un impacto negativo y consecuencias trágicas y desastrosas en el largo plazo”.

Finalmente explican que lanzan este llamamiento al Consejo de Ministros y a la Cámara de Representantes “para que consideren seriamente la posibilidad de una reunión especial para discutir en profundidad la situación que es probable que vaya de mal en peor”.

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ZENIT Staff

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