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VIERNES 30 DE OCTUBRE – 

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El Papa en Sta. Marta: el buen sacerdote se implica en la vida de la gente

En la homilía de este viernes, el Santo Padre recuerda que tener compasión ‘es ponerse en el problema, en la situación del otro, con el corazón de Padre’

El santo padre Francisco ha asegurado esta mañana en la homilía de Santa Marta que un buen sacerdote sabe “conmoverse” e “implicarse en la vida de la gente”. Y es que Dios “nos perdona como padre, no con un empleado de un tribunal”.

De este modo ha recordado que “Dios tiene compasión para cada uno de nosotros, tiene compasión de la humanidad y mandó a su Hijo para sanarla, para regenerarla”, para “renovarla”.

Además, ha indicado que “es interesante que en la parábola que todos conocemos del hijo pródigo, se dice que cuando el padre –que es una figura de Dios que perdona– ve llegar a su hijo tuvo compasión. La compasión de Dios no es tener piedad: no tiene nada que ver una cosa con la otra”.

El Pontífice ha explicado que uno puede “tener piedad de un perro que se está muriendo”, pero la compasión es otra cosa”. Es, ha indicado, “ponerse en el problema, ponerse en la situación del otro, con el corazón de Padre”. Y por eso “ha mandado a su Hijo”.

Por otro lado, el Santo Padre ha explicado que Jesús curaba a la gente pero no era un curandero. “Curaba a la gente como signo, como signo de la compasión de Dios, para salvarla para poner en su sitio del recinto a la oveja perdida, el dinero perdido de esa señora en la cartera”, ha añadido. Y así, Francisco ha observado que cuando Dios perdona, perdona como Padre y no como un empleado del tribunal, que lee una sentencia y dice ‘absuelto por insuficiencia de pruebas’. “Nos perdona desde dentro. Perdona porque se ha puesto en el corazón de esta persona”, ha afirmado.

Tal y como ha explicado en su homilía, Jesús fue enviado para “llevar la buena noticia, para liberar a quien se siente oprimido”. Jesús “fue enviado por el Padre para meterse en cada uno de nosotros, liberándonos de nuestros pecados, de nuestros males y para llevarlos”.

El Papa ha asegurado que ésto es lo que hace un sacerdote: “conmoverse, comprometerse en la vida de la gente, porque un cura es un sacerdote, como Jesús es sacerdote”. A propósito ha advertido cuántas veces “criticamos a esos sacerdotes, a los que no les interesa lo que sucede en su congregación, que no se preocupan. No, ¡no es un buen sacerdote! Un buen sacerdote es el que se implica”. Un buen sacerdote, ha añadido, es el que se implica en “todos los problemas humanos”.

Finalmente, ha dedicado unas palabras por el servicio ofrecido a la Iglesia por el cardenal Javier Lozano Barragán, presente en la misa, con ocasión de la celebración de sus 60 años de sacerdocio. El papa Francisco ha recordado con gratitud su compromiso en el dicasterio de los Trabajadores Sanitarios, “en el servicio de la Iglesia que presta a los enfermos”. Y así, ha invitado a los presentes a dar gracias a Dios «por estos 60 años de sacerdocio”. 

(Traducido y adaptado por ZENIT)

 

 

‘Combatir la trata es curar una llaga de la humanidad, que es también llaga de Cristo’

El Santo Padre escribe a los participantes de la Conferencia contra la trata de seres humanos promovida y organizada por el Grupo Santa Marta que se inaugura hoy en Madrid

El santo padre Francisco ha enviado un mensaje a los participantes de la Conferencia sobre la trata de seres humanos promovida y organizada por el Grupo Santa Marta, en Madrid los días 30 y 31 de octubre. En el mensaje, el Papa reconoce que en el poco tiempo de existencia de este grupo “ha sabido realizar mucho y está llamado a una tarea decisiva para la erradicación de las nuevas esclavitudes”.

La colaboración –observa el Pontífice– entre los obispos y las autoridades civiles, cada uno según su propia misión y naturaleza con el fin de ir descubriendo las mejores prácticas para la realización de esta delicada tarea, es un paso decisivo para asegurarse que la voluntad de los gobiernos llegue a las víctimas de un modo directo e inmediato, constante, eficaz y concreto.

El Grupo Santa Marta  fue constituido por el Santo Padre para combatir el tráfico de seres humanos y tiene su origen en la conferencia celebrada en Roma en abril de 2014 que reunió a 120 participantes y 20 jefes de cuerpos de seguridad. 

A los destinatarios del mensaje les recuerda que están llamados “a estar cerca de las víctimas y a acompañarlas en su camino de dignidad y libertad”. Y así “lo deben sentir los muchos hermanos y hermanas que sufren de la trata humana”.

Haciendo memoria de los eventos organizados al respecto en el transcurso del corriente año, el Papa afirma que han surgido algunas novedades institucionales significativas, “que sin duda pueden apoyar la actividad de ustedes y colaborar con la benéfica acción del grupo Santa Marta”.

