Muslims performing the Tarawih prayer during Ramadan 2012 in the Great Mosque of Kairouan

WIKIMEDIA COMMONS

La esperanza de ver a musulmanes y cristianos unidos para ayudar a los necesitados

Mensaje del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso con ocasión del mes del ramadán

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(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso ha publicado este viernes el mensaje para el mes de Ramadán. El lema elegido para este año es “Cristianos y musulmanes, beneficiarios e instrumentos de la misericordia divina”.
En el texto, firmado por el cardenal Jean-Louis Tauran y por el obispo Miguel Ángel Ayuso Guixot,M.C.C.J,  presidente y secretario de ese dicasterio, se hacen portavoces de los cristianos de todo el mundo a la hora de manifestar a los musulmanes los mejores deseos para un ayuno que sea “espiritualmente gratificante, sostenido por las buenas acciones, y de una alegre celebración”.
El mensaje subraya que el tema de la misericordia es “muy importante tanto para los musulmanes como para los cristianos”. Sabemos que –precisa– tanto el cristianismo como el islam creen en un Dios misericordioso, que muestra su misericordia y compasión hacia todas sus criaturas, especialmente hacia la familia humana.
El Mensaje recuerda que para subrayar la importancia de la misericordia, el Papa Francisco convocó el Año Jubilar de la Misericordia del 8 de diciembre 2015 al 20 noviembre de 2016 como “un tiempo favorable para curar las heridas y para ofrecer a todos, sin exclusión, el camino del perdón y la reconciliación”. Igualmente –observa el mensaje– la peregrinación de los musulmanes a los Santos Lugares, es sin duda un tiempo propicio para experimentar la misericordia de Dios.
Asimismo, en el mensaje se subraya que cristianos y musulmanes “estamos llamados a hacer todo lo posible para imitar a Dios, el Misericordioso que nos pide que seamos misericordiosos y compasivos con los demás, especialmente con los que pasan por cualquier tipo de necesidad.” De la misma manera –añade- nos llama a perdonarnos recíprocamente.
Mirando a la humanidad de hoy, “nos entristece ver a tantas víctimas de los conflictos y la violencia” en particular, menciona los ancianos, los niños y las mujeres, especialmente en aquellos que son víctimas de la trata de seres humanos así como de tantas personas que “sufren a causa de la pobreza, la enfermedad, la adicción, los desastres naturales y el desempleo”. Por eso advierte que “no podemos cerrar los ojos a estas realidades, o dar la espalda a este sufrimiento”.
Reconociendo que “hay situaciones muy complejas cuya solución está más allá de nuestras capacidades”, en el mensaje se asegura que “es crucial que todos aúnen sus fuerzas para ayudar a los necesitados, independientemente de su origen étnico o sus creencias religiosas”. Por eso precisa que “es fuente de gran esperanza ver que musulmanes y cristianos se unen para ayudar a los necesitados”.
Finalmente se señala que “cuando combinamos nuestros esfuerzos, obedecemos a un mandamiento importante presente en nuestras respectivas religiones y demostramos  la misericordia de Dios, ofreciendo un testimonio  más creíble, como individuos y como comunidad”.

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ZENIT Staff

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