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'El Vaticano II depositó una gran esperanza en la tarea evangelizadora de los laicos'

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Entrevista a monseñor Miguel Delgado Galindo, subsecretario del Consejo Pontificio para los Laicos, a propósito del 50º aniversario del decreto del Concilio Vaticano II Apostolicam Actuositatem sobre el apostolado de los laicos 

 

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El 10 de noviembre de 2015 se celebra en Roma, en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, una Jornada de Estudio titulada «Vocación y misión de los laicos. Cincuenta años después del decreto Apostolicam Actuositatem «, con la que el Consejo Pontificio para los Laicos quiere celebrar el 50º aniversario de la promulgación del decreto conciliar que, en el contexto del Concilio Vaticano II, trató de analizar y aumentar la importancia de la vocación y misión de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo. Para compreder mejor la relevancia de este documento y el papel de los laicos en la Iglesia y en la sociedad, ZENIT ha entrevistado a monseñor Miguel Delgado Galindo, subsecretario del Consejo Pontificio para los Laicos

La semana que viene se celebra una jornada de Estudio sobre el decreto Apostolicam Actuositatem. ¿Cuáles serán los principales temas a tratar?
— Monseñor Delgado: La Jornada de estudio del próximo martes, 10 de noviembre, tendrá lugar con motivo del 50º aniversario de la promulgación del decreto del Concilio Vaticano II Apostolicam actuositatem sobre el apostolado de los laicos, que lleva la fecha del 18 de noviembre de 1965. El Consejo Pontificio para los Laicos, junto con la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, ha considerado importante organizar esta Jornada de estudio para recordar las enseñanzas del último concilio ecuménico acerca del apostolado de los fieles laicos, para reflexionar sobre la teología del laicado cincuenta años después de la conclusión del Vaticano II, así como para analizar los grandes desafíos que interpelan a los laicos en el actual contexto cultural. No se trata sólo de un acto académico conmemorativo en un aniversario significativo; se pretende propiciar una reflexión teológico-pastoral sobre la misión del laicado católico en el mundo contemporáneo, dentro del contexto de la etapa evangelizadora a la que todos los fieles en la Iglesia hemos sido convocados por el papa Francisco con su exhortación apostólica Evangelii gaudium. Por tanto, los temas fundamentales de la Jornada del próximo martes girarán en torno a la vocación y la misión de los fieles laicos en la Iglesia y en el mundo actual, a la luz del contenido del decreto Apostolicam actuositatem. Al final de la Jornada, el arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín, presentará el volumen que contiene la sinopsis del decreto Apostolicam actuositatem, publicado recientemente dentro de la colección «Sinopsis de los documentos del Concilio Vaticano II».

¿Qué supuso la publicación de este documento en su momento?
— Monseñor Delgado: En el conjunto de los 16 documentos del Concilio Vaticano II, el decreto Apostolicam actuositatem representó una gran novedad. Recordemos que sobre los fieles laicos ya se trataba en las constituciones conciliares Lumen gentium, sobre la Iglesia, y Gaudium et spes, sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo. La existencia de un documento específico del concilio que tuviera como tema el apostolado de los fieles laicos significa que el Vaticano II depositó una gran esperanza -como no podría ser de otro modo- en la tarea evangelizadora que corresponde a los laicos, que son y serán siempre la inmensa mayoría de fieles en la Iglesia, como ha vuelto a señalar el papa Francisco en la Evangelii gaudium.

Y en estos 50 años, ¿cómo se ha trabajado en ello?
–Monseñor Delgado: Ha habido desarrollos notables; basta pensar en el impulso que ha recibido el apostolado asociado en el pueblo de Dios, con la consolidación y aparición de nuevas formas asociativas en la Iglesia, como son los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades laicales, y su contribución a la misión apostólica. A este proceso san Juan Pablo II lo denominó la «nueva fase asociativa de los fieles laicos». Pensemos también en cómo se ha desarrollado la pastoral juvenil en todo el mundo, gracias a la Jornada Mundial de la Juventud, instituida por el papa Wojtyła en 1985, declarado Año internacional de la juventud por la ONU. ¡Cuántas vocaciones -laicales, sacerdotales, religiosas- ha suscitado Dios con la JMJ entre los jóvenes del mundo entero! También se ha profundizado mucho en la vocación y misión de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, un tema fundamental en nuestros días. De estos y de otros campos de acción, como la pastoral del deporte, se ocupa actualmente el Consejo Pontificio para los Laicos, creado por el beato Pablo VI a comienzos de 1967, para dar cumplimiento a lo establecido en el decreto Apostolicam actuositatem, que preveía la institución en la Santa Sede de un organismo que se ocupara de servir e impulsar el apostolado de los laicos.