En concreto señala el encuentro de los alcaldes en la Ciudad del Vaticano el 21 de julio, donde tuvo ocasión de participar. Asimismo, indica que allí los participantes firmaron una declaración por la que “se comprometen ellos mismos a erradicar las nuevas esclavitudes que condenan como un crimen contra la humanidad.”

También menciona la reciente aprobación de la Agenda 2030, con los nuevos objetivos del desarrollo sostenible de la Organización de las Naciones Unidas. El Papa cita el objetivo 8.7: «Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas modernas de esclavitud y la trata de seres humanos y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados, y, a más tardar en 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas».

Al respecto, Francisco recuerda sus palabras en su discurso a la Organización de las Naciones Unidas en New York el 25 de septiembre pasado: “El mundo reclama de todos los gobernantes una voluntad efectiva, práctica, constante, de pasos concretos y medidas inmediatas, para preservar y mejorar el ambiente natural y vencer cuanto antes el fenómeno de la exclusión social y económica, con sus tristes consecuencias de trata de seres humanos, comercio de órganos y tejidos humanos, explotación sexual de niños y niñas, trabajo esclavo, incluyendo la prostitución, tráfico de drogas y de armas, terrorismo y crimen internacional organizado. Es tal la magnitud de estas situaciones y el grado de vidas inocentes que va cobrando, que hemos de evitar toda tentación de caer en un nominalismo declaracionista con efecto tranquilizador en las conciencias. Debemos cuidar que nuestras instituciones sean realmente efectivas en la lucha contra todos estos flagelos”.

Asimismo, el Pontífice asegura que hoy los 193 estados que adhieren a la ONU tienen un nuevo imperativo moral para combatir la trata de personas, “verdadero crimen contra la humanidad”.

Finalmente, el Santo Padre pide a Dios “que les dé la gracia de llevar adelante esta misión, tan delicada, tan humanitaria y tan cristiana, de curar las llagas abiertas y dolientes de la humanidad, que son también las llagas de Cristo”. Al mismo tiempo les aseguro todo su apoyo y su oración, y el apoyo y las oraciones de los fieles de la Iglesia Católica. Concluye asegurando que “con la ayuda de Dios y la colaboraci
ón de ustedes este indispensable servicio del grupo de Santa Marta podrá liberar las víctimas de las nuevas esclavitudes, rehabilitar las y los cautivos y excluidos, desenmascarar a los traficantes y a los creadores del mercado, y rendir una asistencia eficaz a las ciudades y naciones; un servicio para el bien común y la promoción de la dignidad humana, que sepa actuar lo mejor de cada persona y de cada ciudadano”.

 

El Papa pide al CELAM ser partícipe, sostén e ímpetu irradiante del movimiento evangelizador

Con ocasión del 60º aniversario de la institución del Consejo Episcopal Latinoamericano, el Santo Padre ha enviado una carta a su presidente, el cardenal Salazar.

El santo padre Francisco ha enviado una carta al presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano, el cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, con ocasión del 60º aniversario de la institución del CELAM. El Papa se une en oración de acción de gracias “por todo el bien que el Señor ha ido sembrando y dando fruto por medio de su servicio a la Iglesia de Dios en América Latina”.

En la misiva, el Pontífice manifiesta su deseo de que el CELAM, teniendo como prioridad la conversión pastoral y misionera, “sea cada vez más partícipe, sostén e ímpetu irradiante de ese movimiento evangelizador hacia todos los ambientes y confines”. El Santo Padre asegura que es importante que “nuestras comunidades sean ‘casa y escuela de comunión’, que atraigan por una sorprendente fraternidad fundada en el reconocimiento del Padre común, y ayuden a mantener siempre viva en la Iglesia en América Latina la pasión por nuestros pueblos, la asunción de sus sufrimientos y la capacidad de discernimiento cristiano de las vicisitudes de su historia presente, para abrir caminos de mayor equidad, paz y justicia”.

Por otro lado, asegura que la próxima apertura del Jubileo extraordinario de la Misericordia será “un acontecimiento de gracia en el que el CELAM ha de prestar un servicio fundamental de animación, intercambio y celebración”.

Finalmente, Francisco imparte su Bendición Apostólica a todos los miembros y colaboradores del CELAM y a todo el episcopado latinoamericano y del Caribe. Y pone “en la tilma de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América, todos estos propósitos para que, por su intercesión, Nuestro Señor Jesucristo suscite siempre nuevos y más santos discípulos misioneros en nuestras iglesias, y más valientes constructores de paz y justicia en nuestras naciones”.

