Misa de apertura

Misa de apertura del congreso eucarístico (Foto cc ZENIT - Pilar Paz)

Argentina: Inicia XIº Congreso Eucarístico con una multitudinaria asistencia

Unas 75 mil personas participaron en el Hipódromo de Tucumán, donde se ha instalado la Ciudad Eucarística

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(ZENIT – San Miguel de Tucumán).- Este jueves a las tres de la tarde se dio inicio al XIº Congreso Eucarístico Nacional (CEN) de Argentina, en la provincia de Tucumán, que se extenderá hasta el domingo 19 de junio. El evento comenzó con la procesión con las imágenes de la Virgen de la Merced, patrona de Tucumán y generala del Ejército Argentino, y la Inmaculada de la ciudad de Concepción, hacia el Hipódromo de Tucumán, donde se ha instalado la Ciudad Eucarística.
La santa misa que se celebró a continuación, fue presidida por monseñor Alfredo Zecca y concelebrada por 150 cardenales, obispos y sacerdotes, entre quienes se encontraba el delegado papal, el cardenal Giovanni Battista Re. Estaban también unos 1000 consagrados, entre religiosos y religiosas de todo el país y 75 mil asistentes, entre congresistas y peregrinos.
En su homilía, monseñor Zecca, hizo alusión a la importancia de la centralidad de Jesucristo en la vida cívica como aconteció en 1816. “No nos engañemos, los argentinos no estamos reconciliados, reclamamos justicia y está muy bien que lo hagamos. Sin justicia no hay reconciliación posible”, expresó el prelado.
Acompañado, en varias oportunidades, con efusivos aplausos, culmino diciendo, “Señor de la Historia toma en tus manos nuestro futuro, en ti ponemos nuestra esperanza”. La celebración estuvo acompañada por el júbilo y el recogimiento de los presentes.
La hermandad se vio manifiesta en el momento de la Eucaristía, los presentes fueron al encuentro de Jesús Sacramentado, bajo el rocío de una tarde gris pero con el calor de una Iglesia viva. Los sacerdotes salieron al encuentro del pueblo de Dios para distribuir la Sagrada Comunión mientras la asamblea aclamaba al Dios de la Vida con cantos litúrgicos acordes al momento.
Al finalizar la misa, el clero en procesión y con la luz de Cristo vivo, camino saludando y bendiciendo al pueblo de Dios, regresando a la sacristía. Ha sido un día de gran intensidad que culminó con la efusividad de los presentes expresada en las animaciones, el agite de pañuelos y las palmas de los presentes.

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Pilar Paz

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