Mons. Aguer: oración, ayuno y misericordia, las claves de la cuaresma

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El arzobispo de La Plata invita a realizar pequeños sacrificios, y otros más profundos como el rechazo del consumismo

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 Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en el programa “Claves para un Mundo Mejor” realizó su reflexión televisiva refiriéndose a las “claves para una buena Cuaresma” señalando que son “la oración, el ayuno y la misericordia”.

Lo indicó el conductor del programa transmitido en Canal 9, Tito Garabal, en un comunicado enviado a ZENIT, en el cual precisa que el arzobispo indicó que tenía “la impresión” que “en los últimos años la Cuaresma nos pasa por encima y no le llevamos el apunte. La Cuaresma pasa sobre nosotros, pero nosotros no pasamos por ella” explicando que “si uno quierede veras celebrar la Pascua, renovar las promesas del Bautismo en la Noche Pascual, es necesario prepararse y la preparación es la Cuaresma”.

Y recordó que, a principios del Siglo V, San León Magno, decía “que en la Cuaresma lo que hacemos habitualmente como cristianos, eso mismo lo tenemos que hacer con mayor insistencia, con mayor profundidad”.

Sobre la oración, el prelado platense, valoró que “la oración es una conversación persona lcon Jesús y es abrir el corazón para que el Espíritu Santo nos ayude a rezar bien el Padrenuestro”. De inmediato indicó que ahora “la Iglesia nos pide ayunar sólo dos días en el año nada más” y que San León Magno decía que ‘más vale privarse de los vicios que privarse de los alimentos’. Es decir ayunemos, pero privándonos de ciertos ‘gustitos’ que nos damos a cada rato y de un ‘gustazo’ que es el de consumir; el consumismo”.

Mons. Héctor Aguer luego se refirió a la tercera clave que es la misericordia, destacando que significa “ser abierto y tener un corazón grande para los que más necesitan… El Papa Francisco, en su Mensaje de Cuaresma para este año nos dice que la misericordia es estar atento a lo que necesita el otro que tenemos a nuestro lado”. 

“¡Qué distinto –añadió– andaría el mundo si hubiera misericordia! Para que la haya tiene que haber ayuno en el sentido que les he explicado, tiene que haber oración, acordarnos de Dios y que Dios tenga mucho que ver en nuestra vida, que aparezca en nuestra vida”.

“Pues bien, todo esto es la Cuaresma que tenemos que aprovechar aunque ya haya pasado más de la mitad, porque si no lo hacemos ¿cómo vamos a prepararnos para la Pascua?. Les dejo esta exigencia del Evangelio, de la Iglesia, de hacer seriamente la Cuaresma para que podamos pasar felizmente la próxima Pascua. Hasta la semana que viene”, concluyó.

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ZENIT Staff

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