 

 

Francisco: el beato Romero fue ‘lapidado’ también tras su muerte

El Santo Padre ha recibido a una delegación de El Salvador y les ha asegurado que monseñor Romero fue mártir antes y después de su asesinato, con calumnias y difamaciones, incluso por hermanos suyos en el sacerdocio y el episcopado

El martirio del beato monseñor Óscar Arnulfo Romero no fue algo puntual en el momento de su muerte. También hubo sufrimiento y persecución anterior y posterior. Así lo ha asegurado el papa Francisco durante la audiencia que esta mañana ha tenido con los participantes de la peregrinación de El Salvador, que han viajado a Roma para dar las gracias por la beatificación.

De este modo, el Santo Padre ha asegurado que monseñor Romero “una vez muerto –yo era sacerdote joven y fui testigo de eso– fue difamado, calumniado, ensuciado. Su martirio se continuó. Incluso por hermanos suyos, en el sacerdocio y en el episcopado. No hablo de oídas, he escuchado esas cosas”.

Además, ha observado que el beato Romero fue un hombre que sigue siendo mártir, que aunque ahora ya casi ninguno se atreve a dudar, “después de haber dado su vida siguió dándola dejándose azotar por todas esas incomprensiones y calumnias”. Y ha añadido que “solo Dios sabe, solo Dios sabe las historias de las personas y cuántas veces las personas que ya han dado su vida, o que han muerto, se las sigue lapidando con la piedra más dura que existen en el mundo: la lengua”.

Durante su discurso, también ha definido a monseñor Romero como pastor bueno, lleno de amor de Dios y cercano a sus hermanos y que “viviendo el dinamismo de las bienaventuranzas, llegó hasta la entrega de su vida de manera violenta, mientras celebraba la Eucaristía, Sacrificio del amor supremo, sellando con su propia sangre el Evangelio que anunciaba”.

Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue beatificado en San Salvador el pasado 23 de mayo, ciudad de la que fue arzobispo. Fue asesinado mientras celebraba misa en 1980. Fue muy conocido por su predicación en defensa de los derechos humanos.

A propósito del martirio, el Pontífice ha recordado que desde los inicios de la vida de la Iglesia, los cristianos “hemos tenido siempre la convicción de que la sangre de los mártires es semilla de cristianos”. Sangre –ha añadido– de un gran número de cristianos mártires que también hoy, de manera dramática, sigue siendo derramada en el campo del mundo, con la esperanza cierta que fructificara en una cosecha abundante de santidad, de justicia, reconciliación y amor de Dios. El martirio “es una gracia que el Señor concede, y que concierne en cierto modo a todos los bautizados”, ha precisado.  

Asimismo, Francisco ha querido recordar que el mártir es un hermano, una hermana, que continúa acompañándonos en el misterio de la comunión de los santos, y que, “unido a Cristo, no se desentiende de nuestro peregrinar terreno, de nuestros sufrimientos, de nuestras angustias”.

Por otro lado, ha señalado que en la historia de El Salvador, al testimonio de monseñor Romero, se ha sumado el de otros hermanos y hermanas, como el padre Rutilio Grande. Todos estos hermanos –ha afirmado el Papa– son un tesoro y una fundada esperanza para la Iglesia y para la sociedad salvadoreña.

El Pontífice ha indicado a los presentes que “a pocas semanas del inicio el Jubileo extraordinario de la Misericordia, el ejemplo de Mons. Romero constituye para su querida nación un estímulo para una renovada proclamación del Evangelio de Jesucristo, anunciándolo de modo que lo conozcan todas las personas, para que el amor misericordioso del Divino Salvador invada el corazón y la historia de su buena gente”. Igualmente, ha advertido que “el santo pueblo de Dios que peregrina en el Salvador tiene aún por delante una serie de difíciles tareas, sigue necesitando, como el resto del mundo, del anuncio evangelizador que le permita testimoniar, en la comunión de la única Iglesia de Cristo, la auténtica vida cristiana, que le ayude a favorecer la promoción y el desarrollo de una nación en busca de la verdadera justicia, la auténtica paz y la reconciliación de los corazones”.

Finalmente, el Papa ha aprovechado esta ocasión para hacer suyos los sentimientos del beato monseñor Romero “que con fundada esperanza ansiaba ver la llegada del feliz momento en el que desapareciera de El Salvador la terrible tragedia del sufrimiento de tantos de nuestros hermanos a causa del odio, la violencia y la injusticia”.

 

Holyween versus Halloween, en la ví­spera del Dí­a de Todos los Santos

Cada vez más parroquias proponen celebrar vigilias de oración y evangelización la noche del 31 de octubre, para recuperar el original sentido religioso de esta fiesta

En España y en tantos países de América Latina, la noche de Halloween se ha convertido en una fiesta irrenunciable para muchos, pero pocos conocen su origen. Halloween significa “All hallow’s eve”, palabra que proviene del inglés antiguo, y que significa “víspera de todos los santos”. La festividad tenía su origen en la tradición celta, y con el paso de los siglos y la expansión del cristianismo en Europa, la vigilia del 1 de
noviembre adquirió un sentido religioso.