¿Qué temas son necesarios seguir profundizando en el pensamiento teológico y pastoral en relación con los laicos?
–Monseñor Delgado: Antes mencionaba la cuestión de la mujer, de su dignidad y de su contribución específica a la misión evangelizadora de la Iglesia; la reflexión sobre el hombre y la mujer en su relación de reciprocidad y complementariedad; la tarea evangelizadora de los laicos en la sociedad contemporánea, caracterizada por grandes y rápidas transformaciones culturales. Es en este contexto donde los fieles laicos están llamados, por su propia vocación cristiana, a llevar la perenne novedad del Evangelio de Cristo. Se necesita seguir reflexionando en lo que es propio de la vocación de los fieles laicos, que después de cincuenta años de la conclusión del Vaticano II no se puede dar por descontado, y que se podría resumir en una palabra: secularidad. En un ensayo publicado recientemente, la teóloga Pilar Río define a los fieles laicos como «la Iglesia en la entraña del mundo». Me parece una definición excelente del laico: es el fiel cristiano a quien Dios lo llama por medio del sacramento del bautismo a ser fermento de santificación, propia y de los demás, en el mundo.

El Santo Padre ha exhortado en varias ocasiones a un papel más activo de los laicos en la Iglesia, ¿De qué forma se concreta esto?
–Monseñor Delgado: La tarea de los fieles laicos se lleva a cabo en la Iglesia y en el mundo. Se requiere una profunda toma de conciencia de la identidad cristiana recibida con el bautismo, de la llamada universal a la santidad y al apostolado; y esto no es quehacer de un día, sino de toda la vida. Los fieles laicos, como discípulos de Cristo, están llamados por su propia vocación cristiana a buscar y encontrar a Dios en el mundo, en el trabajo profesional, que no deben abandonar, en las circunstancias ordinarias de la vida familiar y social en las que se encuentran integrados. Es precisamente allí donde los laicos están llamados a ser testigos de Cristo y a hacerle presente entre los hombres.

¿Cuáles son los actuales retos y desafíos para los laicos en el contexto social y cultural?
–Monseñor Delgado: Son los retos y desafíos apostólicos de todo el pueblo de Dios. La Jornada de estudio del próximo 10 de noviembre prevé una mesa redonda con cuatro temas que se han considerado prioritarios, aunque se podían haber seleccionado otros muchos. El primero es testimoniar el Evangelio del matrimonio y de la familia en la vida cotidiana, que es una cuestión crucial. La familia ha sido el tema de los dos últimos Sínodos de los obispos, celebrados en 2014 y 2015. El segundo es afrontar el reto de la emergencia educativa en las circunstancias actuales: ¿cómo educar hoy? ¿Cómo transmitir la fe a las jóvenes generaciones? El tercero es hacerse cargo de las antiguas y las nuevas situaciones de pobreza. Basta pensar en los nuevos movimientos migratorios del siglo XXI, en los refugiados que huyen de sus respectivos países en situación de guerra para ofrecer un futuro de paz a sus hijos. El último tema que s
e abordará será el servicio al bien común en el mundo de la política, que es el ámbito donde la política encuentra su sentido. Para llevar a cabo un apostolado fructífero, el principal reto para los fieles laicos es, sin duda, la formación cristiana, porque nadie puede dar aquello que previamente no posee. Conocer a Cristo y tratarle como se trata a un hermano, a un gran amigo; conocer las razones de la fe, está siempre en la base de la misión evangelizadora de todos los miembros del pueblo de Dios.

 

 

 

 

 

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Rocío Lancho García

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