Entre los celtas, antiguos pobladores de Europa Oriental, Occidental y parte de Asia Menor, habitaban los druidas, sacerdotes paganos adoradores de los árboles, especialmente del roble. Ellos creían en la inmortalidad del alma, la cual decían se introducía en otro individuo al abandonar el cuerpo; pero el 31 de octubre volvía a su antiguo hogar a pedir comida a sus moradores, quienes estaban obligados a hacer provisión para ella.

El año céltico concluía en esta fecha que coincide con el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin de la muerte o el comienzo de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años junto con la adoración a su dios, el “señor de la muerte” o “Samagin”, a quien en este mismo día invocaban para consultarle sobre el futuro, la salud, la prosperidad, la muerte, etc.

Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos, al día siguiente, hizo que se mezclaran las celebraciones. En lugar de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, estos días se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos.

Algunos inmigrantes irlandeses introdujeron la fiesta de Halloween en los Estados Unidos, donde forma parte destacada del folclore popular. En este país se le añadieron diversos elementos paganos, tomados de los diferentes grupos étnicos, hasta llegar a incluir a las brujas, fantasmas, duendes, vampiros, calabazas y monstruos de toda especie.

Hoy, el trasfondo espiritual se ha perdido por completo y la fiesta se ha secularizando. Apoyándose en la magia del dinero y la necesidad de vender, Halloween se ha transformando en una noche de fiesta pagana, en la que imperan los sustos, el terror y los disfraces y adornos por encima del sentido primigenio de la festividad. Desde el Nuevo Continente, esta celebración mundana se ha propagado por todo el mundo, transformando la alegría cristiana en miedo a la muerte.

Así pues, un año más, en la víspera del Día de Todos los Santos, en muchos pueblos y ciudades del mundo la noche se poblará de monstruos, momias y fantasmas, de inquietantes espectros «con ganas de juerga hasta que el esqueleto aguante».

También de pandillas de chicos, que al amparo de la oscuridad y de un disfraz más o menos original, aporrearán las puertas de sus vecinos para llenar sus bolsillos de golosinas y de alguna que otra moneda.

Pero quien es cristiano, no debe olvidar lo que realmente se conmemora en la solemnidad de Todos los Santos y, al día siguiente, en la celebración de los Fieles Difuntos. Por ello, la Iglesia invita a visitar los cementerios, arreglar las tumbas con flores, recordar a los familiares difuntos y rezar por ellos. Y en los hogares es una oportunidad para hablar del don de la vida y del verdadero sentido de la muerte. Cada vez en más lugares, las parroquias organizan diversas actividades para celebrar Holyween (Noche de los Santos) el 31 de octubre. Este día, se multiplican las vigilias de oración y evangelización hasta altas horas de la noche.

 

La nueva presidencia del CELAM está visitando los dicasterios del Vaticano

La Conferencia Episcopal Latinoamericana renueva su presidencia cada cuatro años

La nueva Presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano-CELAM inició el miércoles 28 de octubre, las visitas a los dicasterios de la Santa Sede con el fin de presentar el Plan Global 2015-2019.

El CELAM fue creado en 1955, yes un organismo de comunión, reflexión, colaboración y servicio como signo e instrumento del afecto colegial en perfecta comunión con la Iglesia universal y con su cabeza visible, el Romano Pontífice. La nueva presidencia fue elegida este año y permanecerá hasta el 2019.

Lo informó el mismo CELAM en su página web, precisando que los miembros de la presidencia del organismo que se encuentran en Roma son el cardenal Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, presidente de este organismo; monseñor Carlos Collazzi, obispo de Mercedes, Uruguay; el cardenal José Luis Lacunza Maestrojuan, obispo de David, Panamá y presidente del Consejo de Asuntos Económicos; monseñor Juan Espinoza Jiménez, obispo auxiliar de Morelia, México, y secretario general; y el padre Leonidas Ortiz, de la diócesis de Garzón, Colombia, secretario adjunto.

Se visitaron los primeros cuatro Dicasterios. En la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica fueron recibidos por el secretario general, el azobispo José Rodríguez Carballo, OFM, quien participó en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Aparecida, Brasil, en 2007. Además de la presentación del Plan Global del CELAM, se trataron temas relacionados con la formación de los discípulos misioneros, la perseverancia vocacional y la responsabilidad de los obispos en la selección, formación y acompañamiento de los miembros de las comunidades religiosas.

En el Pontificio Consejo para la Cultura se mantuvo un interesante diálogo con el cardenal Gianfranco Ravassi, residente; Mons. Carlos Moreira Azevedo (Portugal), delegado; Monseñor Barthelemy Adoukonou (Benin), secretario; Monseñor Melchor Sánchez, (España), sub-secretario y el padre Carlos Javier Díaz Vega (México), director del Departamento para América Latina. Se trataron entre otros temas los siguientes: el diálogo que se está manteniendo con creyentes y no creyentes en Uruguay, en México, Argentina y Brasil, dentro del programa del “Patio de los Gentiles”; la relación con el mundo del deporte, destacando el surgimiento de valores, a fin de luchar contra el racismo, la violencia, el dopaje y la corrupción.
También sobre las culturas urbanas de las metrópolis, influenciadas por el secularismo, teniendo en cuenta que cuando la persona entra en la ciudad corre el riesgo de perder su identidad profunda; la preservación de los Bienes Culturales; la elaboración de un “Diccionario sobre la Cultura en América Latina”, que ya está en marcha; y la incorporación de la música como un patrimonio artístico en la liturgia y en la evangelización en general, a fin de que no se reduzca a una música banal.

En la Congregación para la Educación Católica, su prefecto el pardenal Giuseppe Versaldi y su secretario, el arzobispo Angelo Vincenzo Zani, hicieron énfasis en rescatar la identidad y la misión de las instituciones educativas católicas, a fin de formar verdaderos discípulos misioneros de Jesucristo. Ante el proceso de secularismo que se está viviendo en los países y el avance de sectas de distinto signo, es importante destacar el testimonio cristiano de directivos y profesores, lo mismo que de los alumnos y exalumnos de los centros educativos católicos.
ongregación sugiere a la Presidencia del CELAM que ofrezca un espacio de encuentro de las Facultades de Teología de las Universidades católicas y de inspiración cristiana, a fin de fortalecer el estudio, las líneas de investigación, el intercambio de profesores y el avance en la calidad de los programas que se ofrezcan desde cada centro de formación.

En el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, creado por el papa Benedicto XVI en el año 2010, su presidente Mons. Rino Fisichella, arzobispo titular de Voghenza; el secretario, Mons. Octavio Ruiz Arenas, arzobispo emérito de Villavicencio, Colombia; y el oficial para América Latina, el padre Alejandro Díaz.
Ellos presentaron un informe sobre los encuentros con obispos presidentes de las Comisiones de Evangelización y Catequesis de las Conferencias Episcopales y con los directores de los departamentos de Cateques
is de los Delegados de la Zona Andina y el Cono Sur entre los días 7 y 10 de Septiembre en Lima, Perú, con el fin de conocer el estado actual de la catequesis, sus logros y dificultades, dialogar sobre algunos aspectos más significativos en este ámbito y trazar algunas líneas de acción pastoral de renovación de la catequesis en la región.
Ya este encuentro se había realizado en diciembre de 2014 en Puebla, México, con las Conferencias Episcopales de Centroamérica, México y Caribe. De igual manera, se profundizó en el tema de la institución del “Ministerio del Catequista”, para lo cual se está haciendo un estudio en una comisión compuesta por biblistas y teólogos reconocidos.

 

 

Viena: las grandes potencias negocian una salida política a la guerra siria

Irán participa por vez primera en las conversaciones. No se espera un resultado inmediato, sino que se definan algunos puntos sobre los que se seguirá negociando

Tras más de cuatro años de guerra y unas 250 mil personas muertas, los responsables de Exteriores de 17 países –incluidos Rusia, Estados Unidos, Arabia Saudí, Irán y Turquía– y los enviados de la UE y de la ONU están buscando desde esta mañana un acuerdo de paz y un plan común para el futuro de Siria.

A pesar de que todos los actores externos relevantes hayan accedido a reunirse en torno a una mesa en un céntrico hotel de Viena –a la que representantes de Teherán se sientan por primera vez–, no se espera que este viernes vaya a haber un avance definitivo. Como mucho, señalan los analistas consultados por ZENIT, se definirán unos puntos básicos de acuerdo sobre los que se pueda seguir trabajando.

Uno de los factores que puede motivar un acercamiento de posturas es que ahora el llamado “problema sirio” está en el foco de atención mundial desde diferentes perspectivas: Europa está preocupada por la crisis de refugiados, Rusia ha iniciado una campaña militar en Siria que no puede durar eternamente y el acuerdo nuclear con los iraníes ha despejado algunos nubarrones en esa región del planeta.

Entre los principales puntos de debate se encuentra la salida del poder del presidente sirio, Bashar al-Asad, o su participación en el proceso de paz y transición. Los rusos y los iraníes son sus más férreos defensores; mientras que los saudíes, los estadounidenses y los turcos tratan de borrarlo del mapa político del castigado país árabe.

Durante la reunión, también se debe abordar cómo frenar al autodenominado Estado Islámico (Daesh, por su acrónimo en árabe), quién es el representante real de la oposición siria o la duración que tendrá este diálogo.

Ciertamente, el futuro de Al Asad amenaza con eclipsar la necesidad de crear un frente común contra los yihadistas. Aun así, la negociación de Viena se presenta como el primer paso serio de la comunidad internacional para frenar el baño de sangre en Siria.  

 

China abandona la férrea política del hijo único

El gobernante Partido Comunista quiere evitar el fuerte envejecimiento de la población y el desequilibrio entre el número de hombres y mujeres

El Partido Comunista de China después de 36 años de obligar a la población con un férreo control a la política del hijo único, ha decidido que las parejas puedan tener dos hijos. La información la dio este jueves la agencia oficial de noticias Xinhua, que precisó como la medida impuesta en 1980 se ha suavizado en los últimos años.

Desde el inicio de la restricción, muchas voces se levantaron contra este decreto, por violar los derechos humanos y reproductivos. Los católicos en China ha sufrido directamente esta legislación comunista, que produjo al menos 400 millones de abortos.

El resultado del decreto del dictador Deng Xiaoping, impuesto por la fuerza, fue que la tasa de fertilidad del país llegó a 1.8 hijos por mujer, entre las más bajas del mundo, por debajo del 2,1 por ciento necesario para mantener el reemplazo generacional.

Además, el hecho que las familias al poder tener solamente un hijo prefirieran un varón que una mujer, produjo abortos selectivos por género, niñas abandonadas en orfanatos e incluso infanticidio femenino. Se suma a ésto que debido a la menor cantidad de mujeres, un gran número de hombres existentes no encuentra una esposa.

Si una familia tenía un segundo  hijo debía pagar una multa de unos 1500 euros, una suma imposible. Las parejas que habían rechazado el aborto tenían que convencer a algún miembro del partido comunista local para que cerrara un ojo, alimentaldo el mercado de la corrupción. Estos datos los dio a conocer el escritor disidente Ma Jian, en el 2013, en un servicio publicado por The Gardian. Otro punto doloroso eran las familias que habían perdido a su hijo único, y ya mayores no lograban sobrevivir al dolor. Para esas mujeres el Estado concedía una pensión de 49 dólares si vivían en una ciudad y 25 dólares si residían en el campo. Ma Jian narra también que en los ríos del campo bastaba esperar algunos minutos para ver pasar el cuerpito de un pequeño sin vida, siempre niña.

En 1983 una enviada del Nouvel Obs. contó haber visto «pozos llenos de cuerpitos de niñas cerrados en bolsas con una piedra». 

En los años 80 se permitió que las familias rurales pudieran tener un segundo hijo si la primera era niña y las minorías étnicas no fueron sujetadas a esta legislación. La decisión nace del plenario del Partido Comunista Chino, que esta semana ha deliberado con los líderes máximos del régimen.

 

 

La Laudato Si’ invita a la conversión: indica a todos su responsabilidad personal

Entrevista a Mons. Fernando Chica, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO y entes de las Naciones Unidas, sobre la encíclica del papa Francisco

En la encíclica Laudato Si’, el papa Francisco invita a luchar contra el hambre y otras lacras del siglo XXI, en un mundo en el que hay comida para todos pero no todos pueden alimentarse. Ésto supone un llamado a la conversión porque significa no delegar pensando que alguien arreglará todo, sino que pone la responsabilidad delante de cada uno de nosotros. Una encíclica que es como una plataforma abierta que busca la colaboración de todos y ofrece luz a todos.

Lo indicó este jueves el observador permanente de la Santa Sede ante los entes de las Naciones Unidas FAO, PAM y IFAD, monseñor Fernando Chica, en una entrevista a ZENIT, tras el encuentro “Lucha contra el hambre y conversión ecológica. El llamado de la encíclica Laudato Si’ por una agricultura sostenible”, organizado en Roma por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en el aula Álvaro del Portillo.

En la encíclica Laudato Si’ hay un pedido de salvar la casa que Dios nos ha dado, pero además ¿no hay también una invitación a la conversión?
— Mons. Fernando Chica: Esto no es solamente una intuición suya, es la verdad. Cuando usted lee el texto de la encíclica que es riquísimo, porque puede ser definida como una especie de abanico, de filón inagotable, es una especie de cantera en donde uno encuentra realmente muchas ideas luminosas, es una encíclica que no se puede leer rápidamente porque tiene tal abanico de temas y la invitación a la conversión es explícita.

¿En qué sentido?
— Mons. Fernando Chica: El Santo Padre hace un llamado a la conversión para luchar contra el hambre y otras lacras que hoy en el siglo XXI, caracterizan a este mundo, las cuales el Papa las califica como un verdadero escándalo.

La conversión pasa, por ejemplo, por abandonar esta costumbre que tenemos de declinar o de desertar ante los grandes problemas, pensando que siempre habrá alguien, una institución, u otra persona que se ocupe de arreglarlo y entonces damos un paso atr
ás. Y nos olvidamos y nos ponemos una escusa para no actuar, entramos en un limbo, en una parálisis, en un engaño total, pensando que habrá alguien que arreglará el problema del hambre en el mundo.

El hambre en el mundo, hoy han hablado de ésto…
— Mons. Fernando Chica: Es un problema que clama al cielo como clamaba la sangre de Abel, es una injusticia que hoy haya tantos millones de personas en el mundo que sufren esta verdadera lacra, el hambre en el mundo, cuando la tierra puede dar de comer a todos.

Es una auténtica paradoja, hay comida para todos pero no todos pueden comer, alimentos para todos pero no todos se benefician de éstos, porque algunos no pueden acceder, otros no pueden producir, algunos están en manos de unos pocos, porque el alimento ha dejado de ser un derecho, para convertirse en un producto de mercado, que muchos no pueden obtener debido a los precios. El alimento, que va unido a un derecho tan sagrado como el derecho a la vida, hoy por desgracia no está al alcance de todos. Hay que decirlo con todas las letras, es un auténtico horror, una injusticia, un escándalo. Entonces aquí está la conversión.

O sea que no basta apoyar a los entes internacionales.
— Mons. Fernando Chica: No, solamente la cooperación internacional puede hacer algo para acabar con este flagelo, todos podemos poner de nuestra parte, nadie está excluido de esta causa tan noble que es luchar contra el hambre y la pobreza en el mundo. Nadie sobra.

El Papa invita a mucha a gente que veía a la Iglesia y a Dios como algo lejano a entrar en el tema de defender lo creado y así acercarse a la fe.
— Mons. Fernando Chica: La encíclica tiene una cosa maravillosa, en los primeros números se ve que va dirigida a todos, y la palabra ‘todos’ es fundamental. El Papa ha hecho una consulta general, a muchas instancias y personas antes de escribirla, y las ha recogido en ese maravilloso aparato crítico donde usted ve innumerables instancias que concurren al pensamiento papal. La consulta ha sido amplia y Francisco ha recogido un sentir común. Y el Santo Padre no busca tener un solo interlocutor, sino que busca llegar a todos, no simplemente a todos los católicos sino a todas las personas que quieran oírlo, a todas las de buena voluntad, creyentes o no, instituciones políticas internacionales, entes locales, universitarios, todos.

Por lo tanto, a quien quiera escucharlo, él le lanza un mensaje. Esta encíclica es como una plataforma abierta a todos, busca la colaboración de todos, ofrecer luz a todos los que están implicados de una u otra forma, no solamente políticos, sino a agentes sociales, culturales económicos, universitarios, ecológicos, a todos los que quieran ponerse manos a la obra para andar de frente, para salir al encuentro de este grito de la tierra.

Quizás nunca hubo un llamado tan amplio en la historia de la Iglesia.
— Mons. Fernando Chica: Esta es una idea que nos hace ver la grandeza de este Papa, que se pone en continuación con la tradición viviente de la Iglesia, con la Palabra de Dios, con todo un rico hilo de reflexión de sus predecesores. O sea, el Santo Padre recoge un río de propuestas y lo lanza a este mundo.
Y sobre todo a la cumbre que en pocos días se celebrará en París, para la que él en diversas instancias ha pedido resultados eficaces, no simplemente declaraciones de principios, acciones concretas, jurídicamente vinculantes, ecuas. Porque contrariamente no se llegará a ninguna parte.

 

San Alonso Rodríguez – 31 de octubre

 «Después de perder esposa e hijos, consiguió formar parte de la Compañía de Jesús. Convirtió la portería del colegio Montesión, de Palma de Mallorca, en un fecundo escenario apostólico. Uno de sus discípulos fue san Pedro Claver»

Este santo portero del convento mallorquino de Montesión de los padres jesuitas, nació en Segovia, España, el 25 de julio de 1531. Fue el tercero de los once hijos habidos en el matrimonio compuesto por Diego Rodríguez y María Gómez de Alvarado, prósperos comerciantes de paños. La característica principal de su niñez fue su amor a la Virgen, con la que mantuvo celestiales coloquios. Siempre mostró una devoción singular por el misterio de la Inmaculada, y rezaba el Oficio parvo dedicado a Ella. Comenzó a formarse con los padres franciscanos, pero a los 10 años escuchó predicar al beato jesuita Pedro Fabro, que entabló una entrañable relación con toda su familia, y se ocupó de prepararle para su primera comunión.

A los 14 años se hallaba estudiando con los jesuitas de Alcalá cuando murió su padre y tuvo que regresar para ayudar a su madre en los asuntos de la familia. Luego quedó solo al frente de la gestión de los negocios, una misión para la que realmente no tenía cualidades, y se casó con María Juárez, hija de un acomodado ganadero. Se afincaron en Segovia y fueron viniendo los hijos. Pero los perdió a todos. La niña murió nada más nacer; luego lo hizo su esposa al dar a luz a un niño. Por si fuera poco, un año más tarde, falleció su madre y, a continuación, su último hijo. Ya no tenía nada. Al haber vendido su negocio con anterioridad, convivió junto a dos hermanas solteras y aprendió a dialogar con Dios. Ellas le ayudaron en este difícil momento que atravesó, abrumado por sus pecados a los que culpaba de tantas tragedias.

En una visión vislumbró el gozo del cielo y se arrepintió de su vida pasada. Se centró en la oración convirtiéndose en un severo penitente; confesaba y comulgaba todas las semanas. Se planteó ser jesuita, pero tenía en su contra la edad, una frágil salud y falta de formación. Luís de Santander, rector del colegio que los jesuitas tenían en Segovia, no le disuadió formalmente. Pero sí le recomendó que prosiguiese estudiando. Por eso, en 1569 se trasladó a Valencia. Comenzó a cursar latín con vías a una posible ordenación sacerdotal costeándose los gastos con su trabajo en casa de una marquesa. Hubo un momento en que había tenido que mendigar. No sin cierto pudor, que tuvo que vencer, estudiaba junto a unos niños. Luego fue en pos de un ermitaño que entabló amistad con él y quiso disuadirle de su empeño de ser jesuita. Vio que estaba sucumbiendo a una tentación y lo dejó.

Regresó a Valencia, dejando nuevamente en suspenso sus estudios, para iniciar otro intento de ingreso en la Compañía. Se puso a merced del padre Santander, quien le hizo ver que hasta ese momento parecía seguir sus dictados y no los de Dios. Entonces Alonso respondió: «Os prometo que jamás en mi vida volveré a hacer mi propia voluntad. Haced de mí lo que queráis». Con ayuda del religioso acometió el sueño que le guiaba de ser jesuita, aunque no pudiera ser sacerdote. La negativa de quienes dilucidaban qué hacer con él estaba en el aire, cuando el superior padre Antonio Cordesses terció rotundo: «Recibámoslo para santo».

En 1571 fue aceptado como «hermano lego» por el provincial, y tras finalizar el noviciado partió a Palma de Mallorca. Le encomendaron la portería del colegio de Montesión y desempeñó esta misión durante casi cuarenta años, hasta que sus fuerzas se lo impidieron. Nadie podría haber imaginado que el ángel de bondad que franqueaba la puerta a todos, viendo en ellos a Cristo, sufría aridez, era escrupuloso y padecía violentas tentaciones contra la castidad de las que en alguna ocasión le rescató la Virgen. «En las tentaciones he sido más de doscientas veces mártir»reconocía. Experimentaba desolación y el mero hecho de meditar le generaba muchos dolores. Es como si los sufrimientos y mortificaciones que realizaba desde hacía años, no dieran su fruto. «El demonio –afirmaba– es un gran bachiller». Pero no se desesperó, ni se desanimó. Haciendo acopio de paciencia seguía perseverando y sirviendo humildemente en la misió
n que tenía: abrir la puerta. Y al final experimentó una intensísima presencia de Jesús y de María que le colmaban de místicos consuelos.

En 1585 profesó los últimos votos. En 1604 a demanda de sus superiores inició sus Memorias autobiográficas, que culminó en 1616. Su obediencia seguía intacta. Cuando, cumplidos más de 70 años y hallándose muy enfermo, para probar su virtud lo destinaron a la India, automáticamente se dirigió a la puerta diciendo: «Tengo orden de partir a las Indias», ante lo cual el superior intervino, de lo contrario se habría ido. Así era su obediencia y disposición, tan literal que asombraba. Humildemente decía que «obedecía a lo asno». Y el juicio de sus hermanos era: «Este hermano no es un hombre, sino un ángel». Nunca reparó en la actitud de aquellos a los que abría la puerta, que no siempre era correcta, y les entregaba lo mejor de sí: «Es que a Jesús que se disfraza de prójimo, nunca lo podemos tratar con aspereza o mala educación». Cuando escuchaba el sonido de la campana, profería un gozoso: «¡Ya voy, Señor!». Y engarzaba sus jornadas de trabajo y oración cincelando a conciencia en su corazón una hermosa filigrana de caridad con la que íntimamente coronaba a quienes pasaban por el convento: «Allí viene el humilde. Ahí, el obediente. Allá viene el que jamás se enoja. Ese es el que vive en viva fe. Viene el de gran pobreza. Ese es prudente. Hacia acá viene el piadoso».

Tan intensa llegó a ser la presencia continua de Dios para él, que era de todo punto imposible alejarlo por un momento de sí, como una vez le sugirió su superior para dejar descansar su mente, cuando ya era de avanzada edad. Estuvo adornado con diversos carismas, entre otros: visiones, discernimiento y milagros. Falleció el 31 de octubre de 1617. León XII lo beatificó el 25 de mayo de 1825. León XIII lo canonizó el 15 de enero de 1888. Ese día era elevado a los altares junto a Juan Berchamns y Pedro Claver uno de sus dilectos discípulos, como se vio en esta sección de ZENIT.

 

 

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ZENIT Staff

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